Casinos, salas de juego y casas de apuestas se suceden en Bravo Murillo
Casinos, salas de juego y casas de apuestas se suceden en Bravo Murillo - Jaime García

Crece el negocio de las casas de apuestas: el juego cerca a los barrios más pobres

En grandes avenidas como Bravo Murillo se concentran más de una docena de locales

MADRIDActualizado:

La ecuación es sencilla. El comercio tradicional se agota a marchas forzadas en los distritos más humildes de Madrid. El relevo generacional no quiere –o no puede– asumir el negocio familiar. Los cierres de bares, zapaterías, tiendas de moda o alimentación se repiten tras décadas de funcionamiento. Según sus características, los locales que quedan vacíos entran o no en el círculo inmobiliario en el que las altas rentas crean cortapisas a proyectos de pequeños o medianos emprendedores. En lugar de comercio de barrio, las franquicias «en el mejor de los casos» o los negocios de «compro oro» y las casas de apuestas copan los mejores espacios. Así explica Antonio Ortiz, presidente de la Asociación de Vecinos Cuatro Caminos, el proceso de lo que para él supone una degradación paulatina de calles como Bravo Murillo. Hasta no hace mucho, era uno de los ejes comerciales más importantes de Madrid; ahora presenta un «caldo de cultivo» de una problemática social «más que evidente».

Entre Cuatro Caminos y Plaza de Castilla se pueden contabilizar hasta 14 casas de apuestas. Abiertas desde el mediodía, su actividad no pasa precisamente desapercibida para los viandantes. «Están creciendo a un ritmo rapidísimo. En cuanto hay un local que encaja con sus necesidades se lo quedan», explica Ortiz, destacando que muchas casas tienen hasta dos y tres establecimientos a lo largo de la calle. La discreción con la que intentan ocultar su actividad interior contrasta con los llamativos mensajes con los que intentan captar a los jugadores. Los mismos reclamos se repiten en grandes ejes como la avenida de la Albufera (en Vallecas); en la calle de Marcelo Usera (en el distrito homónimo) o en la calle de Alcalá (en el tramo que pertenece a Ciudad Lineal).

«Entra, apuesta un euro y podrás ganar hasta 636 euros», anuncian en una de las más recientes. «No están abriendo en esta zona por casualidad. Este tipo de empresas fijan su objetivo en la gente más humilde y en los jóvenes», explica sobre las características sociales de quienes habitan esta parte del distrito de Tetuán, con rentas muy bajas y una alta presencia de inmigrantes de origen dominicano.

Donde antes había salas de cine o una sastrería hay ahora un espacio privilegiado para el juego. «Hay tres en obras a punto de abrir», señala sobre la velocidad con la que se multiplican. Aunque no existen datos oficiales disgregados sobre el número de locales de este tipo abiertos en la capital, la red de asociaciones vecinales que comparte la preocupación por su proliferación los cifra en más de 300. El registro de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, que tiene la competencia de autorizar su funcionamiento, tenía censados 606 locales al cierre de 2017. Una cantidad que duplica prácticamente los 304 que contabilizó en 2013. Las casas de apuestas se encuentran, en el 62% de los casos, dentro de salones de juego en los que además hay máquinas tragaperras y otros juegos de azar. No obstante, el número de locales específicos de apuestas deportivas se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco años.

Algunas tiendas de deporte se han transformado en casas de apuestas
Algunas tiendas de deporte se han transformado en casas de apuestas - Jaime García

El debate sobre el impacto que generan este tipo de negocios en los barrios y municipios de la región se ha trasladado al Ayuntamiento y a la Asamblea de Madrid. El grupo municipal Ahora Madrid pidió, el pasado mes de marzo, en el Pleno que la Comunidad de Madrid regule y ordene este tipo de negocio.

Por su parte, Podemos en la Asamblea de Madrid registró en las mismas fechas una Proposición No de Ley para instar al Gobierno regional a sacar adelante una Ley Integral del Juego que combata la ludopatía, regule la publicidad y aleje las casas de apuestas de lugares cercanos a terapias para adultos, colegios e institutos, entre otras posibles medidas.

Desde la Comunidad de Madrid recuerdan que ya existe una ley que regula la apertura y el correcto funcionamiento de este tipo de espacios. La actual Ley del Juego de la Comunidad de Madrid data de 2001. «Ha sido objeto de continuas modificaciones y actualizaciones. Está previsto en el Plan Normativo, aprobado mediante acuerdo del Consejo de Gobierno de 25 de abril de 2017, que sea objeto de nueva adaptación a través de un decreto por el que se regule el Registro de Juego y Registro de Interdicciones de Acceso al Juego y otro por que se apruebe el Reglamento General del Juego de la Comunidad de Madrid».

Publicidad «invasiva»

Las bajas rentas son el eje vertebrador de la aparición de este tipo de negocios. «No dejan nada bueno en el barrio. Todo lo contrario. La Policía Nacional ha venido varias veces a sacar a menores del interior de estos locales. Hay un bombardeo de publicidad constante, es muy invasiva», cuenta Antonio Ortiz. En Bravo Murillo, junto a estos locales de juego y apuestas deportivas se pueden encontrar hasta cuatro centros educativos públicos y privados. «Desde luego no es el mejor ejemplo para los chavales. Muchos de ellos se dejan seducir por este tipo de ocio ante la ausencia de alternativas. Aquí ya no quedan cines y faltan dotaciones deportivas», dice. «Todavía estamos esperando a que empiecen las obras del polideportivo que se presupuestaron en 2016 y 2017 y que aún siguen sin ejecutarse. Ni siquiera han señalizado con un cartel, como pedimos, el solar», comenta sobre la dejadez municipal.

Pese al aumento de negocios relacionados con el juego, la Comunidad de Madrid no cree que exista una situación «alarmante». «Aunque no existen estadísticas disgregadas sobre casas de apuestas, Madrid está por debajo de la media nacional de 6,05 salones de juego por cada 100.000 habitantes (con 5,06) y muy por debajo de otras autonomías como Murcia (19,6) o Andalucía (8,35)», defienden.