San Pedro Advincula: La parroquia del Vallecas de toda la vida

El monumental templo, recién restaurado, está cargado de historia

MADRIDActualizado:

Una sola línea de metro une dos Villas. De la Villa de Madrid a la Villa de Vallecas, autónoma, orgullosa de su pasado, incorporada la urbe en 1950. La Villa de Vallecas es el Vallecas de toda la vida, y de todas las Villas, el Vallecas sin límites que se abre al mediterráneo, el Vallecas de las tradiciones populares, del culto, el Vallecas de las tahonas y los panaderos, el Vallecas de la migración española de los años cincuenta y sesenta que traía consigo sus devociones, el Vallecas trabajador, el Vallecas de las familias que lo resuelven todo, el Vallecas de la parroquia de san Pedro Advincula, sí san Pedro encadenado y liberado, el Vallecas de la patrona, la Virgen de la Torre, coronada, preciosa imagen de rostro encantador, bella, divina, con esa carita y esos ojos…

Majestuoso nos recibe el templo (calle de Sierra Gorda, 5) recién restaurado, monumental, ignoto, cargado de historia y pendiente de algunos retoques algo más que ornamentales. Un templo fruto de sucesivas etapas constructivas, mudéjar, gótico, renacimiento, barroco, neoclasicismo. Ya en el año 1427 existía una iglesia mudéjar de pequeñas dimensiones. En 1547 se dice que la construcción era de tres naves con dos altares y un altar mayor. A mediados del XVI se edifica una cabecera gótica. En 1565, un nuevo crucero con modelo similar al aplicado por Rodrigo Gil de Hontañón en la catedral de Salamanca. Trazas de Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II y Torre solemne atribuida a Ventura Rodríguez, allá por el 1775. Y el camarín barroco de la Virgen del Rosario, una joya de espacio ornamental y de recuperación artística, de lo que se considera «que es la aportación más original de la arquitectura española al barroco europeo». Ah, y el cuadro del retablo mayo, de Francisco Ricci, «La liberación de san Pedro» (1669).

Juan Malasaña

Solemne nos recibe la lápida en la que se lee: «En esta Iglesia fue ba utizado el 10 de febrero de 1579 el héroe de la independencia Juan Malasaña Pérez el Ayuntamiento de Madrid le dedica este recuerdo». Afectuoso nos recibe el párroco, Ricardo Ezpeleta, junto con su vicario parroquial, Alfredo Perea, a quienes acompañan en su ministerio el sacerdote César Pineda y el que fuera párroco más de cincuenta años Luis Villalvilla.

Sacerdotes de este tiempo para todos los tiempos, entregados a una parroquia viva, con numerosas cofradías, grupos apostólicos, con tres comunidades del Camino Neocatecumenal, Acción Católica, Adoración Nocturna, la Real Congregación de la patrona, la Asociación de fieles Virgen de la Torre, y la Cofradía del Jesús de Medinaceli, y un sinfín de triduos a los santos que su interior parecen dispuestos, en la fila de la gloria del cielo.

Procesiones en Semana Santa y culto en la plaza pública. Los sacerdotes son muy conscientes, según nos confiesa Ricardo Ezpeleta, que la prioridad es la transmisión de la fe en una territorio en el que la familia lo ha sido todo. Una veintena de catequistas, más de cien niños de primera comunión todos los años, medio de centenar para la confirmación, son datos de esa labor de catequesis que se completa con la colaboración con los colegios, tanto públicos como concertados de la Villa. También destaca la ayuda a la capellanía del Hospital Virgen de la Torre.

Y si de Vallecas hablamos, aunque no del Vallecas de la sola teología social, utopía al fin y al cabo, en clima de fraternidad en el arciprestazgo, debemos referirnos a la Cáritas, una de las prioridades de esta comunidad, acogedora y sencilla, que, por cierto, tiene la asignatura pendiente de unos locales adecuados a las necesidades de su programa de ayudas.

Reparto de leche para niños proveniente de las donaciones de la vicaría; realización de un seguimiento más cercano y eficaz a las familias con necesidades; remisión de las familias a los bancos de alimentos de San Timoteo y San Juan de Dios; la gestión de las ayudas escolares con cheques, son algunos movimientos de la sinfonía de la caridad de la parroquia.

La gloria de Dios es que el hombre tenga una vida digna, íntegra, capaz de ser fermento en medio de la ciudadanía. Una Iglesia contraste, sencilla, humilde y servidora. Una Iglesia en Vallecas, en el Vallecas de toda la vida.

Horario de misas

Laborables: 9, 18.30 y 19.30 horas.

Vísperas de festivo: 19.30 horas.

Domingos y festivos: 9, 12.30 y 19.30 horas.