El rechazo del País Vasco a la secesión constata el fracaso de la «vía Bildu»

Solo el 22% de la ciudadanía está de acuerdo con la independencia

BilbaoActualizado:

Los soberanistas vascos han tratado de situarse a rebufo del PDECat y ERC para impulsar una «vía» paralela a la catalana. Con EH Bildu a la cabeza, las fuerzas independentistas siguen remando a contracorriente para favorecer un clima de división entre los vecinos del País Vasco, que a pesar de todo se mantienen reacios a sumarse a la causa. De hecho, en tan solo un mes el sector secesionista se ha chocado de bruces contra dos muros: la mínima participación de la consulta de Gure Esku Dago y los resultados del último Sociómetro, que reflejaron un nuevo descenso del apoyo del territorio al proceso rupturista.

Desde luego, el rechazo de la ciudadanía vasca a la independencia no es consecuencia de la desidia de EH Bildu, que ha intentado por todos los medios impulsar un proceso soberanista semejante al de Cataluña. Sin embargo, sus esfuerzos no solo no han dado frutos, sino que cada vez son más los que apuestan por mantenerse ligados al Estado español. Sin ir más lejos, el Sociómetro publicado el pasado miércoles desveló que la tasa de partidarios de la independencia ha caído hasta el 22%, dos puntos por debajo de la que se registró en el año 1998 y ocho menos que en 2014. Por el contrario, el 37% está en contra de la secesión, lo que constituye un incremento de 13 puntos desde el 98.

También es reseñable el descenso del número de ciudadanos que apostarían por la independencia si se dieran ciertas circunstancias favorables. A tenor de los datos del Sociómetro, desde 1998 la tasa ha caído siete puntos hasta el 29%. Por el contrario, el porcentaje de vascos que no ha sabido o no ha querido responder a la pregunta apenas ha variado en los últimos años.

Alianzas con el PNV

Pero el sentimiento mayoritario de la sociedad vasca no se ve reflejado en el Parlamento, rendido a las posiciones de PNV y EH Bildu. Hace apenas una semana, ambas formaciones acordaban una iniciativa mediante la que la Cámara de Vitoria reclamó el derecho a la autodeterminación y el reconocimiento de una España «plurinacional». En el mismo texto, las fuerzas nacionalistas denunciaban la «imposición» con la que la Constitución defiende la unidad del Estado, construido a su juicio «desde una base antidemocrática e históricamente falsa».

No fue este el único órdago que lanzaron al Estado PNV y EH Bildu, que en septiembre ratificaron su propuesta de bases para el nuevo Estatuto autonómico. Un programa que fue duramente criticado por las formaciones constitucionalistas por su marcado corte soberanista, pues no solo hacía referencia a la existencia de una Euskal Herria conformada también por Navarra, sino que establecía una diferenciación entre ciudadano y nacional.

Una postura que se sale del guión marcado por el Gobierno vasco, con Iñigo Urkullu a la cabeza, que hasta la fecha ha rechazado las vías unilaterales en favor del diálogo con el Ejecutivo central: «Euskadi tiene que inscribir su realidad en el contexto de la Unión Europea -declaró el lendakari al diario Le Figaró-. No podemos construir una sociedad sobre mayorías de 50-50». Las diferencias entre el dirigente nacionalista y los soberanistas catalanes quedaron patentes en la reunión que mantuvo en noviembre con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la que Urkullu volvió a insistir en la necesidad de no traspasar los márgenes legales.

El dilema del PSE

En mitad de la vorágine se hallan los socialistas vascos, que sustentan al Gobierno gracias a su alianza con el PNV. Ambas formaciones dieron muestra de sus discrepancias ideológicas en la Ponencia de Autogobierno, en la que el PSE denunció que el texto acordado por los nacionalistas incluía ideas «peligrosas». El momento de mayor fricción tuvo lugar a comienzos del pasado verano, cuando el lendakari acusó al partido de Idoia Mendia de «elevar el tono» en sus críticas hacia el PNV.

A pesar de todo, la formación socialista insiste en que el programa de Gobierno que acordaron con el PNV no aborda ninguna de estas cuestiones. En este sentido, desde el PSE argumentan que no comparten la postura de sus socios en el Ejecutivo en torno a la Constitución y el derecho a la autodeterminación, si bien subrayan que estas diferencias no afectarán a su proyecto de legislatura.