Katarina Barley, candidata del SPD en las elecciones europeas de mayo - REUTERS / Vídeo: EuropaPress

La negativa de los socialdemócratas alemanes a votar por von der Leyen pone en peligro la gran coalición

Katarina Barley, número uno en la lista del SPD en las pasadas europeas, ha ordenado a sus 16 eurodiputados votar «no» por la candidata a presidir la Comisión, una cifra de votos decisiva para obtener la mayoría que necesita

Corresponsal en BerlínActualizado:

Ursula von der Leyen necesita votos de la oposición para ser elegida presidenta de la Comisión por el Parlamento Europeo y los eurodiputados socialdemócratas alemanes amenazan con boicotear su nombramiento. Detrás de ese rechazo está Katarina Barley, la hasta ahora ministra de Justicia alemana, la misma que en privado defiende a Puigdemont y pone en duda la solvencia de la Justicia española y que solo ha dejado de hacerlo en público cuando ha recibido un sonoro tirón de orejas de Angela Merkel, la jefa del gobierno de la gran coalición del que forma parte.

Barley, candidata del SPD en las pasadas europeas, ha ordenado a sus 16 eurodiputados votar «no» y se trata de una cifra de votos decisiva para formar la necesaria mayoría. Y esta orden ha enervado especialmente a los socialcristianos bávaros de la CSU, los auténticos ganadores de las elecciones europeas si atendemos a que Manfred Weber, el candidato conservador y más votado en esos comicios, pertenece a ese partido. Weber ha sacrificado su nombramiento en aras de las negociaciones llevadas a cabo en el Partido Popular Europeo y poniéndose en manos de von der Leyen. Anoche declaró en Múnich que él votará por la alemana como presidenta de la Comisión y expresó su esperanza de que el sacrificio realizado no sea en vano.

Mucho más claro fue el presidente de la CSU y del Estado federado de Baviera, Markus Söder, que ha amenazado abiertamente con romper la gran coalición que gobierna Alemania, de la que su partido forma parte junto con el SPD y la CDU de Merkel, si los de Barley no apoyan a von der Leyen. «Pondrían en ridículo a Alemania», les ha reprochado, advirtiendo que «nunca antes habíamos hecho tal esfuerzo de comprensión con el SPD por una cuestión de estabilidad pero nos están haciendo muy difícil el seguir teniendo paciencia».

La amenaza de romper con la gran coalición si los eurodiputados socialdemócratas alemanes no votar a favor de von der Leyen resulta aterradora en la Casa Willy Brandt. Sería el peor momento para que el SPD se viera obligado a acudir a unas elecciones anticipadas, teniendo en cuenta que ni siquiera tiene un candidato para presidir el partido, después de la dimisión de Andrea Nahles, y que su directiva interina de a tres, compuesta por Malu Dreyer, Manuela Schwesig y Thorsten Schäfer-Gümbel, no han logrado convencer a ninguno de los miembros destacados del partido para que se presente en el próximo congreso. La única candidatura que parece despuntar por momentos es la del díscolo líderde las juventudes del partido, los Jusos, el radical Kevin Kühnert, cuya inconsistencia le obliga a buscar una candidatura bicéfala y está dedicando el verano a negociar con todo el que puede para lograr un nombre que sumar a su propuesta, a modo de apoyo moderado. En este contexto, la directiva del SPD en Berín carece de autoridad para parar los pies a los suyos en Bruselas y Barley se mantiene en el no.

Adelantándose a la debacle, el ya fuera del gobierno en esta legislatura y expresidente del SPD, Signar Gabriel, aconseja tomar la iniciativa y que sea el SPD el que rompa con la gran coalición. «Es una razón para dejar el gobierno», ha dicho, respecto a la decisión de Merkel de presentar candidata a von der Leyen sin consenso en el gabinete de la gran coalición, «es un engaño político sin precedentes».

A mitad de una tensa legislatura, con una canciller visiblemente enferma la sesión parlamentaria europea podría hoy terminar en crisis de gobierno en Alemania y elecciones anticipadas, en las que el SPD sería el más perjudicado de los partidos, con una actual estación de voto que no supera el 9 por ciento en las encuestas.