Interior del templo de Santa María la Blanca
Interior del templo de Santa María la Blanca - ISABEL PERMUY
Iglesias de Madrid

Santa María la Blanca: La unión entre parroquia y colegio

La planta inferior cuenta con un coro inmenso, diversas salas y hasta una guardería

MadridActualizado:

Por aquí anduvo el cura Lezama. Bueno, la historia de esta parroquia, Santa María la Blanca, emblemática en Montecarmelo, calle del Monasterio de Oseira, 25, hermana del colegio, colegio y parroquia, factores que no alteran el producto de la propuesta cristiana, no se entendería sin el cura Lezama, Luis Lezama para más datos. Por cierto que no hay que confundirla con Santa María la Blanca de Canillejas. Don Luis, como le dicen por aquí, sabe de esta denominación de Santa María la Blanca, sabe de la elección del arquitecto, José Ignacio González Pérez, de la empresa constructora, Dragados, y del estilo postmoderno, trasparente, luz, mucha luz, cierta imagen de centro municipal de la trascendencia, butacas con reclinatorio y verde, verde en los laterales, que el verde da vida y esperanza.

Pero la revelación del actual momento de la parroquia de Santa María la Blanca es su párroco, Oscar Alonso García, natural de Ávila, que se formó en la querida Pontifica de Salamanca en los años de la vera universitas. Y digo más, antes de entrar a la parroquia nos topamos con un amplio atrio, que es el atrio de los gentiles, y ahora el atrio de los jóvenes. Un espacio circular cubierto, una delicia para la presencia pública de la fe y para la celebración de la vida de la parroquia.

Aunque por espacios que no falte, la planta inferior a la del templo, la cripta, las salas contiguas, que ocupa la guardería y que se utilizan para actividades, y el coro, inmenso, en el que cabe una orquesta, de la que ya hablaremos. Actividad, mucha actividad y mucha vida en una parroquia en la que, como dice el párroco, la clave son los fieles laicos, los protagonistas del día a día de la comunidad.

Por cierto que Luis Lezama figura como párroco emérito, y también trabajan el sacerdote de Ciudad Rodrigo, José Juan Domínguez, como adscrito, y dos estudiantes de teología, uno de la India y otro de Venezuela, que colaboran en las tareas de la parroquia. En las misas, que no son pocas, y que, un domingo cualquiera, congregan a unas 1.500 personas, y en las confesiones, que los sacerdotes se pasan, de tres en tres, todo el domingo confesando.

Porque aquí lo que prima es la atención a las familias jóvenes, a los niños, cerca de mil niños y jóvenes en catequesis con 130 catequistas, y los abuelos jóvenes también, en plenas facultades, prejubilados y jubilados con formación, que llevan el día a día de la parroquia, y de las familias. Hay que destacar, de entre las muchas actividades, los grupos de formación de adultos, los grupos de jóvenes, la escuela oficial de Tiempo Libre que tiene la parroquia, y el grupo Scout. Cuentan, para animar el canto de la celebraciones, con un coro de jóvenes, con una escolanía y con una orquesta. Cuando se juntan en navidades o en pascua hacen las delicias de lo fieles, sin duda.

Por cierto, que es una parroquia con su pequeño plan de pastoral, en el que leemos que «Magnifica T es el lema pastoral para este curso 2018-2019. Tres grandes acontecimientos y un mismo motivo hacen que la comunidad de Santa María la Blanca de Montecarmelo se ponga bajo la eficaz protección de Nuestra Madre la Virgen María. De entre esos acontecimientos, el Año Mariano de la diócesis y el 10º aniversario del Colegio Santa María la Blanca, (09/2018 09/2019) como la oportunidad de aprender de y con la Virgen María a ser cristianos e Iglesia de corazón abierto».

«Participar en la fiesta»

Como le dice el párroco a sus fieles, en este curso, «querida comunidad, durante este curso no viváis como meros satélites difuminados en la masa. Participar de la fiesta de la solidaridad y ayuda fraterna, del compartir alegrías y bienaventuranzas, del cultivar la amistad e intimidad entre quienes tienen misiones especiales en el plan de salvación. Ser personas de escucha, de decisión y de acción».

Y no se me puede olvidar la Cáritas, que aunque no hay grandes manifestaciones de pobreza en el barrio, la generosidad de los fieles es mucha, alcanza al arciprestazgo y a otras parroquias necesitadas de la Iglesia en Madrid y del mundo a través de las cenas solidarias de Manos Unidas, o las misiones, por ejemplo.