El PNV tergiversa el referéndum del 78 para negar la Constitución

El partido se aferra a la alta tasa de abstención para deslegitimar la Carta Magna

BilbaoActualizado:

PNV y EH Bildu se aliaron en el pleno del Parlamento vasco del pasado jueves para dar luz verde a una declaración contra la Carta Magna y su supuesta «imposición» de la unidad de España. Con el respaldo parcial de Elkarrekin Podemos, las fuerzas nacionalistas se aferraron a la escueta participación del territorio en el referéndum de 1978 para exteriorizar su rechazo hacia la Constitución. Una lectura con tintes partidistas de unas elecciones en las que el «Sí» se impuso en cada uno de los tres territorios históricos.

El 6 de diciembre de 1978, cerca de 700.000 ciudadanos vascos acudieron a las urnas para tomar posición en torno al proyecto de Constitución española, que finalmente salió adelante con el 91,81% de los votos. El «Sí» también fue mayoritario en el País Vasco, pues fue la opción que marcó el 70,24% del electorado, mientras que el 23,92% votó en contra.

Semanas antes de que se celebraran los comicios, la Asamblea Nacional del PNV acordó en Pamplona emprender una campaña para promover la abstención, pues entendió que la propuesta de Constitución no satisfacía sus intereses nacionalistas. Finalmente, fueron 859.427 los ciudadanos que, por una u otra razón, no acudieron a votar el 6 de diciembre, dato que fue aprovechado por el nacionalismo vasco para adjudicarse la victoria.

Porque la formación vasca no solo se atribuyó todas las abstenciones, sino también los votos en blanco, para fomentar la idea de que la ciudadanía había rechazado la Constitución española. De hecho, el caso de la Comunidad Autónoma vasca ni siquiera fue excepcional en España, pues también hubo poca participación en las provincias de Galicia. A todo ello hay que añadir que tampoco la votación del Estatuto de Guernica contó con una implicación extraordinaria, dado que el 40% del censo electoral no acudió a las urnas el 25 de octubre de 1979.

A pesar de todo, los nacionalistas vascos volvieron a echar mano de la alta abstención para arremeter contra la Constitución española, cuyos principios de unidad, afirmaron en el pleno del pasado jueves, nacen de la «imposición y la obligación», no de «la libre adhesión y voluntad de los pueblos».

Deriva soberanista

De la mano de EH Bildu, el PNV rescató en el último pleno su discurso más soberanista, más propio de la ideología de Joseba Egibar, su portavoz en el Parlamento, que de la figura que encarna Iñigo Urkullu como presidente del Ejecutivo. En cualquier caso, la postura de los nacionalistas genera incertidumbre en el Gobierno central, que teme que la «deriva» que las formaciones nacionalistas emprendieron a la hora de elaborar el futuro Estatuto vasco sumerjan a la Comunidad Autónoma en un escenario «similar al de Cataluña».

Estos fueron los términos que empleó ayer en rueda de prensa el delegado del Ejecutivo central en el País Vasco, Jesús Loza, quien hizo hincapié en que el Estatuto de Guernica «no se entiende sin la Constitución». Una visión que también comparten los socialistas vascos, que ya eran conscientes de la concepción negativa que tienen los nacionalistas de la Carta Magna cuando sellaron su acuerdo de Gobierno. Fuentes del PSE explicaron ayer que no «comparten» la postura de sus socios en el Gobierno autonómico, aunque añadieron que estas diferencias no afectarán a su programa político.

Más crítica es la postura del PP vasco, que apunta a que la declaración del pasado jueves es una muestra más de la «deriva radical» en la que a su parecer se halla el PNV. Desde la formación popular subrayaron que es «muy preocupante» que la formación nacionalista «niegue la legitimidad» de la Ley fundamental y cuestione además el modelo de Estado español: «Ya van de la mano con EH Bildu en todo», insistieron los conservadores, que acusaron al PSE de «mirar hacia otro lado» y mantener una alianza con los nacionalistas «difícil de digerir para sus votantes».