Los retos a los que se enfrenta Parolin, el nuevo secretario de Estado del Vaticano
Pietro Parolin tendrá que hacer frente a una serie de aspectos que habían quedado en una zona gris durante el mandato de Tarcisio Bertone - ABC

Los retos a los que se enfrenta Parolin, el nuevo secretario de Estado del Vaticano

Al nuevo Secretario de Estado le espera restaurar el peso específico del Vaticano en el contexto internacional

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Pietro Parolin tendrá que poner toda la carne en el asador de su experiencia diplomática internacional acumulada para hacer frente a una serie de aspectos que habían quedado en una zona gris durante el mandato de Tarcisio Bertone al frente de la Secretaría de Estado Vaticana.

El cardenal salesiano era un hombre de la Curia pero poco o nada ducho en cuestiones internacionales. Benedicto XVI rompió con la tradición de colocar a un experto en diplomacia como cabeza de la Curia. En su lugar, buscó el refuerzo para su gestión en un hombre de su confianza con quien había trabajado durante años; desde 1995 al ser designado Bertone como secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En aquel entonces, el cardenal Joseph Ratzinger fungía como Prefecto de este dicasterio. Tarcisio Bertone fue creado cardenal por Juan Pablo II en 2003 y participó en 2005 en el cónclave del que salió elegido como Pontífice Benedicto XVI. En 2006, el papa alemán decidió darle al cardenal Bertone el mando del gobierno ordinario de la Iglesia.

La falta de experiencia en el campo internacional del «primer ministro» de la Santa Sede ha pasado factura al peso específico del Vaticano en el panorama global. La sorpresiva apuesta de Benedicto XVI por una figura que no provenía de la escuela diplomática ha lastrado la capacidad de reacción de la Santa Sede en el contexto internacional.

Ser una voz autorizada internacionalmente

Sin ir más lejos, Bertone es un hombre con muchas cualidades intelectuales para haber hecho desempeñado bien su cargo pero los idiomas no son su fuerte. En ese aspecto, parece que la cuestión queda salvada con el políglota Parolin, capaz de defenderse en inglés, francés, italiano y español. En los últimos tiempos, la voz del Vaticano ha dejado de ser una voz autorizada a escala internacional y se ha apagado como referente moral.

Parolin tiene por delante la tarea de agilizar la respuesta del Vaticano ante las crisis internacionales. En las últimas semanas, hemos visto que ha sido el Papa quien ha tomado la iniciativa a la hora de pedir una solución a conflictos como los de Egipto o Siria. No era la diplomacia vaticana la que tomaba la palabra y hacía su tarea. El mundo se mueve muy deprisa y el Vaticano no puede perder comba porque representa a 1.200 millones de personas que profesan la fe católica y esperan un liderazgo claro.

También forman parte de los deberes de Parolin conseguir que la mole de la burocracia vaticana pueda moverse de forma más fluida. Se trata de restaurar el carácter colegial del gobierno vaticano. Secretaría de Estado se ha convertido en los últimos años en un «cuello de botella» de forma que, desde los diferentes dicasterios, es decir los «ministerios» vaticanos, era difícil hacer llegar propuestas al Papa. Tarcisio Bertone había centralizado, en exceso, la maquinaria del gobierno vaticano hasta limitar el acceso al Papa a unos pocos.

El cardenal Bertone ejercerá como Secretario de Estado hasta el próximo día 15 de octubre. A pesar de que deja el que ha sido su puesto durante siete años, el salesiano continuará siendo Cardenal Camarlengo, que es quien gobierna la Iglesia en caso de muerte o renuncia de un Pontífice hasta que se elige a uno nuevo; y seguirá formando parte, durante el próximo quinquenio, de la Comisión Cardenalicia de Vigilancia del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado Banco Vaticano.