Una retahila de turistas pasea por las calles del centro de Madrid
Una retahila de turistas pasea por las calles del centro de Madrid - EP

Más de 500 denuncias contra los pisos turísticos ilegales en el centro de Madrid

Los vecinos, en pie de guerra contra los alojamientos de uso vacacional, recurren a los tribunales para tratar de frenar un uso que «daña la convivencia»

MADRIDActualizado:

En un inmueble de la calle del Príncipe, junto al Teatro de la Comedia, sobreviven siete vecinos rodeados por una treintena de pisos turísticos. Este es uno de los más de 500 alojamientos ilegales que los residentes han denunciado ante los tribunales para tratar de frenar un uso de las viviendas que consideran «potencialmente molesto». «El resto de vecinos del bloque corremos unos riesgos y asumimos unos inconvenientes que ninguno hemos aceptado y sin derecho a réplica», expresa a ABC el portavoz de la asociación de vecinos de Centro, Francisco Paradinas, que entiende que «la libertad de comercio no puede pasar por encima de la intimidad personal y familiar».

Los residentes del centro, quienes se han visto más expuestos al avance imparable de las viviendas de uso turístico, se sienten «desamparados» por las administraciones. «Exigimos que la normativa actual, que está desde 1979. se cumpla. Ya hay una regulación que dice que para instalar un hospedaje en un inmueble de uso residencial se necesita un acceso independiente al del resto de vecinos», reclama Paradinas, que vive puerta con puerta con un piso turístico con ocho habitaciones ofertadas desde 2015.

«Una noche tuvimos que llamar a la Policía varias veces porque unos hinchas del Villarreal se alojaron aquí y tras ganar al Real Madrid continuaron la fiesta en el piso», relata el vecino, que también cuenta que ha habido casos de robos en viviendas turísticas después de hacer copias de las llaves. «Estamos desamparados porque el limbo legal nos obliga a recabar nosotros las pruebas de que son alojamientos turísticos ilegales e ir con ellas a los tribunales, donde tardan tres años en dictar sentencia firme. Así no se respetan los derechos del resto de vecinos del bloque», lamenta Paradinas, que destaca que la expansión de este tipo de alojamiento está llegando ya aSalamanca o Chamberí.