Virus del sida
Virus del sida - WIKIMEDIA

Descubren una clave para que las personas con VIH controlen la infección de forma natural

Las células dendríticas son los elementos clave en alertar al sistema inmune y promover respuestas inmunitarias eficientes capaces de controlar la infección por VIH en los controladores de elite

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Un 1% de las personas que se han infectado con el virus que causa el sida pueden controlarlo de forma natural sin la necesidad de tratamiento y no desarrollan la enfermedad. La clave está en la capacidad de su sistema inmune en controlar al VIH. Son los controladores de elite. Ahora, un trabajo que se publica en «PLoS Pathogens», sugiere que es posible encontrar una vía para que el 99% de las personas infectadas se conviertan también en controladores de elite.

Un equipo de investigadores, en el que ha participado los investigadores españoles María Buzón y Enrique Martín Gayo, ha identificado las células dendríticas como elementos clave en alertar al sistema inmune y promover respuestas inmunitarias eficientes capaces de controlar la infección por VIH en los controladores de elite.

En declaraciones a ABC, Martín Gayo, que trabaja actualmente en el Instituto Ragon del Hospital General de Massachusetts (EE.UU.), explica que las células dendríticas cuentan con un gran numero de receptores y sensores capaces de reconocer patógenos, y «en principio son capaces de sentir la presencia de virus y bacterias y alertar al sistema inmune para combatirlos». Sin embargo, en las células dendríticas de la mayoría de individuos, «el VIH utiliza ciertas proteínas celulares, como SAMHD1, para escapar de dichos mecanismos de reconocimiento».

Células 'únicas'

En nuestro estudio, realizado con células dendríticas de controladores de élite, de pacientes con infección avanzada por el VIH y de individuos no infectados, hemos descubierto que las células dendríticas de los controladores de elite son «únicas» en su capacidad de permitir los primeros pasos de replicación de VIH en su interior. «Esto se debe -añade- a una menor expresión de SAMHD1, que permite que el virus sea detectado eficientemente por dichas células dendríticas y, al mismo tiempo, que puedan presentar fragmentos del virus a células efectoras del sistema inmune como las células T, encargadas de controlar la infección viral».

Los investigadores también han visto que las células dendríticas de los controladores de elite también parecen producir niveles más altos de una proteína detectora del ADN llamada cGAS, que reconoce la presencia de VIH e induce la rápida expresión de los interferones tipo 1. Esto contribuye a la generación de las respuestas más potentes de las células T contra el VIH que se observan típicamente en controladores de elite.

Se podrían entrenar a las células dendríticas de los individuos infectados y utilizarlas como vacunas terapéuticas

Gracias a nuestras investigaciones, continúa Martín Gayo, «hemos desvelado nuevos mecanismos innatos presentes en células dendríticas que podrían ser alterados para facilitar el reconocimiento de VIH en estas células y por tanto, promover respuestas inmunitarias capaces de proteger a la población de la infección con el virus». Martín Gayo adelanta que actualmente están analizando cuáles son los estímulos necesarios que podrían limitar la presencia de VIH en células dendríticas y dar lugar a patrones de activación adecuados, «que podrían ser utilizados en vacunas que confieran protección contra el virus basadas en el uso de células dendríticas.»

En otras palabras, se podrían utilizar estos mecanismos para «entrenar a las células dendríticas de los individuos infectados y utilizarlas como vacunas terapéuticas, de modo que su sistema inmune sea capaz de eliminar el virus una vez que sea reactivado con drogas especificas». Es decir, que todos los individuos infectados por el VIH sean «controladores de elite». Pero además de utilizarse para una vacuna terapéutica con el objetivo de conseguir que los individuos infectados se conviertan en controladores de elite, subraya, «la principal aplicación de la manipulación de células dendríticas para el optimo reconocimiento de VIH sería de hecho la creación de una vacuna preventiva para la población en general».