Imagen de la zona en la que fueron hallados los cadáveres de los dos menores - ROBER SOLSONA
Sucesos

Un juez alertó con un fax a la Policía sobre los niños de Godella horas antes del doble asesinato

La abuela acudió al juez y este envió un fax «con objeto de que a prevención se tomen las medidas oportunas»

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Todo lo que podía fallar falló en el caso de los dos menores asesinados en Godella (Valencia) el pasado día 14. Los intentos desesperados de la abuela, Noemí Mensua, para que alguien protegiera a sus nietos de su propia hija fracasaron uno tras otro. Ni los Servicios Sociales, ni la Policía Local ni el colegio ni nadie llegó a tiempo para salvarles la vida. Estos actores ya eran conocidos, pero es que Noemí Mensua fue más allá y ante la falta de respuestas acudió la tarde antes del doble crimen al Juzgado de guardia de Valencia para trasladarle sus temores, según ha adelantado «Las Provincias» y ha confirmado el TSJ de la Comunidad Valenciana.

La mujer acudió al Juzgado de Guardia de Valencia el miércoles 13 de marzo por la tarde y contó al magistrado «sus temores por la situación de sus nietos». Le explicó que el lunes su hija le había enviado un mensaje de whatsapp en el que le anunciaba que iba a reunirse con el Creador y tenía miedo de que se quitara la vida o hiciera algo a sus nietos; también la inestable situación mental por la que atravesaba María Gombau, que ya había tenido algún episodio previo.

El juez recibió la denuncia y le ofreció acciones al tiempo que abrió unas diligencias previas. Esa misma tarde, según el TSJ remitió la denuncia a la comisaría de Policía Nacional de Burjassot-Godella «con objeto de que, a prevención, se tomen las medidas oportunas en relación con la situación de los menores». No era una alarma o al menos no evidenciaba la urgencia de la situación que Mensua sentía. La denuncia se remitió por fax, según fuentes policiales, «en casos de urgencia el magistrado puede llamar por teléfono» y además no había ninguna denuncia de malos tratos en el ámbito familiar.

Todavía hay un tercer motivo que enmaraña esta cadena. La casa ocupada en la que vivía la familia pertenece al término de Godella, pero no es competencia de la Policía Nacional, sino de Guardia Civil. No hay constancia por escrito de que se comunicaran entre ambos Cuerpos antes del doble crimen.

Al día siguiente, cuando los agentes probablemente se disponían a hacer alguna gestión, los cadáveres de los dos ñiños, de cinco meses y tres años y medio, fueron hallados cerca de la casa donde vivían con sus padres, que ese mismo 14 de marzo fueron detenidos.

Paralelamente al ofrecimiento de acciones a la abuela, explica el TSJ valenciano, «el magistrado acordó inhibirse de las actuaciones y remitirlas al Decanato de los Juzgados de Paterna para su reparto, al ser este partido judicial el competente para el conocimiento de los hechos». No se ha explicado cuándo se llevó a cabo ese reparto, que acabó recayendo en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Paterna, que instruye el sumario.

El lunes 11 de marzo dos patrullas de la Policía Local de las localidades de Godella y de Rocafort ya se habían personado en la casa donde vivían los niños asesinados junto a sus padres a raíz de la llamada de la abuela, como informó ABC. Según informó el Ayuntamiento de Godella, los agentes comprobaron que los progenitores y los menores estaban «en buenas condiciones». Pero de lo que no informó el Ayuntamiento fue de que también Noemí Mensual acudió al domicilio al tiempo que estaban los agentes y la pareja de su hija dijo que no ocurría nada. «Estas dos están locas, están siempre peleándose», fue su respuesta.

El miércoles 13 de marzo -apenas horas antes del doble asesinato- el Teléfono del Menor contactó con los Servicios Sociales de Godella a raíz de una información facilitada de nuevo por familiares, y se «estableció una coordinación con el centro escolar San Sebastián de Rocafort, donde asistía el hijo mayor, el Centro de Salud de Godella y la Policía Local de Godella».

Causa por asesinato bajo secreto de sumario

Sobre este caso, el Consejo General del Trabajo Social y el Col·legi Oficial de Treball Social de Valencia admitieron que se produjo un «fallo colectivo» y reclamaron la necesidad de una garantía de continuidad de la atención, que tiene que actuar «de forma sinérgica a nivel social, sanitaria y educativa mediante el conjunto de dispositivos de redes asistenciales».

Los profesionales, que admitieron que no existen los protocolos de «riesgo cero», reclamaron un refuerzo en Atención Primaria para intervenir a tiempo en situaciones similares.