Pelayo Novo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde ha recibido el alta después de siete meses
Pelayo Novo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde ha recibido el alta después de siete meses - Efe

Pelayo Novo: «En Toledo entendí que el fútbol para mí había acabado»

El exjugador del Albacete Balompié ha sido dado de alta del Hospital Nacional de Parapléjicos siete meses después de caerse desde la tercera planta del hotel ABBA de Huesca

ToledoActualizado:

Siete meses después de caerse desde la tercera planta del hotel ABBA de Huesca, Pelayo Novo, exjugador del Albacete Balompié, ha recibido el alta del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Las lesiones sufridas le impedirán volver a jugar al fútbol, pero se va «con la cara más amable de este deporte, la unión entre compañeros», expresa en una entrevista con la Agencia EFE.

«Sinceramente, en Zaragoza (en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa) era poco consciente de lo que me pasaba. No tienes mucha información y a veces no quieres ni saberla. Y yo pues a veces de manera ilusa y con desconocimiento incluso decía 'bueno, si se me recupera la pierna igual puedo volver a jugar'», dice.

«Pero luego, sobre todo cuando vine aquí a Toledo (al Hospital Nacional de Parapléjicos), entré en una fase en la que dije 'hostia, aquí la recuperación'. Porque en Zaragoza no hacía rehabilitación, era más bien estar en la cama y recibir visitas. Pero aquí hay una rehabilitación detrás que tienes que seguir, exigirte y ahí fue donde ya asimilé y entendí que el fútbol ya para mí había acabado».

«Es complicado de asimilar, pero hay vida después de esto. Y lo que tengo que valorar es de ahora en adelante y es en lo que me centro», explica.

Antes del Albacete, Pelayo Novo había jugado en el Oviedo, el Elche, el Córdoba y el Lugo. Cuenta que tardó en asimilar el adiós al fútbol: «Los primeros momentos de pensarlo son difíciles. A mí me vino a la cabeza la nostalgia, porque lo que ocurre dentro del terreno de juego, dentro del rectángulo, ahí se sufre, porque a veces se sufre, pero también se ríe y se supera uno. Y eso te hace sentirte fuerte. En definitiva, todo eso para mí lo que engloba es que disfrutas».

«Sí es verdad que me produjo nostalgia, pero me quedo con que he vivido momentos ahí muy felices. He disfrutado, he vivido ascensos, he vivido también cosas complicadas, pero me quedo con las bonitas. Me voy con la cara más amable de este deporte, que es la unión entre compañeros, que al final es la esencia del fútbol. Se deben dejar a un lado intereses personales. Lo que importa es el equipo. Eso es la esencia y lo que se debe transmitir de la parte positiva y de lo más bonito del deporte que es el fútbol», añade.

En Zaragoza, donde permaneció hospitalizado durante 51 días, del 31 de marzo al 21 de mayo, recibió «cantidad de visitas». «Y ahí me di cuenta de que sí dejé el fútbol y dejo el fútbol, pero lo dejo viendo su lado amable, porque muchos compañeros que apenas me conocían me fueron a visitar allí al hospital».

«Y eso lo he valorado mucho. Luego también no solo han sido compañeros. Han venido representaciones de clubes en los que he militado, que les tengo un cariño tremendo, e incluso en los que no he militado. Incluso, representaciones de la Federación (Española de Fútbol), Rubiales vino en persona, la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), con David Aganzo, o la Liga de Fútbol Profesional también. Me voy con la hermandad entre los compañeros de este deporte», asegura.

Agradecimiento al Albacete

Entre esas visitas estuvieron sus compañeros del Albacete. «En la primera estaba un poco noqueado, diría, y solo subieron a verme unos pocos. Yo les dije y les transmití que era mi segunda oportunidad de vivir. Entonces, pienso que ellos también lo valoraron», apunta sobre su último equipo, al que llegó en el verano de 2017.

«Del Albacete, sobre todo, lo que me viene a la mente es el agradecimiento a la manera que han empatizado conmigo, cómo se han comportado en estos momentos duros, con muchísima entereza a la hora de transmitir estas cosas duras y me han apoyado mucho", dice.

«Víctor Varela para mí es un consejero delegado ejemplar y está a la altura de lo que se proponga y ha mostrado su lado más humano. Luego también Jesús Hernández (director de comunicación del club) ha sido importantísimo en todo esto. Tengo que agradecer a todos. A la familia Kabchi (propietaria de la entidad), a Jorge Buergo (director general), a la gente de las oficinas, que yo me pasaba por ahí y les saludaba siempre, a los jardineros, Andrés y Osvaldo... Con Andrés mantenía conversaciones cuando me iba de allí del entrenamiento y todo eso. Me voy con mucho agradecimiento», finaliza.