Ancianas en una residencia
Ancianas en una residencia - J. Prieto

Medio siglo de cárcel por abusar de nonagenarias en un geriátrico de Arenys

Una de las mujeres falleció cinco días después de un infarto como consecuencia de la agresión sufrida

BarcelonaActualizado:

Aquella Nochebuena de 2015, José Manuel Reyes tenía a su cargo a las ancianas del geriátrico de Arenys de Mar (Barcelona) en el que trabajaba. Había bebido, esnifado cocaína y tomado anfetaminas. Estaba de guardia, y tenía encomendado cuidar y atender a estas mujeres mayores y vulnerables. Nada más lejos de la realidad.

Durante esa noche recorrió las habitaciones del centro geriátrico de Arenys emprendiéndola a golpes con nueve ancianas, la mayoría nonagenarias y especialmente delicadas por su edad y salud. A cinco de las víctimas las agredió sexualmente, pegándoles al mismo tiempo con el fin de doblegarlas para sus perversas exigencias sexuales. Una de las víctimas, de 84 años, murió a los pocos días de un infarto de miocardio a consecuencia del fuerte golpe que le propinó el acusado aquella noche.

Un homicidio imprudente

Por todo ello, la Audiencia de Barcelona ha condenado a José Manuel Reyes, diplomado en fisioterapia y gerocultor interno en la residencia, a un total de 55 años y siete meses de prisión. Además de la pena de cárcel, de la que cumplirá un máximo de veinte años, José Manuel Reyes queda inhabilitado para trabajar durante 15 años en el ámbito sanitario. También deberá indemnizar con 109.500 euros en total a las víctimas o a sus familias, y tiene prohibido acercarse durante veinte años a las mujeres, a las que golpeó y agredió sexualmente. La sentencia de la Audiencia de Barcelona añade a la pena también una multa de 1.440 euros.

El tribunal le ha condenado, concretamente, por cinco delitos de agresión sexual y otros tantos de lesiones, además de un homicidio imprudente por la muerte de una de las víctimas. Y es que la Audiencia de Barcelona concluye que, en ese caso, se ha confirmado una «relación indirecta» entre el traumatismo craneal que le ocasionó el golpe que le dio el celador y el desequilibrio del sistema orgánico de la anciana, ya de por sí precario, que derivó en una alteración de su función respiratoria, que acabó desencadenando un infarto.

El hecho de que esa noche el acusado fuera drogado y bebido le ha servido para que el tribunal le aplique el atenuante de intoxicación etílica y por drogas. José Manuel Reyes está en prisión desde su detención a raíz de los hechos y seguirá entre rejas.