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Así es el Madrid de Antonio Palacios, el arquitecto que hizo cosmopolita a la capital

En el aniversario de su muerte, repasamos cada uno de los edificios que el artista gallego dejó en la ciudad. Haz clic en cada punto del mapa para obtener más información sobre cada uno de ellos

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Hagamos un ejercicio de imaginación: pensemos en un Madrid sin el edificio del Palacio de Cibeles, el Instituto Cervantes, el Círculo de Bellas Artes, el Hospital de Maudes... ¿Imposible? Pues todas estas construcciones se las debemos al genio de la misma persona: el arquitecto Antonio Palacios, del que hoy se conmemora el 71 aniversario de su muerte.

«No sé cómo sería la ciudad sin su obra, es una hipótesis imposible, pero sí sé que gracias a su trabajo, Madrid tiene hoy un perfil característico. La ciudad es heredera del pensamiento de este arquitecto», señala el catedrático de composición arquitectónica de la Universidad San Pablo CEU,Pablo Campos.

De hecho, Palacios, tal y como se puede ver en el mapa superior, además de ser el padre de algunos de los edificios más simbólicos y representativos de la capital, es el diseñador de otros que también contribuyen a configurar su personalidad como la Casa Matesanz (Gran Vía, 27), la Casa Palazuelo (entre la Calle Mayor y Arenal) o incluso el interior de las más tempranas estaciones de Metro y su famoso logotipo en forma de rombo.

«La singularidad y la fuerza de su obra constituye una de las señas de identidad de Madrid», explica Fernando Vela, profesor titular de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. «Muy pocos autores han contribuido de forma tan destacada, tanto por la calidad de su trabajo como también por su abundancia, a definir el perfil del Madrid cosmopolita de la primera mitad del siglo XX».

Un edificio colosal a los 30

Palacio de Cibeles en septiembre de 1955
Palacio de Cibeles en septiembre de 1955 - Archivo ABC

Nacido en la localidad pontevedresa de O Porriño en 1804, séptimo hijo de una familia acomodada, la infancia de Palacios transcurrió rodeada de planos, herramientas de construcción, diseños, hierro, granito... debido a los trabajos de obra públicas que realizaba su padre en el ferrocarril.

Aquello motivó que se trasladara a Madrid a estudiar en la Escuela Superior de Arquitectura, donde consiguió su título en 1902. Al poco, se asocia con su compañero de estudios Joaquín Otamendi (San Sebastián, 1874). Sólo dos años después, llega su gran oportunidad: con solo 30 años Palacios se convierte en el ganador del concurso para la construcción de la nueva Casa de Correos de Madrid, o como algunos la llamaron en su día, «Nuestra Señora de las Telecomunicaciones».

«En este edificio Palacios hará compatible el empleo de las referencias historicistas (en este caso de procedencia plateresca) con la clara influencia de las obras secesionistas de Otto Wagner, en especial de la Caja Postal de Ahorros de Viena (1904-1906)», comenta Vela.

Hospital de Maudes o de Jornaleros
Hospital de Maudes o de Jornaleros - Archivo ABC

A partir de ahí, llegarían otros muchos trabajos emblemáticos, como el Hospital de Jornaleros (1908-1916), el Banco Español del Rio de la Plata (1910-1918), o el Círculo de Bellas Artes (1919-1926). Es precisamente este último el que para Campos resulta su trabajo más relevante: «Es el edificio más moderno y transgresor de todos los que tiene en Madrid. Se termina en 1926, un momento histórico, porque es precisamente el año en el que muere Gaudí, mientras está trabajando en la Sagrada Familia», señala el catedrático.

«Ninguno de los arquitectos que actuaron tras él fueron indiferentes a su trabajo o sus ideas. Todos trabajaron, en parte, mediatizados por su obra». Miguel Ángel Baldellou, arquitecto y crítico

«Palacios vive en una época muy importante para el cambio de la arquitectura ya que se pasa de la arquitectura clasicista, tradicional, de influencia de los historicismos, a la arquitectura moderna, que ya estaba entrando en España a través de la generación del 25 y que dejó su huella, por ejemplo, en la Ciudad Universitaria de Madrid. Se produce así una convivencia en el tiempo maravillosa entre el estilo del pasado -del cual es muy representivo y ejemplar Palacios- y la arquitectura nueva», afirma.

Un artista integral

Los estudiosos coinciden en que uno de los aspectos más relevantes de la figura del arquitecto gallego es su «proyección multescalar», es decir, que sea capaz de pensar tanto en la gran escala de la ciudad, como en el diseño del edificio y de sus detalles.

«Uno de sus mayores legados es que nos ha ayudado a entender la labor del arquitecto, que ha de ser un profesional integral que se maneje muy bien en la macroescala de la ciudad, con coherencia en la escala de la pieza arquitectónica y con brillantez en la escala del detalle», explica Campos. «Palacios, como buen gallego y nativo de Porriño, se encargó de darle una dimensión cultural a la piedra, una dimensión arquitectónica muy específica a los trabajos de estereotomía del granito gallego y del granito rosa de su localidad».

Precisamente, con el objetivo de que los madrileños conozcan la obra de este artista y conmemorar el centenario de la construcción del Hospital de Maudes, el Gobierno regional ha organizado un amplio programa de actividades que dió comienzo en junio y finalizará el próximo diciembre. En total son 285 visitas gratuitas por algunos de sus edificios más importantes y varias conferencias en trono a su figura. (Ver programa aquí)

¿La calle Antonio Palacios?

Sin embargo, pese a estas actividades y a la relevancia de la figura de Palacios, son muchos los que claman por un reconocimiento más duradero y en consonancia a su trabajo. Para ello, solicitan al Comisionado de la Memoria Histórica de Madrid, encargado de elaborar un plan de modificación del callejero, que bauticen «una calle o plaza» en la capital con su nombre.

«Basta recorrer el entorno madrileño de la calle de Alcalá y la Gran Vía para poder entender cómo este arquitecto administraba sus dotes de persuasión personal, su excelencia como dibujante, el conocimiento de la estereotomía de la piedra y, sobre todo, los recursos de su repertorio ornamental»Antonio Fernández Alba, arquitecto y académico

«Antonio Palacios es uno de los arquitectos con mayor renombre en la ciudad de Madrid y, sin embargo, solo lleva su nombre un parque en Canillejas, alejado de la mayoría de sus céntricas y turísticas creaciones», afirman desde el Círculo de Bellas Artes, precursores de la petición realizada través de la plataforma Change.org, que ya cuenta con más de 11.000 firmas.

«Con la polémica por los cambios de calles y plazas con motivo de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica en la ciudad de Madrid, consideramos que Antonio Palacios, alejado de connotaciones políticas y polémicas, reúne todos los valores positivos por los que los madrileños mostrarían un apoyo unánime», subrayan.

Por su parte, el Ayuntamiento de la capital ha asegurado a ABC.es, que una vez que la institución cultural haga una «petición en firme» al respecto y consigan todas las firmas que solicitan a través de la plataforma online (15.000), la Secretaría General Técnica del área estudiará y valorará la petición para transmitírsela después a las 21 Juntas de Distrito. Serán estas últimas las encargadas de ver la disponibilidad que poseen para poder otorgar o no una calle o plaza al arquitecto.

En este sentido, Campos reconoce que, aunque puede ser una tarea complicada el cambiar el nombre de algunas vías del centro, sí supondría un bonito homenaje para el que muchos denominan como el «constructor de Madrid». «Parece normal que igual que los pintores colocan su firma en sus cuadros, la firma de Palacios estuviera cerca de donde ha dejado sus lienzos, y eso es el centro de Madrid».