Jamal Khashoggi, Viktoria Marinova y Jan Kuciak
Jamal Khashoggi, Viktoria Marinova y Jan Kuciak
Balance anual de Reporteros Sin Fronteras

Erdogan se escandaliza por Khashoggi pese a ser Turquía «la mayor cárcel de periodistas del mundo»

México ha sido en 2018, por segundo año consecutivo, el país en paz más peligroso para la prensa, con nueve periodistas asesinados

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En 2018, 80 periodistas, incluyendo periodistas-ciudadanos, han sido asesinados, 348 están encarcelados y 60 secuestrados, según el informe anual de Reporteros sin Fronteras (RSF). En los últimos doce meses, México ha sido, por segundo año consecutivo, el país en paz más peligroso para la prensa, con nueve periodistas asesinados.

Entre todos los testimonios que incluye RSF en su balance anual destaca por su impacto el del asesinato el pasado 2 de octubre del columnista saudí del «The Washington Post» Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul, que ha provocado una crisis diplomática entre Ankara y Riad. En una cuidada estrategia de comunicación en las últimas semanas, el Gobierno turco ha difundido a cuentagotas datos escabrosos del caso al tiempo que el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha abanderado la causa para resolver el caso Khashoggi. Según Turquía, el cuerpo del periodista fue descuartizado y Arabia Saudí ordenó a un «colaborador» que se deshiciera de él.

«Desde su incansable búsqueda de los asesinos de Khashoggi, casi se podría pensar que él tiene una preocupación genuina por la libertad de prensa. No te creas ni una palabra», alertaba en «The Washington Post» hace tan solo cinco días el periodista exiliado en Alemania Can Dündar. Dündar dirigió Cumhuriyet, el periódico más antiguo de Turquía, del que 15 directivos periodistas y colaboradores fueron condenados por un tribunal de Estambul a penas de prisión el pasado abril.

En el Índice de libertad de prensa mundial de 2018, Turquía había caído a la posición 157 de 180 países. Según el balance anual de Reporteros Sin Fronteras, pese a que en 2018 el número de reporteros detenidos en Turquía ha descendido, respecto a 2017, muchos periodistas fueron puestos en libertad condicional, algunos podrían regresar a prisión muy pronto y otros esperan su proceso o su juicio en apelación, como Şahin Alpay, Ahmet Şık, Murat Sabuncu y Çağdaş Erdoğan. «Después de pasar largos periodos en prisión preventiva, 2018 fue para los periodistas turcos el año de los veredictos: más de 80 fueron condenados a penas de prisión o a pagar multas por acusaciones tan diversas como: “propaganda terrorista”, “denigración de la nación turca” e “insulto al jefe de Estado”», agrega el informe. Si Turquía es la principal cárcel de periodistas profesionales del mundo, China pulveriza sus cifras teniendo en cuenta a los periodistas-ciudadanos, que RSF reconoce como personas que, en ausencia de la prensa tradicional cada vez más restringida, ejercen el periodismo sin que ésta sea su profesión. Más de la mitad de los periodistas encarcelados se encuentra en las prisiones de cinco países: Turquía, China, Irán, Egipto y Arabia Saudí.

México recorta en protección a periodistas

Sin el alcance internacional del caso Khashoggi, tres periodistas que investigaban importantes casos de corrupción en países miembros de la UE fueron asesinados en el último año. El 16 de octubre de 2017 la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, que con sus investigaciones sacudió el panorama político de Malta al vincular al primer ministro Joseph Muscat con cuentas en el extranjero registradas en los Papeles de Panamá, fue brutalmente asesinada en un atentado con coche bomba apenas a unos metros de domicilio. Este asesinato, que continúa enfangado en los tribunales, generó múltiples preguntas sobre prácticas mafiosas contra periodistas en el seno de la Unión Europea.

Pocos meses más tarde, el 21 de febrero de 2018, el prometedor reportero eslovaco Jan Kuciak, que había estado investigando la presunta corrupción política relacionada con el crimen organizado italiano, fue asesinado a tiros junto a su pareja. La muerte de Juciak desató una crisis política que llevó al primer ministro eslovaco Robert Fico, que ofrecía una recompensa de 1 millón de euros a cambio de información, a dimitir por las manifestaciones anticorrupción.

El segundo caso de asesinato de 2018 en Europa tuvo lugar en Bulgaria: el 6 de octubre de 2018 fue hallado el cuerpo de Viktoria Marinova, locutora de un programa de televisión de un canal de Ruse (norte de Bulgaria), en un parque de la ciudad. Las autoridades señalaron que la presentadora de 30 años de edad fue golpeada, estrangulada y violada. En su último programa había informado de una investigación sobre presuntos fraudes de fondos comunitarios en el que estaban implicados conocidos políticos y empresarios. «Una vez más, un periodista valiente cae en la lucha por la verdad y contra la corrupción», tuiteó tras este último caso el Vicepresidente primero de la Comisión Frans Timmermans.

«El odio a los periodistas manifestado –e incluso reivindicado– por líderes políticos, religiosos y hombres de negocios sin escrúpulos, tiene consecuencias dramáticas y se traduce en un aumento muy preocupante de las violaciones de los derechos de los periodistas. Estos sentimientos de odio, multiplicados a través de las redes sociales –que tienen gran responsabilidad en estos hechos–, su usan para legitimar las agresiones y debilitan, poco a poco, cada día, el periodismo y, con él, la democracia», sostiene Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.

Afganistán, donde 15 informadores han perdido la vida, es el país más mortífero para los periodistas este 2018. Le siguen Siria (con 11) y México (9), el país en paz más peligroso para la profesión periodística, informa Reporteros Sin Fronteras, y donde más de 120 reporteros han sido asesinados desde el año 2000.

«¿Qué está pasando? La impunidad. Que no se investigue ninguno de los crímenes es una invitación a seguir agrediendo a periodistas. No hay ningún costo para quien quiera silenciar a un periodista, cualquiera lo puede hacer», explicaba a ABC hace un año Marcela Turati, periodista mexicana especializada en las víctimas de la narcoviolencia. En los primeros cinco días de mandato presidencial de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dos periodistas ( Jesús Alejandro Márquez y Diego García Corona) fueron asesinados en el país norteamericano. Pese a esta realidad y sus promesas para atender la desprotección de los periodistas mexicanos, según recoge el portal Animal Político, AMLO ha decidido reducir la partida de protección a periodistas de 17 a 12 millones de pesos.