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Familia

Así podrás evitar el miedo de tu hijo si es víctima de acoso escolar

La doctora Marisa Navarro ofrece una serie de recomendaciones para evitar el sufrimiento de los niños acosados

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La llegada del nuevo curso trae a los estudiantes la ilusión de un nuevo comienzo y la alegría por el reencuentro con sus compañeros de clase, a los que llevan tiempo sin ver. Pero también, en otros casos, llega el miedo al acoso escolar, a volver a tener que soportar a aquellos cuyo mal comportamiento les hace sufrir. Un problema muy grave, teniendo en cuenta la cantidad de horas que pasan en las aulas.

La doctora Marisa Navarro, terapeuta y escritora de los libros como «La medicina emocional» y «El efecto tarta», explica que el acoso escolar genera una de las situaciones mas serias y complicadas a las que se pueden enfrentar los niños y adolescentes. También para los padres, que muchas veces viven con impotencia, los actos tan desagradables de los que sus hijos son víctimas y son conscientes que este es un sufrimiento que puede marcarles para el resto de su vida.

Según la doctora, lo más importante es que los casos de acoso escolar puedan ser detectados y atajados a tiempo y, para ello, es fundamental que la familia se involucre en la prevención de este problema. Por ello,la doctora Marisa Navarro aconseja estar atentos a su comportamiento. «Todos los niños tienen enfados puntuales con algún compañero de colegio. Los padres deben saber diferenciar si esto es un hecho que se ha producido sólo un día determinado, o si su tristeza o mal humor son consecuencia de algo mucho peor. Si los padres están atentos y prestan atención al comportamiento de su hijo, si conversan con él, se darán cuenta de los cambios de actitud que indican que algo no marcha bien», comenta.

Tras ello, la experta comenta las siguientes recomendaciones:

- Mantener la calma. En una situación de conflicto es fundamental no perder los nervios. Si cuando un niño explica lo que está pasando la reacción de los padres es el enfado, los gritos, la rabia...etc., es posible que el niño considere que también está causando un problema en casa y trate de esconderlo.

- No echarse la culpa. Ante el sufrimiento de un hijo es inevitable sentirse culpable pensando que se debería haber actuado o educado al niño de otra manera. Es un error al igual que pretender echársela al niño.

- Comunicación. El niño debe ser consciente que puede confiar en sus padres y que no está solo. Muchas veces se piensa que el amor y el apoyo se sobreentiende entre padres e hijos, pero es necesario también verbalizarlo y demostrarlo. Cenar con los hijos, sin tele ni dispositivos móviles potencia la comunicación en la familia.

- Dale la importancia que merece. A veces se cree que la mejor manera de solucionar los problemas es no hacerles caso. Pero achacar la situación a «cosas de niños» o tratar de quitarle importancia no ayuda. «Muchos padres tienden a pensar que con el tiempo la situación se pasará, y puede que estén en lo cierto, pero cuanto antes se tomen las medidas y se acabe el problema, más sufrimiento le estarás ahorrando», advierte la doctora.

- Provoca que conozca otros ambientes. Tratar de proponer y realizar actividades fuera del entorno escolar, es uno de los mejores remedios. Así se fomenta que conozca a otras personas y otros niños con los que se sienta seguro.

- Enséñale a defenderse. No se trata de fomentar el pegar o insultar a otros. La mejor defensa que se puede hacer es fomentar la seguridad en uno mismo y la autoestima. Estas son las mejores «armas» que se pueden enseñar para defenderse del acoso, pero también se trata de una enseñanza para toda la vida y para afrontar su futuro. «Además, si algo tienen en común acosadores y acosados es su baja autoestima, pero mientras que acosadores se refugian en la agresividad, los acosados son tímidos e introvertidos», añade.

Educación emocional

Por último, la doctora explica que al igual que es importante que los niños sepan matemáticas, física o lengua, también es esencial enseñarles a manejar sus pensamientos, tranquilizar su mente, cuidar sus emociones, potenciar su fuerza de voluntad, saber elegir, aumentar su autoestima, ser empáticos, comunicativos y tener habilidades sociales, entre muchos otros aspectos, que les van a permitir ser más felices, disfrutar más de la vida y gozar de una mayor salud.

La doctora Marisa Navarro afirma que un niño que sabe hacer todo esto, comprende las emociones de los demás y desarrolla la empatía, el autocontrol y la tolerancia de forma espontánea, haciendo mejor la vida en sociedad. Por este motivo, considera que la educación emocional podría prevenir el acoso, la violencia en las aulas y la agresividad.

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