Inmigrantes en una lancha neumática antes de ser rescatados por el buque Alan Kurdi
Inmigrantes en una lancha neumática antes de ser rescatados por el buque Alan Kurdi - Reuters

Tensión entre Italia y Alemania por un nuevo rescate de inmigrantes

Salvini exige a su homólogo germano actuar ante la intención de una ONG de ese país de desembarcar en Italia

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La tensión sobre inmigración se reanuda entre Italia y Alemania. La embarcación Alan Kurdi -nombre del niño sirio encontrado ahogado en una playa turca en 2015-, que gestiona la ONG alemana Sea-Eye, rescató en la mañana de este vierenes a 65 inmigrantes frente a las costas de Libia y espera una respuesta de Malta o Italia para atracar.

Fueron salvados en una condición desesperada, según Gorden Isler, capitán del buque. «Los inmigrantes rescatados han tenido una suerte increíble al ser encontrados, pues viajaban en una lancha neumática sin ningún conocimiento náutico y sin teléfonos». El ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, se apresuró a escribir una carta oficial a su homólogo germano, Horst Seehofer, para pedirle una intervención directa de Alemania, considerándola responsable del deterioro de la situación a bordo.

«Teniendo en cuenta cómo se desarrollan los hechos -escribe Salvini-, parece tratarse del habitual modo de operar por parte de las embarcaciones de ONG en el Mediterráneo: realizan acciones en áreas marítimas de competencia de otros países y luego se dirigen hacia las costas italianas para desembarcar. Italia, aun continuando con el respeto a la normativa supranacional y la defensa de las fronteras europeas en beneficio de los países miembros de la UE, no pretende convertirse en el único centro de acogida de inmigrantes en Europa», concluye.

Una portavoz del Gobierno alemán, Martina Fiez, reconoció que «salvar vidas en el mar es un trabajo europeo; nuestro objetivo es encontrar una solución rápida, con un puerto seguro, y aclarar la redistribución de los inmigrantes».

Acuerdo con Malta

Mientras se resuelve el caso del Alan Kurdi, Italia y Malta llegan a un acuerdo sobre el velero Alex, de la ONG italiana Mediterránea, que el jueves rescató a 54 inmigrantes. Matteo Salvini se negó a autorizar su desembarco en un puerto italiano. Después de contactos entre los gobiernos de Roma y La Valeta se acordó que los inmigrantes fueran transbordados desde el velero a un buque militar maltés, mientras Italia se hacía cargo de otros 55 inmigrantes que se encontraban en Malta. Según había comunicado la tripulación del Alex, «a causa de las características del velero y las condiciones psicofísicas de las personas a bordo, no estaban capacitados para afrontar la travesía hacia Malta».

Italia teme ahora que se reactive la ruta balcánica. De ahí que el ministro del Interior trate de intensificar la vigilancia en la frontera de Friuli Venezia Giulia con Eslovenia, por la que diariamente, según fuentes del gobierno italiano, pasan unos 80 inmigrantes irregulares.Salvini acordó ayer con su colega de Croacia establecer contactos entre las policías italiana, croata y eslovena para organizar patrullas que vigilen en territorio de Croacia y Eslovenia. Así lo confirmó el líder de la Liga en una conferencia de prensa celebrada en Trieste.

Querella contra Salvini

El líder de la Liga continúa, por otro lado, su pulso con la capitana de la Sea Watch, la alemana Carola Rachete, de 31 años, que forzó el pasado sábado el bloqueo impuesto por el Ministerio del Interior y atracó en el puerto de Lampedusa para desembarcar a 40 inmigrantes.

Mientras la capitana ha declarado que «volvería a hacer todo igual», su abogado, Alessandro Gamberini, manifestó ayer que tiene preparada ya una querella por difamación contra el ministro del Interior por «los insultos que Salvini le ha dirigido en estas semanas; cuando a las personas se les toca la cartera, comprenden que no pueden insultar gratuitamente». Salvini replicó: «No temo a una rica y viciada comunista alemana».