Huawei ha dejado caer que está desarrollando su propio sistema operativo - REUTERS

El veto de Trump a Huawei desata un caos tecnológico

El fabricante chino tiene una cuota en el mercado de móviles en España del 28,5%. Las telecos están a la espera de ver las implicaciones del veto

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La guerra comercial entre Washington y Pekín se libra ya en el campo tecnológico. El Gobierno de Trump firmó la semana pasada una orden que impide a empresas estadounidenses usar componentes de telecomunicaciones fabricados por una lista de firmas que, según la Administración norteamericana, estarían espiando al país y poniendo en riesgo la seguridad nacional. Entre ellas la china Huawei, cuyo creciente liderazgo global es una amenaza para la industria americana. Esa norma ha llevado a Google y otras compañías de EE.UU. a anunciar que dejarán de suministrar al fabricante asiático, lo que ha generado incertidumbre entre los usuarios de móviles Huawei y podría ralentizar el despliegue de la red 5G.

Google dejará de vender componentes y «software» a la compañía china, de forma que sus teléfonos móviles inteligentes dejarán de tener acceso a las futuras actualizaciones de Android, el sistema operativo de Google y bajo el que funcionan los «smartphones» de la asiática. Así, aunque puedan usar la plataforma de aplicaciones Google Play, los móviles Huawei se quedarán obsoletos rápidamente porque las nuevas aplicaciones no funcionarán bajo versiones antiguas del sistema.

Este veto supone un mazazo para el tercer fabricante de móviles del mundo. Huawei comercializó el año pasado 202 millones de móviles a nivel global, situándose cada vez más cerca de Apple, segundo mayor vendedor, y de la coreana Samsung, líder. A ello se suma que otras tecnológicas como Intel y Qualcomm también han decidido dejar de proveerle chips que Huawei usa para productos como sus portátiles. La venta de móviles, tabletas y ordenadores personales es la primera fuente de ingresos del grupo, que en 2018 facturó por ello 45.187 millones de euros, el 48,4% de su negocio.

La medida adoptada por Google, Intel, Qualcomm, Xilinx y Broadcom responde solo a la norma de la Administración Trump y no parece algo que les agrade, pues de primeras les supone menos ventas a Huawei. Además, podría acarrearles represalias del Gobierno chino y un boicot por parte de los consumidores asiáticos. Prueba de ese temor es que ayer se despeñaron en Bolsa. Al cierre de esta edición, las acciones de Alphabet, matriz de Google, caían más de un 2%, Apple un 3,3%, Intel un 2,7% y Qualcomm un 5,2%.

Sistema operativo propio

Huawei tiene una presencia destacada a nivel de consumidor en España, donde al cierre del pasado marzo tenía una cuota de los nuevos terminales vendidos del 28,5%, según datos de la consultora IO Investigación, y viene disputando mes a mes el liderazgo a Samsung. Casi uno de cada tres «smartphones» que se venden en España son Hauwei.

La compañía garantizó ayer que seguirá proporcionando actualizaciones de seguridad y servicios postventa a todos sus «smartphones», tabletas y dispositivos ya vendidos. Es más, la ley española de consumo protege a los usuarios con una garantía de dos años, tiempo en el que los clientes podrían reclamar, y obliga a los fabricantes a ofrecer soporte técnico y recambios hasta cinco años después de dejar de fabricar un producto.

Huawei se enfrenta a su peor crisis desde su fundación hace tres décadas, pues el veto de Google podría explulsarla del mercado de los terminales, ya que Android tiene una cuota del 75% de los móviles vendidos. Pero la compañía podría haber preparado un plan B en previsión de que algún día sus móviles no pudieran usar el sistema de Google. En una entrevista en marzo con el periódico alemán «Die Welt», el jefe de su división de móviles, Richard Yu, anunció que Huawei había desarrollado su propio sistema operativo.

A tenor del diario de Hong Kong «South China Morning Post», la compañía llevaba trabajando en él desde 2012, cuando EE.UU. empezó a investigarla por, presuntamente, haber violado las sanciones contra Irán intentando venderle tecnología prohibida. Aunque, en teoría, esa era su última opción, ahora puede verse obligada a recurrir a su propio sistema tanto en sus móviles como en sus ordenadores, que funcionan con Windows, de Microsoft.

Quedaría por ver si eventual sistema propio cala, por un lado, entre los usuarios; otros, como Nokia, lo intentaton en el pasado sin éxito. Por otro lado, los desarrolladores de aplicaciones como Whatsapp e Instagram tendría que adaptar sus «app» al sistema.

Fuentes del sector informan de que ayer hubo conversaciones entre Huawei, Google y los principales operadores de telecomunicaciones para evaluar el alcance de la medida. Telefónica y Vodafone confirmaron que están analizando las implicaciones del veto de EE.UU., y Orange garantizó que «seguirá vendiendo y dando soporte a los productos de Huawei en un futuro inmediato» y que después dependerá de la negociación entre Google y Huawei.

La red 5G, clave

Un veto extremo al fabricante chino podría llevar a las telecos a dejar de comprarle terminales para su venta entre sus clientes. Pero la importancia de Huawei es mayor si cabe como proveedor tecnológico, pues se ha convertido en socio de referencia de los principales operadores del mundo para el despliegue de sus redes de móvil y de banda ancha fija, y de manera destacada de la nueva red móvil 5G, en cuyo desarrollo Huawei está la vanguardia.

El fabricante chino ha firmado 30 contratos comerciales en todo el mundo para su despliegue y ha sumunistrado más de 40.000 estaciones base 5G. La compañía ha señalado en este sentido a España, donde trabaja con las cuatro grandes telecos (Movistar, Orange, Vodafone y Masmóvil), como mercado estratégico para el 5G.

La instalación de esta nueva red, que conlleva inversiones millonarias, es fundamental para el desarrollo de nuevos servicios e industrias como el coche autónomo e internet de las cosas, con el consecuente impacto en el crecimiento económico. Sin embargo, en el sector no se descarta que el veto a Huawei pueda ralentizar el despliegue de esta red móvil ultrarrápida.