El escritor mira una viñeta que le dedicó el dibujante Antonio Mingote en el diario ABC
El escritor mira una viñeta que le dedicó el dibujante Antonio Mingote en el diario ABC
ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

García Pavón, más allá de Plinio

Entrevista con su hija, Sonia García Subriet, con motivo del centenario del escritor (Tomelloso, 1919)

ToledoActualizado:

En una entrevista realizada a Francisco García Pavón en 1973, el escritor de Tomelloso dijo al periodista José Vicente Ávila que «a la Mancha nadie le hace caso. Es una tierra humillada. Ya empiezo a estar cansado de tanto Quijote, de tanto Sancho y de tanta Dulcinea. Esto es un abuso y un folklore. Somos la tierra más universal de España, pero donde nadie se para».

Considerado el padre de la novela negra española, por aquella época ya era un escritor muy conocido. Había ganado el Premio Nadal en 1969 por «Las hermanas coloradas», y el mismo año se hizo con el Premio de la Crítica con «El rapto de las sabinas». Sin embargo, las peripecias de estas novelas protagonizadas por Plinio, jefe de la policía municipal de Tomelloso, tuvieron que llevarse a la pequeña pantalla para ser conocidas por el gran público.

Pero García Pavón es mucho más que Plinio. Así se va a poner de manifiesto en el programa de actos que, impulsado desde el Ayuntamiento de Tomelloso, va a conmemorar el centenario del nacimiento del escritor que dijo haber descubierto la novela policíaca «por una sencilla razón: porque no había. En España se han escrito novelas policíacas, pero imitando los grandes tipos franceses, ingleses... Un tipo de novela policíaca autóctona española no existía. Yo no he hecho ninguna cosa. Me ha salido una novela policíaca española y, al salirme, es la primera que hay. En mi novela policíaca aparecen unos ingredientes humorísticos- descripciones de tipos, de paisajes, de ambientes- que muchas veces dejan en suspenso la acción; y por supuesto hay una recreación del lenguaje, (de acuerdo con mis posibilidades) de un pueblo que tiene un vocabulario muy rico y muy especial».

Como se ha dicho, para recuperar la figura del escritor y darlo a conocer a las nuevas generaciones, el Ayuntamiento de Tomelloso, en colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación Provincial de Ciudad Real y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), están preparando un ambicioso programa de actos que se desarrollará a lo largo de 2019 y cuya coordinación corre a cargo de la hija de García Pavón, la escritora Sonia García Soubriet.

Portada de Estudios Manchegos (Tres ensayos y una carta), de Almud Ediciones
Portada de Estudios Manchegos (Tres ensayos y una carta), de Almud Ediciones

Exposiciones, conferencias, cursos de verano en la UCLM, rutas literarias, conciertos, La cocina de Plinio, o la reedición de sus Obras Completas son algunas de las accionde este centenario que acaba de comenzar. Además, la editorial Almud Ediciones (Biblioteca Añil Literaria), en una edición espléndida, acaba de reeditar su libro «Estudios Manchegos (Tres ensayos y una carta)», el primero del centenario, al que seguirá la citada reedición de las Obras Completas, cuatro tomos -tal y como las publicó Ediciones Soubriet- a los que se unirá un quinto de Correspondencia.

Una imagen de la serie de televisión Plinio, basada en las novelas de García Pavón
Una imagen de la serie de televisión Plinio, basada en las novelas de García Pavón

«Con la reedición de este tomo de las cartas pretendemos reflejar la relación de mi padre con los escritores de la época y con las gentes de La Mancha», explica la hija de un escritor que supo como pocos conocer en profundidad el alma de La Mancha. «El cielo estaba de un gris gordo y obsesionante que aplastaba las casas y la torre, se metía por puertas y ventanas, amainaba pájaros y gritos, empozaba el pueblo. Los árboles cabeceaban con desespero, intentando sobrenadar el toldo que los anegaba. Tras este redondel de la Plaza, alrededor de este despeje, se extendía todo el pueblo llano, de cales, con más de treinta mil almas alimentadas por la cepa y sin caprichos. Paz, trabajo, mucho trabajo contra un suelo terco y sin entrañas».

Toda la inspiración de Francisco García Pavón está basada en Tomelloso, muy presente en su obra creativa y literaria. Se ve en él un gran interés por conocer a fondo cómo era su tierra y divulgar lo que era La Mancha, «una tierra de paso, que, comparada con otras regiones españolas, era un sitio un tanto anónimo, desconocido desde el punto de vista del paisaje o de la historia. Él describió realmente la riqueza de esta tierra surgida de sus vivencias. Tiene una parte autobiográfica muy importante. Incluso en su novela policíaca hay una parte autobiográfica importantísima y La Mancha está presente en toda ella», comenta su hija Sonia.

El autor escribía en su despacho, dos habitaciones enormes llenas de libros, retratos, dibujos y recuerdos. «Yo recuerdo a mi padre siempre trabajando. Por la noche se quedaba hasta bastante tarde escribiendo y en verano, cuando nosotros nos íbamos a la playa, él se quedaba trabajando. Tenía su vida particular, interior, en absoluta libertad, como la nuestra. También mi madre era una persona muy abierta que tenía su propia vida y los dos estaban muy unidos pero se daban una libertad enorme el uno al otro.

-Y, de Tomelloso, la familia se trasladó a vivir a Madrid.

-Sí, el saco la oposición en la Escuela de Arte Dramático en 1957. Era profesor de literatura dramática. Yo acababa de nacer y nos vinimos a vivir a Madrid.

-También está la etapa de Oviedo.

-Él hizo las milicias universitarias en Oviedo. Se fue a estudiar a Madrid la carrera de Filología Española y en verano hizo las milicias universitarias en Oviedo, donde tiene familia paterna y amigos ovetenses muy buenos como Emilio Alarcos o José María Jove. Luego hizo su tesis literaria sobre Clarín, que le gustaba mucho. Y de ahí salió su primera novela, que fue finalista del Nadal, Cerca de Oviedo.

-¿Volvía la familia con frecuencia a Tomelloso desde Madrid?

-Claro. A través de mis padres, nosotros tenemos un lazo muy fuerte con Tomelloso, aparte de familia y muchísimos amigos. A ellos les gustaba mucho ir y nos lo inculcaron a nosotros. Mi implicación con Tomelloso como heredera de su obra es muy grande.

-Los personajes de García Pavón son muy vitales, pero a la vez muy conectados con el concepto de la muerte, ese trato con la muerte del manchego, entre obsesivo y chistoso.

-Es la forma peculiar de ver la muerte que se tiene en La Mancha. La muerte siempre se ha vivido de una forma muy directa. Cuando alguien moría, los vecinos iban a las casas a ver a los difuntos. La muerte estaba muy presente en la vida de los pueblos.

-¿Temía él a la muerte?

-Todo el mundo tiene miedo a la muerte, de eso nadie se libra. Te puede obsesionar más o menos, pero él la veía con un sentido del humor y una socarronería especiales. En su obra están muy presentes la muerte, el sexo, las relaciones entre los hombres y las mujeres, no solo ya sexuales. Y todo tratado con mucho sentido del humor. A mi padre le hacía mucha gracia el humor de La Mancha.

-Pero no por ello tenía un concepto de la mujer antiguo, o machista.

-Qué va. Mi padre era un hombre totalmente liberal, y a mi hermana y a mí nos educó exactamente igual que a mis hermanos; él quería que fuéramos independientes, que trabajásemos. Una cosa es lo que el autor piensa y otra lo que aparece reflejado en su obra, una forma de pensar y la mentalidad de una época.

-Habla usted de su talante liberal. ¿Qué ideología política tenía García Pavón?

-Tenía ese espíritu liberal de la República, de gente que acepta todo tipo de opiniones, de ideologías; gente que piensa, que analiza, que respeta a los demás; gente que no se enfrenta violentamente con ideologías opuestas sino que las intenta comprender. Y esa liberalidad se refleja en todo a lo largo de su vida. Y luego era una persona, por supuesto, de izquierdas. Republicano liberal. Eso aparece reflejado en su obra, igual en Los cuentos republicanos como en Los liberales. Ahí aparece la forma de pensar de su familia, que él heredó.

El autor con el actor que dio vida a Plinio, Antonio Casa,
El autor con el actor que dio vida a Plinio, Antonio Casa,

-Le tocó vivir en pleno franquismo. ¿Qué relación tenía con la dictadura?

-Tuvo sus más y sus menos, pero lo que recuerdo es que mi padre, por ejemplo en Tomelloso y en Madrid, se reunía con todo tipo de gente de las ideologías más distintas. Podía tener amigos de derechas con los que se entendía y se llevaba muy bien. Entonces no había esta violencia y enfrentamiento que hay ahora con la política. Había tolerancia.

-¿Qué escritores le gustaban?

-Tenía una formación de filología española y le gustaba muchísimo toda la literatura del Siglo de Oro, Cervantes, por supuesto, la generación del 98, le gustaba mucho la poesía, y también el cuento español, sobre todo lo que se hizo durante los años 50, como Ignacio Aldecoa, al que publicó también como editor.

-¿Y la literatura hispanoamericana, autores como Juan Rulfo, por ejemplo?

-El boom de la literatura sudamericana, que fue en esos años 60, la leyó y le gustó, pero no fue mucho más allá. Él era más de literatura española, los clásicos, el 98, sobre todo. Ello no quiere decir que leyera a García Márquez y no le gustara.

-Cuando su padre escribía humanizaba hasta un terrón. ¿Era creyente?

-Él era una persona profundamente humana y su literatura no es teórica, sino reflejo de cosas que él ha sentido y vivido profundamente. Entonces esa visión, esa vida, la transmite a su literatura.

-En sus plinios aparecen recetas de La Mancha. ¿Le gustaba la comida?

-Era un hombre que le daba igual comer una cosa que otra, no era un gastrónomo y nunca le dio mucha importancia a la comida. Pero sí a la forma de hacerla, porque la comida formaba parte de La Mancha, de la vida de las personas. Y hay una descripción buenísima de recetas, preciosas, de migas, gachas, etc.

-Muchos identifican a García Pavón con sus plinios, pero es mucho más que eso.

-Claro, por eso esta exposición, porque no solamente son los plinios, son también los libros de cuentos, libros sobre la Mancha, toda su relación con el teatro español, como articulista, como crítico literario, como editor. Hay muchísimas facetas que se quieren mostrar en esta exposición.

-¿Está hoy vigente la obra de su padre?

-Yo creo que sí. Es el tiempo el que dice si la literatura realmente sigue vigente o no. La obra de mi padre siguen siendo libros amenos, literatura de calidad, sigue entreteniendo. Lo que intenta el centenario es llegar a estas nuevas generaciones, a todos estos chicos y chicas de institutos y colegios que no leen, para que le conozcan y se animen a conocer su obra.

Con el poeta de Tomelloso Eladio Cabañerp
Con el poeta de Tomelloso Eladio Cabañerp

Una obra repleta de una prosa insuperable, rica, cervantina y policromada, como este párrafo de Las hermanas coloradas en que Plinio, investigando un caso en Madrid, echa en falta su pueblo, Tomelloso; párrafo en que parece hablar de su propio oficio como escritor y su literatura:

«En los pueblos cada persona es un ser redondo, completo, parte de otra cosa más gorda, también completa, que es una familia. Allí a todo el mundo se le conoce de cuerpo entero, de familia entera. Pero aquí en las capitales a la gente se la columbra a cachos, a refilones. En los pueblos puedes enterarte en un rato de la biografía completa de cada sujeto. Aquí (en Madrid) tienes que componerla como un rompecabezas. Allí (en el pueblo), la vida de cada persona es como una novela. Aquí a lo más sólo se sabe el título de los capítulos. Allí, te sientas en la terraza del San Fernando y, apenas cruza un individuo, la cabeza rebina toda su historia, sus dichas y desdichas, sus cojeras y demasías, sus cuernos y sus muertos, sus ganancias y pedriscos, la fecha de cuando se rompió el brazo, le mordió el mastín o tuvo la nieta con apendicitis. Y si me apuras, hasta recuerdas dónde tienen el nicho, en qué lonja compran y qué barbero les raspa la cureña cada sábado. Aquí no se ven más que sombras, gentes que no se miran ni se hablan. Por eso en Madrid, ser policía es una cosa científica y mecánica. Hay que empezar por averiguar quién es quién. En el pueblo ser policía es ejercicio humanísimo, porque hay que rebuscar aquel rincón último de los que conocemos. Los pueblos son libros. Las ciudades, periódicos mentirosos».

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