José Luis Martínez-Almeida, desde el balcón de Génova, tras conocer los resultados electorales - EFE

Elecciones municipalesAlmeida (PP) despoja a Carmena de Cibeles con un pacto «a la andaluza»

Génova recupera Cibeles con el resultado más discreto de su historia gracias a la suma con Cs y Vox

Elecciones 2019, en directo: reacciones, ganadores y pactos después de la intensa jornada del 26M

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MadridActualizado:

José Luis Martínez-Almeida ha reconquistado el Palacio de Cibeles para el Partido Popular. El candidato que designó Pablo Casado para arrebatar la Alcaldía a Manuela Carmena ha resultado ser su mejor apuesta; logró sumar ayer 15 escaños en las urnas frente a los 20 que aunó Esperanza Aguirre en 2015. Pese a que las cifras recopiladas suponen la marca más modesta que ha conseguido la formación en Madrid durante su historia -debido, en gran medida, a la escisión de la derecha- son suficientes para liderar un tripartito a la andaluza con Begoña Villacís (Cs), que creció de 7 a 11 asientos, y con Javier Ortega Smith (Vox), que pasó de la nada a obtener representación con 4 ediles.

Más Madrid, la plataforma personalista de la hasta ahora regidora de la capital, fue el más votado (casi 500.000 votos), pero como le ocurriera a los populares hace cuatro años, no podrá hacer pinza con el Partido Socialista para revalidar el cargo. El bando progresista perdió oxígeno y se dejó por el camino dos escaños esenciales. Carmena pasó de 20 a 19 ediles y el PSOE de 9 a 8.

Pepu Hernández, el candidato con el que Pedro Sánchez pretendía insuflar ilusión a su electorado, continuó la senda del descalabro socialista en la capital recogiendo su peor cifra. Fue el líder nacional, Pedro Sánchez, el que alzó la voz para pedir a la formación de Rivera levantar «el cordón sanitario al PSOE» y evitar así a «la ultraderecha» en gobiernos autonómicos y municipales.

Madrid en Pie, la coalición de izquierdas para la que Pablo Iglesias pidió el voto y que aglutina a IU y los concejales que desechó Carmena de su equipo de Gobierno, no logró hacerse hueco en el pleno municipal. Su candidato, Carlos Sánchez Mato, uno de los ediles actuales de la Corporación madrileña, culpó receloso a la alcaldesa del triunfo del bloque de centro-derecha. La máxima representante de los madrileños, sin embargo, no señaló a ningún responsable. «No se me ocurre en absoluto culpar a nadie que haya tomado la alternativa de presentarse a las elecciones», dijo apesumbrada. Carmena garantizó que se retirará cuando se acabe su periodo en funciones y aseguró que no tendería la mano a Cs para perpetuarse. Se despidió arropada por su gente de confianza con aflicción: «No es el resultado ni mucho menos que queríamos. Esa diferencia que podía ser determinante lo ha sido. Ahora mismo, yo que sé que no voy a seguir siendo alcaldesa sí me gustaría trasladar a los madrileños el apoyo y seguimiento que he tenido de ellos».

Giro inesperado

La jornada de recuento fue de vértigo. Cuando los resultados electorales confirmaban el augurio de todas las encuestas de que la ex juez se consagraría en la capital otros cuatro años más como alcaldesa con el apoyo de los socialistas, las urnas dieron un vuelco a los pronósticos con el 55% de las papeletas escrutadas. Eran casi las once y media de la noche y el PP pasaba de los 13 ediles a los 14, permitiéndole sumar la mayoría, 29, con sus aliados. La revisión de los sobres había comenzado por los distritos donde Ahora Madrid había barrido en 2015 y los históricos más conservadores como Chamberí, Salamanca, Retiro o Chamartín quedaron para el final.

La televisión enfocaba las ventanas de la primera planta de Génova, donde está instalado el PP de Madrid, y se veía al equipo de Almeida abrazarle con alborozo. Él, prudente, agitaba las manos pidiendo calma. Un sillón podía de nuevo entregar el bastón de mando al bando progresista. Poco antes de la medianoche, el líder de la oposición lograba sacar otro escaño más, 15. El triunfo estaba asegurado.

A la una de la madrugada, después de que todos los cabeza de lista hubieran ofrecido sus palabras, salió el nuevo alcalde de Madrid para dar las gracias. Primero a su equipo, el que le catapultó como capitán del grupo, después a los casi 400.000 madrileños que le habían dado su confianza y, por último, a su presidente. «Te la jugaste con Isabel y conmigo y no ha salido mal, Isa», alzó ante el micrófono con su clásico tono jocoso. «Han sido cuatro años largos, pero el cambio a la ciudad ha llegado hoy», entonó desde su sede.

Begoña Villacís, exultante, sacó pecho en el buque insignia de Cs de ser «el único partido en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid que con su trabajo ha conseguido crecer». «Le hemos arrebatado la capital al populismo», bramó.