Estand de Huawei en la feria mundial de móviles de Shanghai
Estand de Huawei en la feria mundial de móviles de Shanghai - REUTERS

Huawei, el arma de Trump para «avisar» a China

La guerra comercial esconde un soterrado pulso tecnológico entre las dos grandes potencias mundiales para dominar la economía del futuro

MADRID Actualizado: Guardar
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La guerra comercial entre Estados Unidos y China esconde un conflicto económico más soterrado que apunta a saber cuál de las dos potencias será la que domine el tablero tecnológico del futuro. Así parece haberlo escenificado el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha elegido a Huawei, la mayor tecnológica china -junto a AliExpress-, como arma de presión sobre Pekín de cara a ganar enteros en su pulso comercial.

Tras anunciar el veto a finales de mayo sobre Huawei para utilizar componentes norteamericanos ante las sospechas de espionaje, ahora Trump ha decidido aplazar esta medida. Huawei es el tercer mayor fabricante de móviles del mundo, tras la norteamericana Apple y la coreana Samsung, pero el conato de prohibición de Trump ha mostrado la debilidad y dependencia de la firma china de las tecnológicas norteamericanas. De haberse materializado el veto el próximo 19 de agosto, los teléfonos Huawei habrían dejado de recibir actualizaciones del sistema operativo Android, sus portátiles se habrían quedado sin los chips de marcas norteamericanas como Intel y el gigante asiático quedaría desnudo en la carrera del 5G.

Sin embargo, la maniobra de Trump también ha mostrado cómo la globalización acerca a los enemigos más acérrimos. Porque las firmas norteamericanas también han comprobado su propia dependencia de Huawei. Por ejemplo, desde el anuncio de veto de Trump, la matriz de Google, Alphabet, ha caído un 8,3% en Bolsa. La tecnológica incluso llego a avisar al Gobierno de Trump hace semanas de que si vetaba a Huawei y esta desarrollaba su propio sistema operativo al margen de Android, los peligros para la seguridad nacional podrían ser incluso mayores, publicó el «Financial Times». Sin Huawei, el crecimiento de Android quedaba en entredicho.

En este rifirrafe continuo, para China la prioridad es acceder a la tecnología norteamericana para desarrollarse, mientras que EE.UU. necesita que sus empresas puedan entrar en el mercado chino. «El peor efecto a largo plazo es para China, ya que su salto tecnológico se interrumpirá», consideraba ante ABC el economista jefe de Europa y Asia de S&P, Sylvain Broyer.

Dos meses ha sido tiempo suficiente para que Huawei (y EE.UU.) comprueben las costosas consecuencias de un escenario a mayores en esta guerra fría tecnológica. Entremedias, China ha amenazado con detener las ventas a EE.UU. de tierras raras -17 elementos básicos para la producción de móviles, ordenadores o coches eléctricos-, ya que controla el 80% de la producción mundial de estos minerales. En el ring de la economía, todas las amenazas de Washington y Pekín apuntan a la tecnología. Ahora ambas potencias vuelven a sentarse ante la mesa del comercio mundial.