Mac, junto al cartel de «Los diez mandamientos», en un imagen del documental «Un chico de portada»
Mac, junto al cartel de «Los diez mandamientos», en un imagen del documental «Un chico de portada» - ABC

Fallece a los 92 años Mac, el legendario cartelista que sedujo a Hollywood

El ilustrador catalán realizó los carteles de películas como «Los diez mandamientos», «Psicosis», «Casablanca» y «Doctor Zhivago», entre muchos otros

BarcelonaActualizado:

Se estrenó a lo grande con «Los diez mandamientos» en 1956 y, desde entonces se convirtió en un fijo en las fachadas de los cines y en uno de los artistas más solicitados a la hora de realizar los carteles de algunos de los estrenos más sonados de los sesenta y los setenta. «Psicosis», «Casablanca», «Doctor Zhivago» o «Un tranvía llamado deseo» entre muchas, muchísimas otras, fueron algunas de las películas que pasaron por sus manos y se sometieron a su inconfundible trazo.

Macario Gómez Quibus, más conocido como Mac, fue, nunca mejor dicho, «Un chico de portada» -así se titulaba el cortometraje que le dedicó David Muñoz en 2012-, y como tal se despidió ayer tras fallecer a los 92 años, según avanzó TV3. Nacido en Reus en 1926, llegó a realizar más de 4.000 carteles, impactó a Charlton Heston y Kirk Douglas y se ganó las admiración de todopoderosas productoras como Paramount, Fox o Metro Goldwyn Mayer, que intentaron (sin éxito) llevárselo a trabajar a Estados Unidos.

Hijo de una familia humilde, perdió a su padre con sólo dos años e intentó cursar Bellas Artes en Reus, aunque la Guerra Civil truncó una carrera que tendría que esperar a que Mac llegase a Barcelona, a finales de los años cuarenta, para dar el salto definitivo. Sus primeros trabajos para películas como «Ivanhoe» y «Quo Vadis» causaron tal sensación que su nombre empezó a cotizar a alza en los despachos de las grandes productoras.

El éxito de su trabajo para «Los diez mandamientos», por el que incluso Charlton Heston le felicitó, fue el acelerante definitivo para impulsar una carrera que quedaría a partir de entonces ligada a títulos como «El verdugo», «Casablanca», «Moulin Rouge», «La tentación vive arriba», «Desde Rusia con amor», «La muerte tenía un precio» o «Primera plana».

Galardonado en 2014 con la Creu de Sant Jordi, la Filmoteca Nacional le dedicó en 2007 una retrospectiva para reivindicar su trabajo con el cartel cinematográfico. En la muestra también se incluía una selección de lo que fueron sus últimos trabajos: carátulas para cintas de vídeo. Con el cartel de «El placer de matar», de 1988, se despidió definitivamente del oficio.