El atentado de julio de 2005 en Londres dejó 56 muertos y más de 700 heridos
El atentado de julio de 2005 en Londres dejó 56 muertos y más de 700 heridos - EFE

Atentado MánchesterLos atentados que han sacudido Reino Unido desde el 7-J

El primer gran ataque terrorista del país europeo se produjo en julio de 2005 en la capital. Hace tan solo dos meses, en marzo, Londres fue también escenario de otro atentado

ABC.es
MadridActualizado:

Reino Unido ha vuelto a ser objetivo de un posible atentado terrorista. Esta vez el escenario ha sido el pabellón Manchester Arena, con capacidad para 21.000 personas, que acogía el concierto de la artista Ariana Grande. Dos explosiones han sembrado el caos y han causado la muerte de al menos 19 personas y más de medio centenar de heridos. Theresa Mayha asegurado que las autoridades están intentando clarificar lo que han denominado de ataque terrorista.

Pero este último golpe a la seguridad del país europeo no ha sido el único de su historia reciente. Hace tan solo dos meses, en marzo, otro ataque se saldó con seis muertos (incluyendo al atacante) y 29 heridos tras un atentado junto al Parlamento británico, que se encontraba en inmerso en una sesión en la Cámara de los Comunes. El tiroteo estuvo acompañado de un coche, un Hyundai Tucson, que atropelló a diez peatones en el puente de Westminster antes de chocar con las verjas del edificio.

Además del tiroteo, el terrorista cuando accedió al interior del Parlamento apuñaló a un policía que intento desarmarle. El atacante fue identificado como Khalid Masood, un hombre de 52 años, nacido en Kent y residente en Birmingham.

Terror en el barrio de Woolwich

Dos años antes, en 2013, la capital londinense fue también escenario del terror. En aquella ocasión, dos yihadistas sembraron el caos en el barrio londinente de Woolwich al grito de «Alá es grande» y con un machete en la mano.

Los atacantes asesinaron a Lee James Rigby, un soldado británico, que fue atropellado y después decapitado. Sus atacantes fueron Michael Adebolajo y Michael Adebowale, dos hombres británicos de origen nigeriano conversos al islam.

Julio de 2005, un mes negro

Tan solo 24 horas después de que Londres fuera elegida como sede olímpica para los Juegos de 2012, la capital británica despertó entre explosivos. El 7 de julio de 2005, las 8.50 de la mañana, cuatro explosiones colapsaron el trasporte público en plena hora punta. Tres de ellas, en el interior del metro de Londres; la cuarta, una hora después en un autobús.

Los cuatro terroristas suicidas del 7-J -Mohammed Sidique Khan, de 30 años; Shehzad Tanweer, de 22; Hasib Hussain, de 18, y Germaine Lindsay, de 19- hicieron detonar las bombas que llevaban escondidas en sus mochilas en las estaciones de metro de King's Cross, Liverpool Street y Edgware Road, y en el autobús.

En este ataque murieron 56 personas, entre ellos los cuatro sospechosos, y más de 700 resultados heridas. Este atentado fue considerado como el más sangriento del país, desde el de Lockerbie en 1988.

Días después, el 21 de julio, se produjeron otras cuatro explosiones en el transporte de la capital, pero en este caso no hubo víctimas mortales. Los terroristas no llegaron a inmolarse y tan solo consiguieron hacer explotar los detonadores de la bomba.