Trabajadores de Alcoa muestran las pancartas anunciando la manifestación del sábado
Trabajadores de Alcoa muestran las pancartas anunciando la manifestación del sábado - MIGUEL MUÑIZ
CIERRE DE ALCOA

«La plantilla quiere luchar, los ánimos están calientes»

El comité convoca una manfiestación para este sábado y mañana se reunirán con el delegado del Gobierno, el presidente de la Xunta y el alcade de la ciudad

La CoruñaActualizado:

De puertas a dentro en la factoría coruñesa de Alcoa la producción de aluminio sigue a pleno rendimiento. Pero en la entrada una gran pancarta en la que se puede leer «Cierre de Alcoa no. Solución Energética ya» alerta de que la plantilla ha retomado las movilizaciones para intentar salvar los 369 empleos directos y otros cientos indirectos que desde el miércoles penden de un hilo. Por segundo día consecutivo, los trabajadores se turnan en sus horas libres para evitar que la multinacional estadounidense logre sacar el metal de las instalaciones. La concentración tiene carácter indefinido. «La plantilla lo que quiere es luchar», resume Juan Carlos López Corbacho, presidente del comité de empresa con mayoría de CCOO.

Corbacho comenzó a trabajar en la factoría hace 30 años, cuando la planta aún no había sido privatizada y pertenecía al grupo público Inespal. Pero su padre ya había formado antes que él parte de la plantilla de una fábrica que cuenta con 60 años a sus espaldas. «Hay muchos más casos como el mío», afirma el presidente del comité. Ahora, lamenta, no queda casi industria. «Había cuatro puntales que ayudaron a formar la ciudad: la pesca, antes de que desguazaran los barcos, la fábrica de tabacos, que hoy es lugar de reunión de jubilados, la fábrica de armas que también está desaparecida y quedábamos nosotros», explica Corbacho. «Los ánimos están calientes», añade para explicar que los trabajadores harán lo que sea para defender sus puestos de trabajo.

El miércoles cortaron el tráfico y hoy volvieron a hacerlo quemando neumáticos. Para el sábado han convocado la primera manifestación que partirá a las 11.00 horas de la plaza de la Palloza y se encaminará a la Delegación del Gobierno. «Esto es un tema político, mientras no se arregle la tarifa eléctrica no hay nada que hacer», cree Javier Vega, otro de los trabajadores concentrados. Vega ha pasado buena parte de los 10 años que lleva en la fábrica rodeado de incertidumbre. Alcoa planteó ya un posible cierre en 2011 y volvió a intentarlo en 2014. Entonces la amenaza quedó en nada cuando el Gobierno cambió las reglas de las compensaciones por irrumpibilidad (la industria electrointensiva recibe dinero por si tiene que reducir drásticamente su producción en momentos en que la demanda de electricidad es alta) y en la subasta Alcoa se embolsó 130 millones de euros.

Aunque afirman estar «más preocupados que en 2014, los trabajadores todavía conservan la esperanza de que las factorías de La Coruña y Avilés no paren definitivamente sus máquinas. «Hay que luchar, ya se verá», indican . «Tengo tres niños que alimentar, esperanza tengo», afirma Vega. «Cada uno tiene lo suyo, igual es más complicado para un trabajador de 50 años que para otro de treinta, pero jodidos están todos», lamenta otro compañero. «No queremos hablar con Alcoa de indemnizaciones por despido, lo que queremos es trabajo», añade uno de los concentrados. Alcoa iniciará las negociaciones para el procedimiento de despido colectivo el próximo día 30 de octubre. Las justificaciones ofrecidas por la empresa para cerrar los centros de producción de La Coruña y Avilés irritan a la plantilla. En un comunicado, la multinacional estadounidense explicó el miércoles que las plantas no son competitivas «por su tecnología más antigua», además de apuntar a factores como el alto precio energético y de las materias primas o a la sobreproducción de China. «Dicen que está obsoleta, pero no hacen ninguna inversión», censura Juan Ramón Paseiro, representante de UGT en el comité de empresa. Paseiro recuerda que la compañía recibió millones de euros del Estado español y ni uno solo fue para mejorar la producción.

«En la zona de electrólisis, donde se supone que no puede caer una gota de agua, llueve dentro de la nave», relata otro trabajador. «Llevamos cuatro años viendo como se cae a cachos. Esto es una chatarrería», añade. La empresa, inciden, también ha rebajado sus costes salariales aumentando la presencia de trabajadores eventuales o becarios en los últimos tiempos.

Respaldo político

Convencidos de que la solución tiene que pasar por un sistema que permita bajar los precios de la energía, los trabajadores insisten en que la respuesta tiene que llegar por la vía de la política. «Los apoyos han sido unánimes contra el cierre», afirma esperanzado el presidente del comité de empresa. Además de las manifestaciones públicas, el propio miércoles el alcalde de la ciudad, Xulio Ferreiro, se acercaba a hablar con los trabajadores concentrados. Hoy pasaba por la factoría la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón y las citas continuarán mañana. El comité tendrá esta mañana una agenda apretada. A las 9.30 cita con el delegado del Gobierno, Javier Losada. A las 10.15 será recibido por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y a las 11.30 con el alcalde. Su presidente, Juan Carlos López Corbacho, defiende que el Gobierno tiene la obligación de «crear un marco necesario» para que la planta sea viable.