Una tienda del centro de Madrid, el pasado Black Friday
Una tienda del centro de Madrid, el pasado Black Friday - ISABEL PERMUY

La liberalización de horarios comerciales crea 15.514 empleos en Madrid

La cifra cosechada desde la puesta en marcha de la medida, en 2012, se acerca a las previsiones de 20.000 nuevos puestos de trabajo

MADRIDActualizado:

La liberalización de los horarios comerciales, es decir, la potestad que tienen las tiendas madrileñas para decidir qué días abren, cuáles no y cuántas horas, se implantó en el año 2012 y ya han comenzado a publicarse los primeros estudios sobre la incidencia, tanto económica como en términos de empleo, que ha tenido esta medida en la Comunidad de Madrid, la única de España en la que los comerciantes pueden abrir todos los días de la semana, festivos incluidos. «Ha tenido un efecto innegable», ha suscrito José Antonio Herce, socio de Economía Aplicada y Territorial de Analistas Financieros Internacional (AFI), la entidad que ha desarrollado una investigación que determina que, entre 2012 y 2016, la liberalización de horarios comerciales ha creado directamente 15.514 empleos.

Este dato se aproxima, aunque sin cumplir, a la previsión inicial, que apostaba porque esta medida, de claro tinte liberalista e impulsada por el Ejecutivo regional en tiempo de Esperanza Aguirre, crearía alrededor de 20.000 nuevos puestos de trabajo. Pese a no haber llegado a estos guarismos, tanto Herce como Javier Millán-Astray, director general de la Asociación Nacional Grandes de Empresas de Distribución (ANGED) –también participante en el acto de presentación del estudio- creen que los resultados son positivos y deberían representar un modelo a imitar por otras regiones españolas, donde la liberalización de horarios está menos desarrollada.

«De los 20.800 puestos de trabajo creados en los últimos cuatro años en la Comunidad de Madrid, 15.514 provienen de esta liberalización», ha insistido Herce, lo que significa que prácticamente el 75% de los nuevos empleos han surgido de esta medida concreta, que también ha supuesto, en este periodo de tiempo, 1.107 millones de euros de retorno fiscal, esto es, 1.107 millones de euros en impuestos para las arcas de la Hacienda nacional.

Millán-Astray, que considera que el «debate de la libertad de horarios» ya está superado», ha subrayado la importancia de que las tiendas físicas abran sus puertas los días festivos, justo cuando la mayor parte de la población goza de tiempo libre, para poder hacer frente a su principal contrincante: el comercio electrónico. «No tiene sentido que alguien pueda comprar un domingo en una plataforma china y no en una tienda española; la prohibición de no abrir el domingo favorece principalmente a esas plataformas que no tienen establecimientos físicos», ha manifestado el director general de ANGED.

«No podemos pretender que los turistas vengan a Madrid a comprar el martes por la tarde», ha ejemplificado Herce al respecto, quien también ha valorado positivamente que la liberalización de horarios no haya traído aparejada un aumento de precios bajo el mantra «a más tiempo abiertos, más demanda, por lo tanto, más caro»: «La buena noticia es precisamente que, aunque ha subido la demanda, no han subido los precios, sino que han bajado un 0.8%». Este hecho ha propiciado, según esta investigación, que los madrileños se hayan ahorrado 460 euros de media en este periodo en sus compras.

El estudio, sin embargo, no ha recogido una de las principales críticas elevadas por los detractores de la medida y los sindicatos: el número de pequeños comercios que han tenido que cerrar por no ser capaces de hacer frente a la competencia que incentiva esta medida ni si las condiciones de los trabajadores de los comercios madrileños se han visto deterioradas o no. Al respecto, Herce ha comentado que «la competencia es buena siempre que esté sometida a reglas de no abuso ya que borra del mapa de manera merecida a los que se duermen y estimula la innovación». Por ello, Millán-Astray ha animado a los pequeños comercios a los que la medida les haya podido perjudicar a pensar en nuevas formas de atraer a los compradores. «Creo que el problema es de falta de actitud; hay que estar muy atento a lo que demandan los consumidores para hacer cambios y dárselo», ha concluido.