El economista en la sede de Madrid de Standard and Poor's
El economista en la sede de Madrid de Standard and Poor's - MAYA BALANYA

«Europa debe reforzarse ante la guerra comercial de EE.UU. y China»

El economista jefe de Europa, Oriente Próximo y Asia de S&P señala que «la economía española aún se beneficia de las reformas que se aprobaron en plena crisis financiera»

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La guerra económica entre Estados Unidos y China puede dejar al mayor bloque comercial del globo, la Unión Europea, como gran víctima de una escalada de tensiones que no cesa. Así lo alerta en una visita a Madrid el economista jefe para Europa, Oriente Próximo y Asia (EMEA, por sus siglas en inglés) de la agencia de «rating» S&P, Sylvain Broyer (Bourg-en-Bresse, 1971), que llama a que Europa se refuerce. Más aún cuando asistimos a un conflicto que, más allá de la excusa comercial, es un tira y afloja tecnológico y económico que, en sus palabras, «ha venido para quedarse».

¿Qué efectos tendrá la guerra comercial sobre la economía global?

La guerra comercial no gira tanto sobre aranceles sino que es una guerra fría tecnológica entre Estados Unidos y China. Y aprovechando estas negociaciones, Europa debe reforzarse y tener un papel más fuerte en el plano internacional. Lo que es fundamental para China es poder acceder a la tecnología occidental para seguir desarrollándose. Para Estados Unidos, la prioridad es acceder al mercado chino y las condiciones no son las mismas para las compañías norteamericanas en China que viceversa. Tendremos un acuerdo al final del verano, que quizá no resolverá todos los asuntos, pero el asunto de los aranceles es marginal en ambas economías. Los aranceles norteamericanos se pueden saltar relajando la política monetaria china: una depreciación del 2 o del 3% del yuan anula el arancel del 25% de EE.UU. Pero más allá de que los efectos directos son marginales, el impacto a largo plazo puede ser más dañino. Nadie gana en una guerra comercial. Los inversores extranjeros en EE.UU. son las principales víctimas de la canción de Trump. Aunque el peor efecto a largo plazo es para China, ya que su salto tecnológico se interrumpirá.

¿Y para Europa?

Europa no es inmune por su participación en las cadenas de valor globales. Los componentes europeos en la producción de EE.UU. y China suponen un 2,4% del PIB. Pero la posición de Europa, entre China y EE.UU, la deja en una posición delicada. Europa tiene intereses más importantes que el pulso entre ambos. El plan de China hasta 2025 contempla elevar su crecimiento a través de sectores industriales como robots industriales, equipamientos energéticos, coches de gas, instrumentos médicos... es decir, China acecha al corazón de la industria europea. No hablo solo de Alemania o Reino Unido, sino también de España, por su importante peso en la industria del automóvil. Además, Europa no solo debe temer a China, sino también a EE.UU. Los bancos europeos están sancionados por las autoridades norteamericanas por su negocio en dólares, las compañías continentales no pueden negociar con Irán por el cerco de EE.UU. Europa necesita reforzar el rol internacional del euro para protegerse de la extra territorialidad de las leyes norteamericanas. Necesita plantar cara cada vez más al dólar y a EE.UU. y esto debe estar en la agenda de la próxima Comisión Europea. Por un lado, para enfrentarse a la estrategia industrial china y por el otro, para elevar el papel internacional del euro.

¿Cree que la Reserva Federal (Fed) bajará tipos ante el pulso de China?

Las divisas están siendo utilizadas por China para reducir el impacto de los aranceles, lo que afecta a la perspectiva a doce meses de la Fed, pero no hay que olvidar que es un banco central indepediente del Gobierno. Y viendo la evolución positiva de la economía norteamericana es complicado defender una bajada de tipos ahora. Si la economía está fortaleciéndose y resiste, la Fed no puede dejar de normalizar la política monetaria. Y el BCE dependerá de la Fed. Todo ello con una economía europea que, si bien en el segundo trimestre aquejará cierto bajón, irá recuperándose este año, con vientos de cola como la política expansiva de China.

Ante este escenario, ¿cómo se está comportando la economía española?

La economía española nos está dando grandes noticias, aunque aún aqueje algunos problemas. El lado fiscal es uno de ellos, además de que necesitamos ver a una España totalmente recuperada de la crisis, puesto que el desempleo es muy alto aún. Pero por otro lado, las empresas españolas han recuperado sus niveles de rentabilidad. La devaluación fiscal y salarial de España ha sido dolorosa pero la economía española ha respondido positivamente. El desafío es emular a Francia y Alemania, además de que el componente tecnológico del PIB español va en aumento. España crecerá más del 2% este año y con los tipos tan bajos, la expansión tiene margen para continuar. De esta forma, España liderará el crecimiento entre las cuatro economías de la Eurozona este año.

Incluso con la falta de reformas

Sí, ya que las reformas que se aprobaron en plena crisis financiera aún tienen inercia ya que fueron tan importantes que la economía aún se beneficia de ellas.