El colegio Ideo, situado en el barrio de Las Tablas de Madrid, aplica pedagogías alternativas
EDUCACIÓN

Estos son algunos de los colegios españoles con pedagogías más alternativas

En nuestro país son minoría pero cada día más docentes propugnan un cambio en el sistema educativo español

GEMA LENDOIRO
MADRIDActualizado:

¿Es posible educar de otra manera distinta a la norma actual? Sí, lo es. De hecho hay varios colegios en España, homologados y algunos con ya dos décadas de trayectoria, que lo hacen. Pero, ¿en qué consiste educar de otra manera? Básicamente en no considerar al alumno como a alguien que deba ser doblegado, son centros que fortalecen la autoestima desde infantil, les enseñan a tener un pensamiento crítico y, sobre todo, rehuyen de los castigos y métodos conductistas. Además, y esto parece fundamental, se guían, todo ellos, por una manera pedagógica que hace que el alumno no pierda el interés por aprender una vez superada la etapa infantil.

Colegio Balder

Uno de estos centros es el colegio Balder, que nació en 1997. En palabras de su directora, Carmen Serrano, «nuestra misión es formar personas académicamente preparadas, maduras, buenas, comprometidas y responsables». La fórmula para conseguirla no es, ni mucho menos mágica, solo se centra en el respeto al niño como vía para conseguir el objetivo de la enseñanza: excelencia académica, educación emocional, formación en valores y educación para la salud, autonomía, responsabilidad y confianza (del y en el alumno) innovación y creatividad y habilidades de comunicación.

¿Cómo se consigue esto? ¿Es posible? ¿Funciona? Muchos padres y profesores creen firmemente en la disciplina impuesta a base de castigos pero lo cierto es que hay otras vías que rehuyen de esa pedagogía tan del XIX y que, lo más sorprendente, después de dos décadas de prueba, resulta que funcionan. «En el aula trabajamos mediante metodologías activas y dinámicas que permiten un aprendizaje centrado en la adquisición de competencias y en las que el alumno es el principal protagonista», explica la directora del centro. «Sabemos que cuando los alumnos interactúan, colaboran y cooperan en experiencias de aprendizaje es cuando realmente se despierta en cada uno de ellos el interés por descubrir y actuar en el mundo que le rodea y se produce lo que denominamos aprendizaje significativo», relata.

Una de las grandes críticas al sistema educativo actual es tratar a todos por igual, con el mismo sistema de evaluación independientemente de las capacidades del alumno. Carmen Serrano reflexiona sobre el tema y explica que su metodología «permite atender a la variedad de talentos y estilos de aprendizaje». Resalta que «la clave está en lograr en que cada alumno se sienta capaz, importante y único». Estas motivaciones, que tanto rechazo generan en los partidarios de la mano dura, lo que consiguen es elevar de manera extraordinaria la motivación lo cual aleja el tan temido fracaso o abandono escolar.

En el día a día de este centro los alumnos se organizan de manera flexible, cooperan entre ellos, tienen varias fuentes de información para llevar a cabo sus investigaciones y, por supuesto, cuentan con las nuevas tecnologías para poder lograr el objetivo: aprender.

Pero hay más. Trabajar la comunicación y la emoción. La parte del lenguaje se trabaja profundamente pero sin dejar la parte de las emociones detrás. La directora de Balder explica que: «nos definimos como un centro emocionalmente inteligente pues sabemos que no hay aprendizaje sin emoción, es un factor esencial en el aprendizaje y un predictor de éxito, el alumno crece inmerso en un ambiente que le respeta y que le muestra confianza, aceptación y cariño, lo que les facilita crecer en su autoestima que les hará adultos asertivos y empáticos que sabrán resolver sus conflictos de manera adecuada, tomando buenas decisiones, en definitiva- concluye- aprenden a desenvolverse en el mundo de una forma sana y feliz».

Colegio Ideo

En esa línea de novedad pedagógica se encuentra también el colegio Ideo, situado en el nuevo barrio madrileño de las Tablas. Sus principios pedagógicos tienen su origen en el nacimiento de la Escuela Nueva a finales del siglo XIX que, basándose en las innovadoras ideas de Rousseau (1712-1778) y, posteriormente, Clapadère (1873-1940) y en su interés por el estudio biológico y psicológico del niño y los procesos de aprendizaje, propusieron un modelo en el que el proceso de enseñanza–aprendizaje se centra en el alumnado, sus intereses y sus individualidades, lo que facilita que se conviertan en protagonistas de su aprendizaje. Estos principios fueron adaptados e interpretados en distintos países y realidades. Así lo hizo Maria Montessori (1870-1952) en Italia, la escuela Summerhill de A. S. Neill (1883-1973) en Inglaterra o la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fundada entre otros por Giner de los Ríos (1839-1915), en España.

También el fin es lograr que de ahí salgan personas felices, sanas, concienciadas, solidarias, atentas a la realidad y, por supuesto, con los conocimientos académicos que marca la ley pero enseñados desde otra perspectiva.

Colegio Público La Navata

El colegio público La Navata, en Galapagar, Madrid, es otro centro con pedagogías diferentes que tiene excelentes resultados también. Nació en 1994 y se caracteriza por la enseñanza a través de proyectos. En la etapa infantil, por ejemplo, en los primeros días, los llamados de adaptación, permiten a los padres estar con los niños ya que, según ellos «el niño entra en contacto con un adulto que lo protege pero que éste no conoce, no tiene noción del tiempo y no sabe cuándo volverán sus padres, algo que les provoca muchísima angustia», por lo tanto, y esto es rompedor con respecto a la mayoría de los colegios, los niños se van adaptando los primeros días al entorno de la mano de sus padres.

En este colegio público tienen claro que el desarrollo de las capacidades de los alumnos pasa por «una educación integral en conocimientos, destrezas y valores morales» El objetivo es enseñar a los alumnos a ser personas críticas, autónomas, que cooperen con los demás, que sean originales, creativos…

Las prioridades del CP La Navata pasan por la comunicación (oral, escrito, musical, plástico, corporal y audiovisual), la diversidad y la educación en el medio ambiente.

Pero quizás lo más novedoso es lo que ellos llaman: trabajo por proyecto. Se elige el tema a trabajar, se pregunta a la clase cuánto saben de dicho tema, se averigua qué más les gustaría saber y se comienza a trabajar. Esto lo que provoca es, inmediatamente, el interés del alumno por aprender.

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