Hay una «tasa oculta» de accidentes de tráfico motivados por conducitores que están prendiento un cigarro
Hay una «tasa oculta» de accidentes de tráfico motivados por conducitores que están prendiento un cigarro

El Ministerio de Sanidad se alía con la DGT para abrir la «guerra al tabaco» al volante

Esta legislatura se regularía como una distracción vial, inscrita dentro de la ley de salud pública

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La ceniza del cigarro encendido dentro del coche se cae a menudo en las piernas, llega a quemar al conductor y provoca reacciones incontroladas; otros fumadores pierden el tiempo en encender el pitillo en el interior del habitáculo usando el mechero, incluso una cerilla… Hay estudios, como los citados en un reportaje titulado «Un cigarrillo, dos riesgos» que publica la revista de la Dirección General de Tráfico (DGT), que cifran en hasta cuatro veces más la tasa de siniestralidad vial entre conductores fumadores que los que no tienen el mal hábito, porque encender un cigarro lleva4,1 segundos de mediay yendo a 100 km/h, esto supone que se recorran 113 metros sin atención plena en la carretera.

El conductor desconecta «del campo visual y supone un claro peligro para él y otros conductores», señala el doctor Fernando Pérez, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Tráfico (SEMT).

Estos y otros serían los argumentos de estudiosos de la seguridad vial, como Ramón Ledesma, asesor de PONS Seguridad Vial, para estar más que de acuerdo con la prohibición de fumar al volante. Según algunas fuentes, la DGT sería partidaria de hacerlo esta próxima legislatura y restringir esta distracción en la línea de lo que ocurrió con la prohibición de usar el móvil y manipular el GPS como distracción al volante, aunque la regulación de esta infracción sería algo distina.

El Ministerio de Sanidad ya planteó en una reciente Comisión de Salud Pública y también a los consejeros autonómicos que estudiaba la medida introducida en los países nórdicos y Japón, su eficacia, y cómo trasladarla a la legislación española. Según informan a ABC fuentes presentes en estos comités, la ministra del ramo, María Luisa Carcedo, habló abiertamente de modificar laley antitabacode 2006, modificada en 2011, que rige este campo y su repercusión en la salud pública y que se encontraba en comunicación con la DGT para hallar la fórmula idónea.

Cataluña ha servido como campo de pruebas. El departamento autonómico de Interior y la Consejería de Salud se coordinarán para la aplicación de la nueva ley de adicciones, regulada dentro de las competencias del segundo departamento, pero para cuyo cumplimiento se requerirá el trabajo de los agentes del Servicio Catalán de Tránsito. Esta ley, que pone a la región a la vanguardia de España en esta norma avanzada, entrará en vigor en un año y, como aval, Cataluña se amparó en datos de una encuesta de la Semfyc ( Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria), por la que el 52% de los españoles está a favor de prohibir fumar dentro del coche, un porcentaje que se eleva hasta el 80% cuando hay menores.

La restricción de movimientos del coche siempre es impopular, pero sus beneficios, para la Administración que lo regule, tienen una triple vertiente: por un lado, este Ejecutivo, que además tiene un profundo cariz ecologista, vería bien el coto a las colillas que se lanzan todavía desde dentro del vehículo y que, según Medio Ambiente, causan incendios y contaminan el entorno; por otro lado, se busca «proteger la salud», dicen otros estudiosos del fenómeno; y en tercer lugar, estaría el incremento de seguridad en las carreteras en plena batalla por rebajar los datos de fallecidos en el asfalto.

Dos disposiciones

Por eso, la DGT, que según las fuentes informantes a este periódico, habría valorado incluso modificar la ley de Tráfico para incluirla como una nueva distracción al volante, se avendría a hacerlo en el marco de la ley sanitaria. De acuerdo con fuentes del organismo que pilota Pere Navarro, la prohibición de fumar al conductor se podría incluir como una disposición más en la ley antitabaco, y ser multada por los agentes que velan por el cumplimiento de la ley sanitaria, de la misma manera que se controla quién no cumple con las restricciones dentro de los bares y en las terrazas, o en las empresas y recintos escolares. Existe una segunda posibilidad: que se incluya como una disposición anexa en la ley antitabaco, pero que sean los agentes de tráfico los que impongan las multas. Ahí podría evaluarse ya la posibilidad de que la sanción fuese económica, incluso, la de restar tres puntos del carné, como se detraen con la manipulación del GPS.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció recientemente en unos premios periodísticos que las reformas de su departamento en materia de tráfico están en marcha y son imparables. Esta legislatura pretenden llevarse a cabo cambios de calado, con la actualización del sistema por puntos, cuando cumple trece años vigente, como contexto. Es aquí donde Tráfico impondría su «guerra al tabaco» en el coche con la que pretenden salvar «más vidas» de las que reflejan las estadísticas, señala otra fuente proclive a esta medida.

Fumar y volante son «del todo incompatibles», sintetiza Ledesma. «Al igual que cuando subes a un avión, no puedes encender un cigarro, debes manejar el evehículo sin distraerte. A las dos horas paras y ya, tal y como recoge el artículo 18 del Reglamento de Circulación, que ordena mantener la atención permanentemente», agrega.