Salón de baile de la casa - museo Cerralbo
Salón de baile de la casa - museo Cerralbo - BELÉN RODRIGO

Las obras únicas de El Greco y Zurbarán en el Museo Cerralbo, el gran tesoro de Argüelles

El edificio fue construido a finales del siglo XIX como residencia de la familia del marqués de Cerralbo y desde un principio se alojó también su extensa colección de arte

MadridActualizado:

Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII marqués de Cerralbo, mandó construir este palacete a finales del siglo XIX para instalarse allí con su familia a la vez que podía exponer en su interior su amplia colección de obras de arte adquiridas en sus muchos viajes realizados por España y Europa. «En aquella época el barrio de Argüelles era un ensanche de la ciudad de Madrid, junto a la colina de Príncipe Pío, que estaba dotado de alcantarillado, tendido eléctrico y telefónico y agua corriente», cuenta a ABC Lourdes Vaquero, directora del Museo Cerralbo ubicado en la calle Ventura Rodríguez. El marqués se había casado con una mujer viuda adinerada que era madre de dos hijos, y existía una gran diferencia de edad entre el matrimonio. Al casarse vivieron en la calle Pizarro pero la vivienda se había quedado pequeña para tanta obra de arte de este empedernido coleccionista. Y optaron por instalarse en la nueva zona de Madrid que alojaba a la nobleza y alta burguesía.

«Desde un primer momento concibe el palacio con la idea de poder dejar toda su colección y desde el principio se habla de un museo», explica la directora. El terreno lo compraron los hijastros del maqués «y fueron ellos los que costearon las obras pero el marqués dio las directrices», aclara Lourdes Vaquero. Se construyó entre los años 1884 y 1893 y sus arquitectos fueron Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó y Luis Cabello Lapiedra. Durante los años en los que vivieron en el palacio la familia se celebraron numerosas reuniones y bailes de la alta burguesía. El marqués de Cerralbo se dedicó durante unos años a la política. Militante del partido carlista, fue elegido diputado por Ledesma y senador por derecho propio. «Fue un hombre que reformó su partido y lo hizo más dialogante», señala la directora del museo. «Era un personaje muy atractivo, sociable y conciliador y en esta casa se dieron cita políticos de todos los partidos, miembros de la realeza y muchos intelectuales como Emilia Pardo Bazán y Menéndez Pidal», añade.

Lourdes Vaquerdo, directora del Museo Cerralbo, en la escalinata del palacete
Lourdes Vaquerdo, directora del Museo Cerralbo, en la escalinata del palacete - BELÉN RODRIGO

Político, historiador y arqueólogo

Heredó de su abuelo ciertas fincas y rentas y realizó inversiones discretas. Al dejar la política, «se dedicó a la investigación histórica y a la arqueología, fue uno de sus pioneros. Costeó muchas excavaciones a lo largo del río Jalón», añade Vaquero. La interesante biografía del Marqués queda reflejada en cada uno de los rincones de la hoy casa-museo. El solar tiene 1.700 metros cuadrados y el jardín 500 mientras que el edificio cuenta con 2.500 metros cuarados divididos en 36 salas. Para el diseño del edificio el marqués se inspiró en la arquitectura francesa e italiana. En el sótano y las buhardillas se encontraban las estancias dedicadas al mantenimiento y los servicios: cocinas, despensas, calderas, pajar, guadarnés y los cuartos del personal doméstico, y en el piso entresuelo se desarrollaba la vida diaria.En lo que se refiere a las colecciones artísticas «se distribuían por las salas de aparato del piso principal con una estudiada disposición basada en criterios armónicos», afirma la directora de la casa-museo.

El marqués de Cerralbo falleció en 1922 sin herederos directos legando a la nación española esta parte de su patrimonio. Posteriormente, a este legado se suma en 1927 el de su hijastra, Amelia del Valle, marquesa de Villa Huerta. Tal y como recuerda la directora del espacio, «al marqués le daba pena que su colección se dividiese entre sus herederos indirectos y al legarlo al Estado español pide que se mantenga siempre junta».

La habitación del marqués de Cerralbo en donde falleció (en la butaca) por un ataque cerebral
La habitación del marqués de Cerralbo en donde falleció (en la butaca) por un ataque cerebral - BELÉN RODRIGO

Veracidad de los espacios

Para Lourdes Vaquero lo que distingue a este edifico es «la veracidad de los espacios. Es una residencia del siglo XIX que se mantiene tal y cual y eso lo hace único. Con su visita te trasladas a esa época». Juan Cabré fue el primer director del museo por disposición testamentaria del propio marqués, y fue él quien dejó constancia de su implicación en la construcción y decoración de la casa. Sin embargo, distintos condicionantes históricos obligaron a modificar la primitiva disposición de las colecciones. Primero por la Guerra Civil y después por la reforma del museo a mediados del siglo XX.

Escalinata con la barandilla que procede del Palacio de Bárbara de Braganza
Escalinata con la barandilla que procede del Palacio de Bárbara de Braganza - BELÉN RODRIGO

Desde entonces se han llevado a cabo distintas remodelaciones del edificio pero concretamente a partir del año 2001 se ha tratado que cada sala sea lo más fiel posible a lo original. «Nos hemos orientado con la documentación del primer director para conseguir la ambientación original», aclara Lourdes Vaquero. El resultado son 50.000 piezas repartidas por las estancias (algunas de ellas guardadas) que trasladan al visitante a otra época y le permite conocer el arte de muy diversas épocas. «Están representadas las escuelas europeas desde el siglo XV al XIX, la escuela madrileña del siglo XVII y hay una importante colección de dofegones españoles e italianos», cuenta la directora. Entre las piezas más valoradas se encuentra un San Francisco de El Greco, un San Jorge del siglo XV, una Inmaculada de Zurbarán y un retrato de caballero de Tintoretto, entre otros.

El recorrido por la casa-museo permite entrar en un ambiente original y entender el porqué de cada pieza además de conocer las aficiones de un hombre que marcó una época. Entre las aficiones del marqués estaba la de coleccionar relojes y muchos de ellos adornan las estancias. Uno de ellos, el reloj misterioso francés de pedestal fijo, con una figura de bronce de Barbedienne, que cuenta con un complejo sistema de funcionamiento. Reloj que se encuentra en la sala de baile, el broche de oro de la visita a la casa - museo.

El jardín de la casa - museo Cerralbo
El jardín de la casa - museo Cerralbo - BELÉN RODRIGO