Bangkok, una ciudad de estrellas Michelin

El lujoso hotel Lebua, que aparece en «Resacón en Tailandia», invertirá 53 millones de euros en abrir cuatro restaurantes de chefs Michelin, uno español

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Coronada por una cúpula dorada, su terraza con espectaculares vistas sobre Bangkok protagoniza uno de los momentos cumbre – y nunca mejor dicho – en la segunda parte de la irreverente saga cómica “Resacón”. Desde que Bradley Cooper y compañía buscaran allí a su amigo perdido, el lujoso hotel Lebua se ha erigido en uno de los alojamientos más emblemáticos de Tailandia.

Con 357 habitaciones, todas suites que llegan a ser hasta apartamentos de casi 200 metros cuadrados, este rascacielos de 65 plantas se alza a orillas del río Chao Phraya ofreciendo una panorámica de vértigo de la ciudad. Por entre 5.000 y 15.000 bahts (entre 135 y 400 euros) la noche, sus huéspedes no solo disfrutan de amplias habitaciones con cocina, dos dormitorios e incluso salas de masaje, sino también de la decena de restaurantes y bares con que cuenta el establecimiento.

Entre ellos destacan Mezzaluna, un restaurante con dos estrellas Michelin regentado por el chef japonés Ryuki Kawasaki, y Sirocco, donde tiene lugar la escena de la película y se puede cenar cocina mediterránea al aire libre en la planta 63. Entre las estrellas y las luces de Bangkok que parpadean en el horizonte, una banda de jazz ameniza a los comensales y a los clientes del contiguo bar de champán Flute, que sirve botellas exclusivas de Perrier-Jouët rosado. A unos pocos pasos, elevándose 250 metros sobre la «jungla de asfalto» que es la capital tailandesa, el Sky Bar es la terraza de copas más alta del mundo y, según The New York Times, «la más imponente que uno pueda ver». Con Bangkok a los pies, aquí es difícil que a alguien no se le suban los cócteles a la cabeza, incluido el «Hangovertini» creado como homenaje a la película.

Pero esta no es la única terraza del Lebua, que en el piso 64 también ofrece atardeceres de postal en la coctelería Distil y en Alfresco 64, un bar de Chivas donde se puede beber una edición limitada de 1985 que cuesta 7.000 dólares (6.175 euros) la botella. Igual de exclusivo es el nuevo bar al aire libre recién abierto en la planta 52: Lebua Number 3, que sirve el vodka Elyx, fabricado expresamente por Absolut para este local, junto a cucharadas de su propio caviar.

«Este es un bar para la nueva generación donde queremos que el caviar sea algo informal», explica a ABC Deepak Ohri, el consejero delegado del grupo Lebua, que regenta otras dos propiedades de lujo en la India y una en Nueva Zelanda. Después de 17 años en el puesto, Ohri es la mente pensante que ha convertido a este prestigioso hotel en un referente del ocio y la restauración en Bangkok. Si admirable es lo que ha conseguido en este tiempo, más impresionante aún es lo que planea para el futuro.

«Hasta finales de 2021, vamos a abrir siete bares más y cuatro restaurantes de chefs con estrellas Michelín, uno de ellos español», avanza ante un grupo de periodistas invitados al hotel Lebua, entre ellos el corresponsal de ABC. Con una inversión de 60 millones de dólares (53 millones de euros), estos nuevos locales se ubicarán en las plantas 61 y 62, que estaban vacías desde que el edificio se terminó en 1997 y donde los obreros ya están trabajando.

Para empezar, en febrero abrirá el restaurante Chef Table, dirigido por el francés Vincent Thierry, quien llevó al Caprice del hotel Four Seasons de Hong Kong hasta las tres estrellas Michelín. «Será un local innovador porque tendrá la cocina en el centro y totalmente abierta a las cuarenta plazas que se distribuyan alrededor, donde los comensales podrán ver cómo se preparan los platos e interactuar con los cocineros», avanza Thierry. Además de otra cocina para alimentos fríos y embutidos, el restaurante tendrá adyacente un bar de champán.

«Como la gente ya lo tiene todo, el auténtico lujo es la sencillez», razona Deepak Ohri, un auténtico torbellino social que piensa en todos los detalles para que sus locales sean distintos. Entre ellos destacan vasos irrompibles fabricados con tecnología japonesa, pistas de baile con suelo de cristal líquido y hasta platos para postre en tejas blancas de cerámica con las características balaustradas del hotel. Todo con tal de distinguir al Lebua para, como asegura orgulloso, «no ser grandes, sino únicos». Con los restaurantes en la planta 61 y los bares en la 62, más los de los pisos superiores, Lebua propone un modelo de ocio y turismo vertical, con tanta variedad que abarque desde una noche loca hasta un «Resacón» de estrellas Michelin.