Carlos de Inglaterra, el heredero «entrometido», promete cambiar

El hijo de Isabel II asegura en una entrevista que no es «tan estúpido» como para seguir hablando tanto públicamente cuando sea rey

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Nunca se ha mordido la lengua a la hora de expresar lo que piensa ni se ha esforzado en mantenerse neutral en asuntos espinosos sobre los que, en realidad, nadie le preguntó. Y el problema es que ha tenido demasiado tiempo para pronunciarse sobre cualquier asunto en su «eterna» etapa como heredero: desde el cambio climático a los beneficios de la medicina natural, por no hablar de su presión a diversos Gobiernos a través de su famosa correspondencia conocida como «Memorando de la araña negra», en alusión a su abigarrada caligrafía. El Príncipe Carlos de Inglaterra cumplirá el próximo miércoles 70 años, enamorado de su mujer, Camilla, y, de momento, sin visos de reinar próximamente si nos atenemos a las fotografías publicadas esta semana de Isabel II como una rosa a sus 92 primaveras a lomos de un caballo. El día en que el Príncipe Carlos sea coronado rey se habrá ganado también el título del heredero más paciente de la Familia Real inglesa. Una larga espera que en alguna ocasión le ha llevado a admitir que «siente que se le acaba el tiempo».

Con motivo de su aniversario, la BBC emitió la noche del pasado jueves un documental en el que el propio heredero dejó entrever cómo será su reinado. Y lo primero que ha querido aclarar es que no hablará tanto como ahora. Promete no interferir en la vida política. Una sabia directriz, que a su madre Isabel II le ha funcionado muy bien durante sus 66 años como Reina. «No puedes hacer lo mismo cuando eres soberano que cuando eres Príncipe de Gales o heredero», declaró Carlos de Inglaterra. «No soy tan estúpido (...) La idea de que voy a ser exactamente igual si llega el momento de la sucesión es completamente absurda, porque las dos situaciones son completamente diferentes».

Con estas declaraciones, el Príncipe Carlos trata de justificarse. Es consciente de que su figura no acaba de calar del todo en la sociedad y sus índices de popularidad son bastante más bajos que los de la propia Reina o su hijo mayor, el Príncipe Guillermo. Según una encuesta realizada en enero de 2018, solo el 9% escogió a Carlos de Inglaterra como miembro favorito de la realeza. La misma encuesta señala que el 54% tenía opiniones a favor de él, mientras que en el caso de Guillermo y Harry el porcentaje se dispara hasta los 80 puntos.

Carlos ha preferido no revelar aún si su segunda esposa, Camilla, recibirá el tratamiento de Reina. «Es algo de lo que no hablamos mucho», asegura. «No creo que ella sienta el peso sobre sus hombros».

Charles Philip Arthur George, Príncipe de Gales, Duque de Cornualles, Duque de Rothesay, Conde de Carrick, Barón de Renfrew, Conde de Chester... tenía 4 años cuando murió su abuelo Jorge VI y su madre ascendió al Trono, a la edad de 25. Al año siguiente, Carlos observó con su abuela y su tía, la difunta Princesa Margarita, cómo Isabel fue coronada.

Para sus detractores, ha sido una bendición que la Reina Isabel haya gozado siempre de un salud de hierro. «Francamente, tenemos mucha suerte de que no haya sido rey, porque mientras que la Reina ha sido la monarca más ejemplar y ha mantenido a la monarquía en la estima de la gente, creo que Carlos la socavaría», sostiene Tom Bower, autor de «Rebel Príncipe», una biografía no autorizada. Sus críticos le definen como un hombre arrogante y débil y amante del lujo. Sus últimos viajes al extranjero han sido los más caros de la Familia Real.

Los que cierran filas en torno a él arguyen -y no sin razón- que cuando uno está en el ojo público es muy fácil ser criticado. El secretario de comunicación de la Reina de 1998 a 2001, Simon Lewis, se refiere a él como un hombre lleno de entusiasmo, comprometido y con un «malvado sentido del humor». «Si eres una figura pública... si pones tu cabeza sobre el parapeto, entonces recibes críticas», asegura Lewis en declaraciones a Reuters.

Amigos y enemigos coinciden en que no actúa con dobleces y se deja llevar demasiado por los impulsos. Si algo no le gusta, no va a esforzarse en ocultarlo y poner buena cara. Durante un almuerzo en su casa campestre de Highgrove, abandonó a sus comensales después de que uno de ellos hiciera un comentario que le desagradó.

De la mañana a la noche

El día a día del Príncipe Carlos comienza con un desayuno a base de té con miel y pan de hierbas, se salta el almuerzo, y termina cerca de la medianoche, todos los días. «Necesita frenar un poco, cena demasiado tarde y después regresa a su despacho y se queda dormido sobre los papeles», relata su hijo Harry en el documental. El hijo pequeño, fruto de su tormentoso matrimonio con Lady Di, también le ha dado las gracias en el documental por acompañar a su mujer, la estadounidense Meghan Markle, al altar el pasado junio tras la escandalosa ausencia del padre de la novia, Thomas Markle. «Le pregunté y creo que lo venía venir, e inmediatamente dijo que sí, por supuesto. Haré cualquier cosa que Meghan necesite y yo estaré allí para apoyarte». Harry también cuenta lo desconcertada que quedó Meghan con la insistencia del Príncipe Carlos de apagar siempre las luces.

El Duque de Cambridge destacó de él su faceta como abuelo y declaró que le gustaría que su padre pasara más tiempo con sus tres hijos -los Príncipes Jorge, Carlota y Luis- y agregó que poder tenerlo más tiempo en su casa sería «maravilloso».

Carlos, un apasionado de las artes, el teatro, la literatura y gran fan de Leonard Cohen, lleva toda una vida esperando a reinar y por mucho que anticipe que no será «un rey entrometido» no le será tan fácil desligarse de la imagen que ha proyectado hasta ahora en sus 66 años como heredero.