José Luis Martínez-Almeida, ayer, en la primera planta de Génova
José Luis Martínez-Almeida, ayer, en la primera planta de Génova - Jaime García
Elecciones 26-M

Almeida: «Mi plan inicial con Vox es lograr un pacto a la andaluza»

El concejal del Ayuntamiento de Madrid quiere gobernar sólo con Ciudadanos en Cibeles y que la formación de Abascal sea su socio de investidura

MadridActualizado:

José Luis Martínez-Almeida (Madrid, 1975) acabó manteado por sus compañeros en la primera planta de Génova en la madrugada del 27 de mayo. Se convirtió en el héroe que logró dar un vuelco a los resultados de las urnas en la capital para arrebatar la alcaldía a Manuela Carmena contra todo pronóstico. Este lunes, tras celebrarse el Comité Ejecutivo Nacional en la sede de los populares para analizar la jornada electoral, el abogado del Estado fue la diana donde lanzar todos los elogios, abrazos y besos de los barones. «Lo hemos logrado», le animaban impetuosos. Con sus 15 escaños, los 11 de Ciudadanos y los 4 de Vox se convertirá presumiblemente el 15 de junio en el nuevo alcalde de Madrid. Estas semanas se conjugarán los pactos para su proclamación. La clave está en si la formación de Abascal queda fuera o dentro de su gobierno. Él prefiere que sólo sea socio de investidura y que Begoña Villacís y él se repartan los poderes.

—¿Ha dormido algo?

—Muy poco. Me acosté a las tres de la mañana, no porque me fuera de jarana, conste, y me he levantado pronto.

—¿Cuando se ha despertado ha dudado de si todo era un sueño?

—(Ríe) Tenía una alegría de eso que te despiertas con una sonrisa y dices: ¿Qué pasa? ¿Por qué estoy tan feliz?

—¿Cómo vivió la remontada?

—(Sonríe) Ríe. Emocionante. La verdad es que el comienzo no fue fácil, como esta legislatura para nosotros, pero una vez que ya vimos las encuestas y comprobamos que los datos que estaban entrando eran de los distritos del sur, es decir, los de más de izquierdas, y todavía no entraban los nuestros, empezamos a creer que había posibilidades de ganar.

—Y lo consiguió. ¿Qué fue lo primero que le vino a la cabeza cuando supo que sería el próximo alcalde de Madrid?

—Mis padres [su progenitor murió hace años y su madre falleció el pasado mes de febrero]. Estarían muy orgullosos.

¿Ha hablado ya con Villacís (Cs)?

—Sí, en la misma noche electoral. Tenemos muy buena relación. Dejamos entrever que íbamos a trabajar juntos.

—¿Se ha establecido algún contacto en sentido pacto?

—No. Y con Vox tampoco.

—¿Cómo quiere configurar ese gobierno y la distribución de concejales según las alianzas?

—Tenemos que hablarlo tranquilamente, pero tengo un planteamiento inicial de un pacto a la andaluza. Ese gobierno lo deberíamos formar Cs y nosotros, que somos los que conocemos el Ayuntamiento, los que tenemos experiencia, gestión más que suficiente y acreditada.

—Pero Vox ha dicho públicamente que quiere ser parte del gobierno...

—A mí no me lo han dicho. Lo que sí sé es que ningún votante de centro-derecha entendería que no llegáramos a un acuerdo y que fuera en función de la capacidad y la experiencia que cada uno podamos formar parte de él.

—¿Les puede hacer claudicar en algo?

—Cuando se plantea si Vox le va a establecer determinadas exigencias al PP, también cabe plantearse si son medidas razonables que habrá que analizar uno por uno para ver si los propios votantes de Vox entienden que no haya un gobierno del cambio.

«Cs no es un partido que siempre haya mantenido una línea coherente de decir una cosa y seguir exactamente eso»

—Si una imposición fuera la de trasladar la fiesta del Orgullo de la ciudad a la Casa de Campo ¿Aceptaría?

—Nosotros ya hemos dicho que no va a ir a la Casa de Campo. En primer lugar porque está íntimamente ligado a la zona donde se celebran las fiestas. En segundo, porque si hablan de la manifestación es competencia de la Delegación del Gobierno, y en tercer lugar porque la Casa de Campo es Bien de Interés Cultural y, por tanto, no es el espacio más adecuado para que cientos de miles de personas se puedan reunir allí.

—¿Cómo analiza los resultados que ha obtenido? Pese a que va a ser alcalde no es la mejor marca que ha conseguido la formación. ¿Es la corrupción la que continúa castigando a sus siglas o hay otras claves?

—No son los resultados habituales que ha conseguido el PP en Madrid. Aunque ahora estemos en condiciones de obtener la alcaldía siempre hay que hacer un ejercicio de autocrítica y de humildad cuando se trata de unos resultados que empeoran los anteriores. No han sido cuatro años fáciles para el PP de la Comunidad de Madrid y ha podido influir en el comportamiento electoral.

¿Habla en concreto de Cristina Cifuentes?

—Esperanza Aguirre se tuvo que ir; Cifuentes se tuvo que ir; Ángel Garrido se ha ido a Cs,... Quiero decir que cada uno, por un motivo o por otro, lo cierto es que del PP que empieza en el año 2015 a ahora se han producido circunstancias que han podido hacer perder la confianza en nosotros.

—¿Cree que Casado sale reforzado del triunfo cosechado en Madrid o alguien aguarda para pedirle cuentas y ocupar su cargo?

—Quien salió tocado no fue Pablo Casado solo, sino el PP. Somos un conjunto de personas que trabajamos bajo unas siglas y no se le puede achacar la exclusiva responsabilidad a él. Todos la tenemos, sin perjuicio de que él es el presidente nacional. Lo que se ha reforzado es al PP y por consiguiente también a Casado. Esto permite que podamos reconstruir el proyecto, durante estos próximos cuatro años, de nuestro espacio del centro-derecha, porque ya sabemos que la fragmentación no conduce a consecuencias buenas.

—Para analizar los posibles pactos que puedan surgir hay que mirar el mapa general. Ahora, en Castilla y León Cs tiene la llave de poder dar el gobierno al PSOE o al PP. ¿Cree que son capaces de dar un giro en su posición frente al «sanchismo»?

—Hay que atenerse a los hechos. Cs no es un partido que siempre haya mantenido una línea coherente de decir una cosa y seguir exactamente eso, por tanto habrá que esperar a ver cuáles son las conductas en cada uno de los territorios.

—Villacís también puede apretar en ese sentido. Dan el gobierno al PP a Castilla y León a cambio de más tajada de lo que se merece según los votos que ha obtenido...

—Estoy seguro de que Cs, que ha hecho de los principios su bandera, no entrará en ese tipo de mercadeo.

¿Qué concejalías no va a ceder en ningún caso?

—No tengo una política de líneas rojas en cuanto a concejalías a ceder. Lo que tengo es una política de líneas rojas en cuanto programa, y nosotros entendemos lo que debe de ser Madrid en estos cuatro años.

«Si Villacís pide ser vicealcaldesa, nosotros no tendríamos que poner ningún problema»

Pero hay concejalías claves, como Economía y Hacienda, que determinan todo el presupuesto...

—No podemos negar que tradicionalmente Hacienda ha sido un área que ha tenido aquel partido que ostenta la presidencia de una comunidad autónoma o una alcaldía.

¿Podríamos decir que Economía, Seguridad, Urbanismo se las quedará el PP?

—No porque no es algo que quiera poner encima de la mesa a las primeras de cambio.

Siempre ha mantenido como candidato que Villacís sería una buena vicealcaldesa. ¿Así va a ser o le asignará otro cargo?

—Si ella lo pide, nosotros no tendríamos que poner ningún problema para que si permite el pacto se pueda llegar al acuerdo.

Igual le pide el bastón de mando...

—Creo que Begoña sabe perfectamente que la alcaldía le corresponde al PP.

Tiene un reto complicado dentro de cuatro años para revalidar el cargo. Va a meter al final al enemigo dentro de su gobierno, Cs, que le pisa los talones con una diferencia de cuatro escaños ¿Cómo va a hacer diferenciar su trabajo y el de su equipo frente al de su aliado?

—Nunca lo voy a considerar como enemigo. Si estamos juntos en el gobierno tenemos que seguir juntos gestionando y no podemos entender que se vayan a formar dos gobiernos. Aquí sólo va a haber uno. Nadie va a actuar por sí mismo ni por separado. A mí también me corresponderá como alcalde que se produzca de esa manera. En apenas un mes se ha cuadriplicado la diferencia en votos entre PP y Cs, se quedaron a 20.000 votos el 28-A y ahora nos distancian 80.000. Eso nos da la legitimidad de operar sobre nuestro programa de gobierno como elemento fundamental y para la adopción de este acuerdo. El éxito de este gobierno será el de todos.

«Le di la enhorabuena a Carmena porque ellos han ganado y ser la primera lista en la capital de España tiene mérito»

Pero diferenciarles va a ser difícil, sobre todo teniendo en cuenta que Cs ha adoptado medidas en su programa que eran genuinas del PP ¿Sl final se fusionarán?

—No es el primer gobierno de coalición que se va a producir en una administración en España. Los electores al final tendrán que ver cómo se han comportado los concejales y los partidos, con qué lealtad se han adaptado a los pactos de gobierno, cómo se han ejecutado esos pactos y sacaremos las conclusiones en las elecciones de 2023. Pero si yo me tengo que separar ahora de una u otra manera de Cs en mi gestión del día a día puedo dar a entender a los madrileños que va a haber dos gobiernos en vez de uno y eso es algo que no nos podemos permitir.

Bajan entonces las armas y ya las levantan en 2023...

—Cada uno que defienda su proyecto para entonces y ahora el de todos los madrileños.

Andrea Levy, que ya ha renunciado a su cargo de diputado en el Congreso, ¿qué responsabilidad le va a conferir? ¿Portavocía?

—Es un activo fundamental y va a tener un papel muy importante en el próximo gobierno.

¿Eso es un sí?

—(Ríe) Yo digo que va a tener un papel muy importante

¿Qué futuro augura a Más Madrid sin Carmena?

—Manuela Carmena era Más Madrid. No se puede entender sin su figura. Si se va queda un grupo de seis concejales que son exiliados de Podemos. La argamasa que unía Más Madrid era Carmena.

¿Qué le dijo Carmena cuando le llamó?

—Me dio la enhorabuena. Estuvo muy elegante. Yo también se la di porque es cierto que ellos han ganado y ser la primera lista en la capital de España tiene mérito.

¿Le pidió algo? ¿Que mantuviera Madrid Central?

—No. La conversación no duró más de minuto o minuto y medio.