ES NOTICIA EN ABC

Roger Moore, George A. Romero, Federico Luppi, Terele Pávez... Los nombres del cine que nos dejaron en 2017

En el año que se agota hemos despedido a iconos del séptimo arte

Roger Moore, Federico Luppi y Terele Pávez, algunos de los actores que fallecieron en 2017
Roger Moore, Federico Luppi y Terele Pávez, algunos de los actores que fallecieron en 2017
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Otro año que se escapa, otro año de despedidas. En el 2017 que ya se agota murieron algunos iconos del cine, nacionales e internacionales, cuyo legado pervivirá en sus obras, algunas de ellas inmortales.

El 28 de enero, tres días después de cumplir 77 años, moría John Hurt a consecuencia de un cáncer de páncreas. Fue la primera muerte de un artista que llenó las páginas de los periódicos. El tripulante de la Nostromo de cuyo pecho brotó el Alien original en la película de 1979 y el «rostro» del hombre elefante de Lynch en 1980 dejó una huella profunda entre los intérpretes británicos. «John fue el más sublime actor y el más gentleman de los gentlemen», le describió su mujer, la pianista clásica Anwen Rees-Myers.

En abril fallecía Jonathan Demme. El oscarizado director de «El silencio de los corderos» (1991) fallecía a los 73 años a causa de un cáncer de esófago. Para la historia deja el «big five» que logró en la edición de los Oscar de 1992: ganó la estatuilla a mejor película, director, actor (Hopkins), actriz (Jodie Foster) y guión. Su vastísima filmografía le invocará como un cineasta de amplio registro, capaz de rodar desde una obra culmen del terror a un drama intimista con el sida como disparador («Philadelphia», 1993), un drama histórico («Beloved», 1998), thrillers de intriga («La verdad sobre Charlie», 2002) e incluso comedias («Ricki», 2015). Su final cinematográfico fue más mundano, con un documental de la gira de Justin Timberlake de 2016 que, pese a todo, fue bastante aplaudido por la crítica estadounidense.

Un mes después, en mayo, el cine decía adiós por primera vez a un agente 007. Roger Moore, el actor que más veces se puso en la piel de James Bond (siete entre 1973 y 1985) fallecía a los 89 años. El protagonista de «Vive y deja morir» (1973) y «La espía que me amó» (1977), entre otras, no superó un cáncer. El británico será recordado como el Bond de la elegancia que tuvo que sustituir al vigor y la masculinidad de Sean Connery. Un reto que superó pese a que el papel le llegó con 45 años, y a esa edad no estaba para saltar y correr persiguiendo a los malos (soviéticos, casi siempre) sino que prefería entallarse un traje negro y pedir su martini con vodka (mezclado, no agitado). Algunos tienen clase, otros beben.

Ya en julio conocimos la muerte del profeta del cine zombie, George A. Romero («La noche de los muertos vivientes», 1968), que no superó un fulminante cáncer de pulmón. El creador de «Zombi» (1978), «Día de muertos» (1985), «La tierra de los muertos vivientes» (2005), «Diario de los muertos» (2007) y «La resistencias de los muertos» (2010) decía en 2010 que «los zombis son siempre circunstanciales en mis trabajos, lo importante son las personas y cómo responden a situaciones a su alrededor».

En el caluroso julio de 2017 también falleció Martin Landau (1927), que ganó el Oscar con su papel en «Ed Wood». Secundario de lujo, debutó de la mano de Alfred Hitchcock en «Con la muerte en los talones». Pero el «maestro del suspense» no fue el único gran director con el que Landau trabajaría. Ya en 1963 se puso a las órdenes de Joseph L. Mankiewicz en la superproducción «Cleopatra», protagonizada por Elizabeth Taylor. En 1988 formaría parte del elenco del drama biográfico «Tucker: Un hombre y su sueño», de Francis Ford Coppola, un papel que en 1989 le regalaría su primera nominación al Oscar como actor secundario; el mismo año de su primera nominación, coprotagonizaría una de las películas más icónicas de Woody Allen, «Delitos y faltas», la cual también le reportaría una nominación al Oscar como actor secundario. Sin embargo, sería una tercera nominación en la misma categoría la que finalmente le reportara una victoria: «Ed Wood» (1994) de Tim Burton, donde interpretaría al actor austro-húngaro Bela Lugosi. Con Burton repitiría años después en su particular visión de«Sleepy Hollow» (1999).

El último día de julio decía adiós Sam Shepard, el «cowboy» oscuro de la escena estadounidense. El actor, dramaturgo y director falleció a los 73 años y un legado imborrable, el de un retrato sombrío pero brillante del sueño americano y de las relaciones de familia. La obra de teatro «Buried Child», en 1978, le catapultó a la fama. Después hizo carrera en el cine como actor sin dejar jamás de escribir: ayudó a Wim Wenders con el guión de «Paris, Texas», que ganó la Palma de Oro de Cannes. Se fue de gira con Bob Dylan, con quien también compuso canciones, e hizo lo mismo con Patti Smith. Como actor, su rostro afilado y su imponente presencia ha quedado en el imaginario colectivo como «cowboy» sombrío, dentro y fuera de la pantalla, receloso de una fama inevitable. Consiguió una nominación al Oscar por su papel de actor secundario en «Elegidos para la gloria» (1983) y se hizo habitual de las producciones de los años 70 y 80 con títulos como «Days of Heaven» ((1979) o «Quién llamó a la cigüeña» (1987).

Ya en agosto fallecía otro maestro del terror, Tobe Hooper («La matanza de Texas», 1974; «Poltergeist», 1982) a los 74 años. Ese mes también dijo adiós otro icono, este de las comedias. Jerry Lewis falleció a los 91 años dejando un catálogo de muecas, tropiezos, equívocos y disfraces que son historia del cine. Actor, director, productor, guionista –un artista, en definitiva– dejó para la posteridad filmes como «El botones» (1960) o «El profesor chiflado» (1963).

Ese mes despedimos a una de las heroínas del cine europeo más universal, Jeanne Moreau, la Catherine de «Jules et Jim» (1962), musa de la «nouvelle vague» y mito del cine francés, enigmática actriz y cantante, que trabajó casi hasta el final de su vida a los 89 años. El obituario de ABC la describió como la belleza trágica que iluminó a los grandes del cine.

Otra musa de la nueva ola, Anne Wiazemsky, fallecía en noviembre a lo 70 años a causa de un cáncer. Su rostro y su rebeldía iluminaron el cine del huraño Jean-Luc Godard.

Adiós, en español

La estrella de Terele Pávez se apagó en agosto, a los 78 años, a causa de un derrame cerebral. La musa por excelencia de Álex de la Iglesia, quien confió en ella para «La comunidad», «800 balas», «Balada triste de trompeta», «Las brujas de Zugarramurdi» –con el que ganó el Goya a la mejor actriz de reparto–, «Mi gran noche» y «El bar» dejaba huérfano al cineasta bilbaíno.

El fallecimiento del actor argentino Federico Luppi, que hizo buena parte de su carrera en España, sorprendió en agosto. El actor, de talento incuestionable y siempre con la verdad –su verdad– por delante, no pudo sobreponerse a un accidente doméstico y moría a los 81 años de edad. Para el recuerdo, sus papeles –y sus monólogos– en películas como «Un lugar en el mundo» (1992), «Sol de otoño» (1996) y «Martín (Hache)» (1998) donde la línea entre el personaje y el actor era tan difusa que se confundía.

Además, otros iconos como Nati Mistral o Paquita Rico, símbolos de aquel cine español de los años 50 y 60 protagonizado por artistas, también fallecieron en 2017.

No se puede repasar el 2017 sin recordar la figura de Chiquito de la Calzada. El malagueño ha sido el más llorado en el imaginario colectivo que es Twitter. El maestro del humor inclasificable trabajó en una decena de títulos cinematográficos, aunque ninguno le marcó ni ninguno pasará a la historia del séptimo arte, no está de más recordar títulos como «Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera» o «Pápa Piquillo».

También artistas de la pequeña y la gran pantalla como Harry Dean Stanton, Rikar Gil, Miguel Ferrer, Emmanuelle Riva, Anita Pallenberg, Bill Paxton, Frank Vincent o Michael Nyqvist fallecieron en 2017.