El cerco a Assange en su «batalla por la verdad»

Jueces, gobiernos, bancos y empresas obstaculizan las filtraciones del fundador de WikiLeaks, detenido en Londres

abc
madrid Actualizado:

La decisión de Visa Europa de suspender los pagos a Wikileaks (Mastercard se lo está pensando) mientras investiga "la naturaleza del negocio de esta web y si contraviene las normas operativas de Visa" es el penúltimo golpe contra Julian Assange, el fundador de WikiLeaks detenido en Londres hasta el 14 de diciembre, sin posibilidad de salir en libertad bajo fianza.

También PayPal había interrumpido los pagos a la página web este fin de semana, mientras que ayer el banco suizo PostFinance cerró una cuenta de Assange. La razón que dio no resulta demasiado convincente: por lo visto, Assange mintió respecto a su residencia al abrirla...

Perseguido por la justicia sueca

A pesar de las trabas (que seguirán en los próximos días) y del arresto de Assange, la web promete seguir funcionando. Y amenaza con filtraciones todavía más explosivas si al jefe le pasa algo. Más explosivas que los 250.000 documentos que han puesto patas arriba al Departamento de Estado de EE.UU., y que han movilizado la maquinaria de la justicia sueca, donde acusan a Assange de dos presuntos cargos de acoso sexual y otro de violación. ¿Resultado? Una petición de busca y captura de Interpol y otra de extradición por parte de Suecia, que eventualmente podría terminar en la extradición a EE.UU. Situación, esta última, que el australiano y su equipo quieren evitar a toda costa después de que varios políticos estadounidenses hayan pedido, literalmente, su cabeza.

WikiLeaks se muda a Suiza

En el cerco a WikiLeaks, Amazon fue la primera en dejar de acoger la página a raíz de que el senador independiente por Connecticut Joe Lieberman, que preside el Comité de Seguridad y Asuntos Gubernamentales del Senado de EE.UU., le reprochase su relación con la web que filtra documentos secretos del Gobierno de EE.UU.

A Amazon le siguió la empresa estadounidense Tableau Software. La compañía, cuyo software ha sido utilizado por Wikileaks para crear y publicar gráficos relacionados con los cables diplomáticos de EE.UU., retiró también su soporte técnico a la página.

Después fue la también americana Everydns, que proporcionaba a WikiLiaks los servicios DNS (sistema de nombre de dominio), la que desalojó a la famosa web. Everydns alegó en un comunicado que los ataques masivos de los que era objeto Wikileaks.org ponen en peligro a los otros casi 500.000 sitios web que utilizan sus servicios.

Tras la decisión de Everydns, WikiLeaks comunicó a través de su cuenta en twitter que ha alojado su web con los documentos del Departamento de Estado de EE.UU. en una dirección IP de Suiza (http://213.251.145.96/). Y que el servidor OVH de Roubaix, al norte de Francia, lo acogía después de ser desalojado de Amazon. (Para garantizar su distribución, WikiLeaks se había albergado en dos servidores, el sueco Bahnhof, muy comprometido con la libertad de expresión, y el estadounidense Amazon, ahora sustituido por OVH).

Francia contra las filtraciones

Entonces entró en escena el gobierno francés y su ministro de Industria, Eric Besson, pidiendo a las autoridades competentes del país que prohíban el alojamiento de los contenidos de WikiLeaks en servidores que están en Francia, ya que la web "pone en peligro a personas protegidas por el secreto diplomático".

"Esta situación es inaceptable. Francia no puede tener sitios de internet que violan la confidencialidad de las relaciones diplomáticas y ponen en peligro a aquellos protegidos por el secreto diplomático", insistió Besson. "No podemos permitir webs calificadas de criminales y prohibidas por otros países".

En cualquier caso, las filtraciones de WikiLeaks van más allá del Cablegate, aunque éste haya sido la gota que colma el vaso. En mayo fue un vídeo de Irak que servía como prueba incriminatoria contra las acciones del ejército. El mes de julio vio cómo más de 90.000 documentos secretos sobre la guerra de Irak salían a la luz. En octubre fueron 400.000 los informes procedentes de una base de datos militar los que se desclasificaron. Y a principios de año promete otro bombazo contra un banco que hará temblar las estrechas y poderosas calles de Wall Street...

De momento Assange, hoy, duerme en el calabozo.