La fachada del Ayuntamiento de Campolara (Burgos)
La fachada del Ayuntamiento de Campolara (Burgos) - AYTO CAMPOLARA

¿Y si nadie quiere ser alcalde?

Los municipios burgaleses de Torregalindo, Campolara y Zael no votarán mañana para elegir a un nuevo regidor porque nadie quiere presentarse para el cargo

ValladolidActualizado:

Se busca candidato a la Alcaldía. Eso es lo que ocurre en tres pequeños pueblos burgaleses que en las elecciones municipales que se celebrarán mañana no podrán votar a su regidor porque no se han presentado candidatos. Nadie quiere ocupar el cargo en Campolara, Torregalindo y Zael y, mientras que en el resto de municipios los electores deberán depositar en la urna tres papeletas -a los comicios europeos, autonómicos y locales-, allí sólo tendrán dos.

Ahora se abre un plazo de seis meses para intentar que alguno de los vecinos o descendientes del pueblo dé el paso, decida hacerse cargo del bastón de mando y presente una lista o varias. De ser así, será en noviembre cuando se celebren otras elecciones para elegir por fin al nuevo alcalde. Pero, si aún así no hay aspirantes, será una gestora nombrada por la diputación con personas aptas para el cargo o con arraigo y teniendo en cuenta los resultados de los últimos comicios la que se encargue de las labores municipales. Si esta última fórmula tampoco da resultado, podría desaparecer el ayuntamiento y sus competencias.

Saben bien como funciona este proceso en Torregalindo, un municipio de 120 habitantes donde hace tres legislaturas que nadie quiere ocupar el sillón de alcalde. En las dos últimas, el regidor ha sido Alberto Martín al presidir una gestora formada por tres personas -podrían ser hasta cinco-, en su caso, bajo el paraguas del PP. Están al frente del ayuntamiento casi obligados y lo hacen, sobre todo, por el pueblo. Si no continuasen con su labor, las competencias pasarían a ser de la Diputación de Burgos. Supondría, quizá, un «golpe» moral para un municipio de la ya conocida como España vacía y paralos pocos vecinos que allí viven, muchos de ellos personas mayores. Y es que es precisamente el regidor al que todos acuden cuando tienen un problema.

Sin remuneración

El actual alcalde lo tiene claro: «no quiere ser candidato nadie porque requiere mucho tiempo, responsabilidad y hay que hacer bastantes cosas». Todo ello, «sin una remuneración» a cambio, que es el principal obstáculo para los posibles interesados. Pero es que, además, en los pueblos pequeños «puede llevarte a tener problemas con la gente». Son una gestora, pero funcionan «exactamente igual que un ayuntamiento», explica el actual regidor, que espera que en los próximos seis meses sea otro vecino el que ocupe su puesto. De hecho, ya están intentando convencer a alguien. ¿Y si nadie accede? «Pues me tocará volver a colocarme a mí», asegura resignado.

Es la primera vez que pasan por una situación similar en Campolara. Amparo García es su alcaldesa desde hace ocho años. Hasta estos comicios siempre se habían presentado dos candidaturas, últimamente la de Ciudadanos y la suya, del PSOE, pero ahora se han encontrado con que nadie quiere el bastón de mando durante los próximos cuatro años.

Así que la actual regidora tendrá que serlo al menos hasta noviembre. «Se me hará largo», reconoce, y a la vez espera que alguno de los vecinos de este pueblo de 54 empadronados con tres concejales se anime a ser el próximo alcalde.

«Lo que pasa en Campolara es lo mismo que ocurre en el resto de municipios de Castilla y León y, particularmente en Burgos», detalla. «Los pocos que quedamos somos mayores, los jóvenes tienen trabajo fuera y la Alcaldía absorbe bastante», argumenta. A su posible sucesor le recomienda poner «ilusión» en el trabajo y en los proyectos para sacar adelante el pueblo. Pero también le advierte que en ocasiones chocará con la «incomprensión» de algunos y que el «desgaste» puede llegar a ser «inmenso». «Casi pones en juego las amistades, afecta también en lo personal», relata la primer edil de Campolara, quien reconoce que algunos asuntos municipales le han llegado a «quitar el sueño».

Pocos jóvenes

«Yo he tenido apoyo, pero es verdad que en un pueblo pequeño tenemos que estar todos a una», explica Amparo García. Lo cierto es, dice, que «hay muy poca juventud y nadie quiere implicarse» porque «prima la tranquilidad y es difícil encontrar a alguien» Aún así no pierde la esperanza y cree que a última hora alguien se decidirá a ocupar su lugar al frente del Consistorio. «Yo no lo doy por perdido», señala.

Por el mismo problema pasa Zael, un pueblo de 114 habitantes. Su alcaldesa durante la última legislatura ha sido Ana Rosa Ibáñez, pero ha dicho «no» a volver a asumir el bastón de mando. Ya hace cuatro años costó que saliese adelante una única candidatura. «A mí vinieron a buscarme a casa los anteriores», comenta. Y accedió junto al resto de ediles para que el pueblo «no se quedase sin ayuntamiento».

Después de un mandato puede hablar de su experiencia: «No hay horarios, ni está remunerado todo el trabajo que se realiza». Al frente del Ayuntamiento han conseguido cosas, sí, pero, según dice la alcaldesa, a fuerza de ser «pesados». Han llamado muchas veces a la puerta de la Diputación de Burgos, que ha atendido gran parte de sus demandas. Gracias a eso, al esfuerzo de la corporación y al «espléndido trabajo del secretario» hoy Zael tiene wifi, un parque y ha mejorado el asfaltado de algunas de sus calles.

Pero ha sido «duro». «Hemos intentado explicar todo, pero también hemos escuchado críticas». Los medios también son limitados, recuerda. «Ojalá pudiéramos disponer más tiempo del secretario municipal o tener todo lo que tienen los grandes ayuntamientos, arquitecto, abogado, aparejador...».

Este misma situación se repite en 34 entidades de ámbito inferior al municipal también en la provincia burgalesa, así como en otras 44 en León, en cuatro de Palencia, y en seis de Soria, informa Ical. Además, en otros 18 municipios no se celebrarán elecciones municipales, porque funcionan como Concejo Abierto y allí las decisiones se toman en asamblea por los vecinos.