Entrevista al chef José Andrés en el hotel Omm de Barcelona
Entrevista al chef José Andrés en el hotel Omm de Barcelona - PEP DALMAU

Time incluye al chef José Andrés entre las cien personas más influyentes del mundo

La revista elogia a un restaurador brillante y a un ser humano excepcional, generoso y compasivo, tras su interveción solidaria en Haití y Puerto Rico

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La revista Time elige cada año los cien personajes más influyentes del mundo. En la lista, vuelve a figurar el chef español José Andrés, que ya recibió este honor en 2012. Dicen de él que es un icono del mundo de la cocina, con una técnica que ha logrado elevar a la categoría de arte. «Es un restaurador brillante que ha presentado una visión diferente de la comida y la cultura españolas», añaden. Sin embargo, Time resalta que la personalidad de José Andrés trasciende la excelencia culinaria. «Es un ser humano excepcional, generoso y compasivo». Sus esfuerzos para ayudar en Haití y Puerto Rico «han tenido efectos profundos y duraderos», señalan. «Al proporcionar comidas a personas en situaciones desesperadas, no solo contra el hambre, sino que también ofrece una poderosa sensación de esperanza para el futuro».

Recientemente, Carlos Maribona, crítico gastronómico de ABC, pasó varios días con José Andrés en Washington para comprobar de primera mano las razones de su éxito en Estados Unidos. Ahora, ese texto cobra aún más vigencia, razón por la que lo reproducimos a continuación.

Una semana con José Andrés

Paseando con él por las calles de Washington cada pocos metros alguien se para a saludarle, a felicitarle o a pedir hacerse una foto. Es uno de los personajes más populares de la capital de Estados Unidos, y es español, asturiano para más señas. Se llama José Andrés, de profesión cocinero. He estado unos días con él para conocer al personaje y para conocer algunos de los restaurantes que forman parte del imperio gastronómico que ha montado por toda Norteamérica, con más de dos mil empleados repartidos en una veintena de establecimientos y empresas vinculadas a la gastronomía, incluida su propia línea de productos españoles. Llegó allí hace 27 años, con apenas 21, tras una etapa en El Bulli junto a Ferrán Adriá. Su primer restaurante fue Jaleo, especializado en tapas españolas que pronto convirtió en un lugar de éxito y embrión de lo que ahora es un gran imperio culinario. En este tiempo ha recibido los más prestigiosos galardones que un cocinero puede lograr en Estados Unidos, además de haber sido elegido por la revista Time como uno de los cien personajes más influyentes en el mundo [ahora lo ha vuelto a conseguir]. Desde 2013 tiene también la nacionalidad estadounidense.

José Andrés, durante su trabajo solidario en Puerto Rico
José Andrés, durante su trabajo solidario en Puerto Rico

Pero José Andrés no es sólo un gran cocinero o el mejor embajador de España en Estados Unidos. Es también un hombre que se implica a fondo en causas solidarias de todo tipo. Firme defensor de los hispanos frente al presidente Trump, impulsor de un comedor social que da de comer a miles de personas en zonas pobres de la capital, se presenta allí donde se le necesita. Estuvo en Haití cuando un huracán asoló el país más pobre de América, acudió a Houston tras el paso del Katrina, y ahora lleva tres semanas en Puerto Rico, destrozada la isla por otro huracán, el María. Allí, su organización sin fines de lucro World Central Kitchen ha servido estos días más de un millón de comidas a personas afectadas. José ha estado al frente de todo, incansable, creando cocinas volantes por toda la isla en las que han colaborado otros cocineros y más de 500 voluntarios. Para ello no ha parado de recaudar fondos utilizando su prestigio y aprovechando que casi todos los grandes empresarios y políticos norteamericanos son clientes suyos.

En esta tarea, que muestra su activo compromiso social, hizo un breve paréntesis el pasado fin de semana para recibirme en Washington y abrirme la puerta de sus restaurantes. Nuestro primer contacto es el viernes por la noche en Zaytinya, especializado en cocina mediterránea, fundamentalmente libanesa, turca y griega. Acaba de llegar desde Vieques, vestido aún con ropa de trabajo. «No te acerques mucho que huelo a tigre, todavía no he tenido tiempo de ducharme». José tiene una personalidad arrolladora. Y es hiperactivo. Pasa de una idea a otra sin solución de continuidad. Habla con entusiasmo de las cerca de 120.000 comidas diarias que han llegado a dar en Puerto Rico. De Zaytinya nos vamos dando un breve paseo al Bar Mini, una coctelería de ambiente neoyorquino donde tiene como clientes a personajes como Jeff Bezos, presidente de Amazon, que siempre declara que su cóctel favorito es el gin tonic que allí preparan. Y es que, como buen español, José Andrés ha revolucionado el mundo de este combinado de ginebra y tónica en Washington. Por el camino, una joven puertorriqueña le reconoce y le da las gracias por lo que está haciendo por su tierra.

Durante dos días visitaré sus restaurantes y tendré ocasión de charlar largo y tendido con él, de comprobar su enorme popularidad y lo mucho que le quiere la gente. Tiempo también de comer en su casa, donde improvisará una estupenda fideuá ayudado por su mujer, Patricia, una encantadora algecireña que no ha perdido su acento andaluz. Como aperitivo, algunas de las latas de conservas españolas que distribuye con su nombre en Estados Unidos. Almejas, berberechos, mejillones que elabora la empresa Los Peperetes, una de las de mayor calidad. José ha aprovechado su popularidad para introducir en el mercado estadounidense todo tipo de productos españoles: vinos, quesos, ibéricos, aceites, conservas… incluso unas puntillitas que recibe desde Cádiz para ofrecerlas en su restaurante Jaleo.

Tiempo para un partido de la NFL, la liga de fútbol americano, en el estadio de los Washington Red Skin, a pie de campo. Todo el mundo le conoce y le saluda. Incluso una de las animadoras se detiene un momento para hacerse una foto con él. Y tiempo también para disfrutar con nuestra afición común por las ostras. Me lleva a uno de los sitios más populares de la ciudad, Old Ebbit Grill, donde nos damos un auténtico homenaje con ostras de distintas procedencias, todas de la Costa Este. Me explica, con la misma pasión que pone en todo, sus orígenes y sus características. Varios camareros hispanos se reúnen para hacerse una foto con él. José les recuerda que si tienen cualquier problema con Inmigración no dejen de llamarle. Tiempo luego para cenar en un pequeño restaurante de cocina callejera filipina, Bad Saint, donde de nuevo se repite el episodio de las fotos con camareras y cocineros. El lunes, a muy primera hora, vuelve a volar a Puerto Rico. Estará allí «hasta que sea necesario». Para ello ha cancelado todos los actos que llenaban su apretada agenda. «Lo prioritario es lo prioritario. Y ahora hay que ayudar a los puertorriqueños».

No cabe duda de que José Andrés ha dejado una profunda huella en Washington. Aunque evidentemente su mayor huella está en sus restaurantes. Estos son los principales, todos ellos muy próximos entre sí, y todos ellos llenos a diario.

[En el texto completo de Maribona, repasamos uno a uno los restaurantes de José Andrés. Estos son los principales, todos ellos muy próximos entre sí, y todos ellos llenos a diario].