Un usuario navega, el pasado jueves, por la página web de Magrudis, que comercializa la carne mechada "La Mechá" causante de un brote de listeriosis
Un usuario navega, el pasado jueves, por la página web de Magrudis, que comercializa la carne mechada "La Mechá" causante de un brote de listeriosis - EFE

España, un ejemplo para el mundo en seguridad alimentaria

Nuestro país sigue estrictas normas de la UE y su labor ha sido avalada por la FDA

ABC
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En su casa, en los bares, en el telediario, en los periódicos y la radio. Estos día, un tema centra la atención de España y, sobre todo, de Andalucía: la listeriosis. El brote de intoxicación alimentaria asociado al consumo de carne mechada de la marca La Mechá se ha cobrado ya dos víctimas mortales y acumula más 200 casos en todo el país (190 solo en Andalucía).

Sin embargo, si echa la vista atrás recordará que esta intoxicación alimentaria no es la primera que pone en vilo al país. Lo hizo el aceite de colza adulterado hace casi ya 40 años, los pollos del Grupo Sada contaminados con salmonella en 2005, la «crisis de los pepinos» españoles en 2011, supuestamente contaminados con la bacteria E.coli, responsables de un brote de gastroenteritis enterohemorrágica que en realidad terminó teniendo su origen en una granja alemana que cultivaba brotes de soja. Pero hay casos más recientes, como el brote de gastroenteritis por consumo de agua envasada procedente de Andorra en 2016, el atún contaminado con histamina en 2017 y, el año pasado, otra intoxicación por listeria, en este caso, no en la carne, sino atribuida a quesos de leche cruda de oveja.

Con todo, los expertos defienden sin dudar la seguridad sanitaria y alimentaria en España. «El riesgo cero no existe, cuando se producen estos brotes da la sensación de que hay una falta de control pero tal como indica la propia ley, el responsable de la contaminación es el que elabora, no los inspectores», apunta Javier Fernández, jefe de sección de higiene de los alimentos y representante del sindicato de los técnicos superiores de Salud Pública. «La seguridad alimentaria en España es muy alta, estamos a nivel de Estados Unidos», añade Fernández. Otro experto en salud pública, sin embargo, va más allá y considera que España es un ejemplo para el país americano. «Cuando vino la FDA (agencia de alimentación y medicamentos del Gobierno de EE.UU.) a hacer auditorías se quedaron sorprendidos, la última visita fue este año y el resultado fue muy favorable», cuenta a ABC este experto que prefiere no dar su nombre. A su juicio, un ejemplo de mala gestión fue el de los brotes de soja en Alemania: «Nos gusta ser autoexigentes y eso está bien, como ejemplo de mala gestión está el caso alemán.

Sin embargo, a nivel europeo, la seguridad alimentaria es una actividad absolutamente reglamentada, y fruto de eso, «el nivel de seguridad en la región y en España es el máximo a nivel mundial, no hay otras regiones comparables». España, al pertenecer a la UE está sometida a su legislación. «Nuestro país traspone a su legislación las directivas que promulga la UE», explica Fernández que entiende que la seguridad alimentaria es un ejemplo de las bondades del Estado de Bienestar. «En otros países menos desarrollados esto no existe. El estado de bienestar no es solo poder ir veranear, también está representando en este tipo de garantías que se le ofrece al a sociedad para el consumo de alimentos».

Control de las autonomías

Sin embargo, Fernández no tiene claro si el sistema español, tal como está planteado, con las responsabilidad repartidas a las comunidades es el idóneo. «En nuestro país, las competencias en materia de seguridad alimentaria están transferidas a las comunidades aunque hay un organismo de coordinación nacional que es la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan). Que cada autonomía vaya un poco por libre no es el mejor escenario para combatir enfermedades que no conocen fronteras».

Independientemente de quién lo haga, para garantizar la seguridad alimentaria no se trata solo de controlar brotes sino de hacer el trabajo de forma eficaz durante todo el año. «Una de las medidas que más impacto positivo ha tenido en al industria alimentaria es la introducción del Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APCC, por sus siglas en inglés) un requisito obligatorio que tiene la industria para garantizar la inocuidad alimentaria», apunta uno de los ecpertos consultados.

También los médicos salieron en defensa del buen hacer en España en la gestión del brote. La Organización Médica Colegial (OMC) resató la labor de los profesionales sanitarios. «En estos momentos de crisis es donde se demuestra la potencia de nuestro Sistema Nacional de Salud y la necesidad de seguir manteniendo la solvencia de este», señaló la organización en un comunicado el pasado viernes.

«Extraordinariamente raro»

Los expertos consultados creen que el brote de listeriosis no es el peor que ha sufrido España y que el problema está en el número de afectados. «El de listeriosis no es el peor brote ni mucho menos, es importante porque es una enfermedad con mortalidad alta en el cas de personas inmunodeprimidas, embarazadas... Es un caso serio pero está perfectamente acotado», señala Fernández.

«Lo de la listeria en Andalucía es extraordinariamente raro, no había pasado nunca con esta dimensión. No olvidemos que España es una potencia alimentaria, el volumen que produce, exporta y consume es enorme, en ese contexto, los casos que se dan son pocos aunque deberían ser cero».