Pietro Parolin, un «número dos» de la Iglesia al estilo del Papa Francisco
Pietro Parolin es el nuevo secretario de Estado del Vaticano - reuters

Pietro Parolin, un «número dos» de la Iglesia al estilo del Papa Francisco

El sustituto del cardenal Bertone dirigirá una «secretaría del Papa» y no del «Estado» vaticano

juan vicente boo
Actualizado:

El Vaticano inicia hoy una nueva etapa. El cambio no será un terremoto como el del pasado 13 de marzo, pero se va a notar mucho en el gobierno de la Iglesia católica. El nuevo «número dos», Pietro Parolin, es la persona elegida por el Papa Francisco como «mano derecha» en una doble reforma: del organigrama de la Curia vaticana y de su actitud respecto a las diócesis y conferencias episcopales, a las que debe ayudar, más que vigilar.

Parolin acaba de pasar cinco años como nuncio en Venezuela, y habla perfectamente español, además de inglés, francés e italiano. Con 58 años, es una persona joven para un cargo que ahora, con el Papa Francisco, requiere mucha flexibilidad. Parolin es un véneto serio pero afable, amigo de la sencillez y buen conocedor del planeta por sus 27 años en la diplomacia vaticana. Asegura que, con un Papa argentino, «el español es ahora el idioma del mundo».

La inesperada pregunta de Francisco «¿Estaría dispuesto a ayudarme?», fue una sorpresa total, pues sólo había visto a Jorge Bergoglio una vez, cuando era arzobispo de Buenos Aires y le recibió como viceministro de Relaciones con los Estados. En cambio, afirma que «me siento muy afín a su manera de entender la Iglesia y, sobre todo, a su estilo de sencillez y cercanía a las personas».

El Papa Francisco comenzará la ceremonia del relevo con unas palabras de agradecimiento al cardenal Tarcisio Bertone por sus siete años de servicio como secretario de Estado. Su mérito principal es haber sido fiel a Benedicto XVI. Los puntos débiles son de sobra conocidos: escasa experiencia e interés por la diplomacia, embrollos con la política italiana, manga ancha con las corruptelas económicas en el Vaticano…

En todo caso, ha sido siempre una persona sencilla y jovial, que ahora podrá recuperar la sonrisa, sobre todo cuando deje los dos últimos cargos: el de presidente de la comisión de cardenales que supervisa el banco del Vaticano y el de camarlengo.

Cuando se anunció su relevo, Bertone se quejó amargamente de que «en los últimos dos años me han echado a la espalda un montón de acusaciones… Un pandilla de cuervos y de víboras… Pero esto no debe empañar un balance que considero positivo». Pocos comparten esa valoración.

A partir de hoy, todos los ojos y todas las esperanzas están puestas en Pietro Parolin, licenciado en Derecho Canónico, diplomático del Vaticano desde 1986, con largos servicios en Nigeria y en México, siete años en Roma como viceministro de Relaciones con los Estados, y cuatro años como nuncio en Venezuela, un país difícil donde también ha hecho un gran papel.

Parolin debe conseguir que la secretaría de Estado deje de ser un «cuello de botella» incluso antes de la reforma de la Curia esbozado en los tres días de trabajo del nuevo Consejo de Cardenales con el Santo Padre a principios de octubre. Allí se concluyó que «la secretaria de Estado debe ser una secretaría del Papa», y no del «Estado» del Vaticano.

Españoles en el Vaticano

Cuando se mira a Roma se ve al Papa y a sus cardenales más allegados, entre los cuales hay tres españoles. Son personas muy valiosas como el veterano cardenal Julián Herranz, cuyo último gran servicio ha sido la investigación de «Vatileaks». O el cardenal Santos Abril, arcipreste de la basílica de Santa María Mayor, que visita con frecuencia el Papa. Pero tan sólo uno, el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación del Culto Divino, dirige un departamento en una Curia dominada abrumadoramente por los italianos. De los 52 organismos que componen la Curia romana, sólo el que se ocupa de Liturgia y Sacramentos, tiene al frente a un español.

En cambio, cinco departamentos clave tienen como «número dos» a prelados españoles que trabajan vigorosamente al servicio del Papa sin que el público les vea. Están en tres Congregaciones importantes: Luis Ladaria en la de Doctrina de la Fe, Celso Morga en la del Clero y Jose Rodríguez Carballo en la de los Religiosos. Y en dos departamentos «estratégicos»: Juan Ignacio Arrieta en el Pontificio Consejo de Textos Legislativos, y Lucio Angel Vallejo Balda en la Prefectura de Asuntos Económicos.

Además de su trabajo en el «tribunal constitucional» del Vaticano, el canonista Juan Ignacio Arrieta coordina la comisión investigadora del banco del Vaticano (IOR). A su vez, el ecónomo Lucio Angel Vallejo Balda debe añadir a su trabajo en el «tribunal de cuentas» el de coordinar la comisión investigadora del resto de la galaxia de organismos financieros. Son misiones delicadas pero importantísimas para «hacer limpieza» en una Curia cuyo prestigio ha sido enfangado por oportunistas corruptos.

Los «número dos» españoles supervisan, todos, terrenos de gran alcance: la doctrina, los sacerdotes, los religiosos, las leyes y el control financiero. Son cinco personas que entrarán en muy buena sintonía con Pietro Parolin. Cinco personas dispuestas a darlo todo por la revolución del Papa Francisco.