Ángel Garrido, el jueves en un acto de Ciudadanos
Ángel Garrido, el jueves en un acto de Ciudadanos - EP

Ángel Garrido: «De repente, ya no te ves capaz de aplaudir en los mítines»

Los populares «han perdido el centro por su indefinición política; ahora lo ocupa Cs», cree el ex presidente autonómico

MadridActualizado:

El expresidente regional madrileño Ángel Garrido, ahora candidato de Ciudadanos a la Asamblea de Madrid, le ha comunicado a Pablo Casado su marcha del partido mediante un whatsapp. Un detalle que ahonda en la profundidad de la herida abierta con su abandono del PP. A 24 horas de conocerse su nueva adscripción política, Ángel Garrido explica a ABC las razones de su espantada a las puertas de la cita con las urnas.

«Me he marchado por convicción; hace mucho que lo llevaba pensando, si estaba cómodo, si me gustaba el rumbo que estaba tomando el PP... Hasta que llegó el momento. Y ese momento fue la noche del domingo al lunes. No podía dormir, y me di cuenta de que no podía seguir militando en el PP. De repente, te encuentras con que no te ves capaz de aplaudir en los mítines; no es lo que te representa».

El lunes, por tanto, «se gestó todo»: se puso en contacto con Ignacio Aguado y César Zafra, de Cs en Madrid, y las personas con las que más contacto ha mantenido en ese grupo a lo largo del mandato. Y se pusieron de acuerdo en cuestión de horas.

Oportunidad

El momento elegido para hacerlo público, a cuatro días de las elecciones generales, parece cargado de intención. Garrido asegura que «había que hacerlo ya, porque se acababan los plazos para que el PP pudiera rectificar las listas e incluir a otra persona». En todo caso, recuerda que «la estrategia de comunicación de un partido la establece éste según le parece mejor. El PP tampoco avisa hasta el último minuto de sus decisiones; no puede hacerse el dolido con esto».

Garrido rumió su decisión en silencio y la llevó adelante «sin decírselo a nadie, para no comprometerlos, y también para que nadie me hiciera cambiar de opinión». Reconoce que la lluvia de insultos recibida a raíz de su decisión le afecta: «Creo que es injusto; retrata a quien lo dice, porque yo no he dicho ni una mala palabra de nadie, ni antes ni ahora». Se pregunta qué hará el PP «si alguien quiere incorporarse a él desde otro partido. ¿Les llamará traidores, chaqueteros?».

«Por eso se va la gente»

Llama la atención sobre la paradoja de que «a los que se han ido a otras formaciones porque en el PP no tenían hueco, les critican; y a mí que tenía un puesto muy cómodo y lo dejo, también». En todo caso, niega que haya llevado a cabo una venganza: «El que se emplee esa palabra para referirse a una decisión personal, explica porqué el PP está perdiendo a tanta gente. El PP no es dueño de las personas; tiene que respetarlas y debe explicar porqué ha dejado que se vayan».

Cree que puede haber más fugas, pero de apoyos: «Hay miles de “ángeles garrido” que van a dejar de votar al PP», y la razón es «la indefinición de su espacio político. El PP ha perdido el centro, y ahora lo ocupa Cs. Y por el otro lado, hay otras personas que prefieren el original a la copia, y por eso votan a Vox. La pérdida de identidad, que lleva mucho tiempo, es lo que provoca la fuga de votos».

Esa deriva popular que apunta ha sido «algo progresivo», que se aprecia en «decisiones que se toman, como los candidatos que se eligen, con perfiles más escorados». Reconoce que «cuesta más verlo desde dentro», pero aconseja a sus ex compañeros que escuchen porque «cuando todo el mundo te dice una cosa, tal vez es que tengan razón».

Desmantelar el PP

A Pablo Casado, con quien siempre ha mantenido una buena relación, le sugiere que «se rodee de la mejor gente, de un grupo que tenga experiencia con cuadros y que sepa cómo tratar a las personas», porque cree que ahora desde algunas direcciones regionales «no se está acertando con las listas». Cree que «con la dirección popular de Madrid debe haber muy poca gente contenta» porque «han provocado el desmantelamiento del partido» en la región. Claro que, insiste, ese «ya no es muy problema, ya no soy del PP».

Asegura haber sido «muy bien recibido» en Cs, «con mucho cariño», algo que «me emocionó». Su cara algo desencajada durante la presentación la achaca a «los nervios; era un momento muy importante en mi vida, dejar un partido después de 28 años e incorporarme a otro».

Tras las elecciones del 26-M, «tendrá que haber un pacto entre partidos», donde «Aguado será el presidente, pero tendremos que hablar con el resto». Entre ellos, con Vox, partido que «no me gusta y en el que no militaría, pero que creo que hay que respetar». En todo caso, insiste, «nuestro adversario no es el PP, sino una unión de la izquierda que sería demasiado radical; no quiero para Madrid un gobierno así».