Agentes municipales de paisano durante su protesta en la Plaza de la Villa
Agentes municipales de paisano durante su protesta en la Plaza de la Villa - ERNESTO AGUDO

El edil Barbero llama «fascistas» a sus policías por manifestarse contra él

200 agentes le hacen un escrache al concejal de Seguridad y al director del Cuerpo por eliminar sus «antidisturbios»

MadridActualizado:

La protesta convocada por un sindicato terminó ayer con el concejal de Seguridad, Javier Barbero, y con el director de la Policía Municipal, Andrés Serrano, escondidos en un mesón tras ser perseguidos e insultados durante unos 400 metros por unos 200 agentes de los más de 300 que participaron en la concentración. La cita del Colectivo Profesional de la Policía Municipal (CPPM) se produjo en la plaza de la Villa contra «el desmantelamiento del Cuerpo y la supresión de una de las dos Unidades Centrales de Seguridad (UCS)», los denominados «antidisturbios». Comenzó a las 9.30 horas, aprovechando la celebración en el Ayuntamiento de Madrid de la comisión de Seguridad.

La concentración, a la que se sumaron miembros del CSIT, CSIF y APMU, acabó cuando los responsables políticos se subieron al coche oficial en la calle de los Bordadores, donde fue zarandeado, pasadas las 11 horas. Pero la polémica siguió toda la jornada, con el anuncio de Barbero de investigar para determinar «si los insultos recibidos podrían incitar al odio», un extremo que fue calificado por los convocantes de «caza de brujas, pues no ha habido ninguna agresión», recalcó Julián Leal (CPPM), quien reprobó lo sucedido. Lo achacó al «cabreo de la plantilla por problemas de índole laboral». Agregó: «Si se inicia una caza de brujas, se enconará más la situación. Queremos que nos llamen a negociar, no que nos sienten en una mesa y nos cuenten su plan policial».

El concejal recalcó que el «acoso» del que fue víctima no fue un escrache, sino una ataque a una persona que representa a una institución y que lo sucedido le recordaba a actos de «grupos fascistas», aunque subrayó que «esos señores [los manifestantes] no representan a la Policía Municipal, que hace un trabajo «magnífico». «Lo que ha sucedido –siguió– ha sido un clara extralimitación de la protesta donde fundamentalmente se han escuchado consignas ideológicas. Eso me suena a ataque político al gobierno de la ciudad y a sus propuestas de cambio».

Barbero tuvo también palabras de reproche para la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, a la que acusó de deslealtad por la inacción de los «antidisturbios» de la Policía Nacional, que no le «protegieron», a pesar del «miedo» que pasó. Una cuestión que la aludida atajó, indicando que «nadie de su escolta pidió que interviniesen y no hubo riesgo para él». Incluso la alcaldesa Manuela Carmena llamó a Dancausa para interesarse por el asunto. Esta le explicó que la seguridad de los cargos públicos municipales dependen de sus agentes. Incluso desplegaron un subgrupo de las UIP (30 efectivos), a pesar de que el Ayuntamiento no hizo ninguna petición.

«No son razones ideológicas»

La espita estalló cuando Barbero y Serrano abandonaron la plaza de la Villa y se cruzaron con los agentes, que exhibían carteles con mensajes como «Menos abrazos y más seguridad» y explicaban que el equipo de gobierno quería eliminar las UCS, a las que tachaban de«represivas». Los gritos de «¡Fuera! Sinvergüenzas. Dimisión» atronaron. Cuando ambos llegaron a la Calle Mayor, el coche oficial no estaba, por lo que continuaron caminando, perseguidos por los funcionarios . «Llama a las UCS, Serrano llama a las UCS, llama a las UCS, nosotros somos las UCS...», «rojos de mierda», «perro flautas» o «barbudo, dictador», fueron otros improperios, informa Ep.

La reacción de Barbero contribuyó a tensar más la cuerda con los sindicatos. APMU criticó el intentó de politización del edil: «Estas protestas laborales las hemos hecho con corporaciones de todos los colores. Es reprobable que intente hacer ver a la opinión pública que son razones ideológicas las que mueven a nuestros compañeros».