La Reina Letizia, hoy tras una reunión con cooperantes en Dakar
La Reina Letizia, hoy tras una reunión con cooperantes en Dakar - CASA REAL

La misionera sor Justina, a la Reina: «Esta noche nos han llevado otras dos niñas abandonadas, una de cinco días y otra de diez»

Doña Letizia agradece a las mujeres que sean «el hilo conductor de la cooperación» en Senegal

ENVIADA ESPECIAL A DAKARActualizado:

La Reina ha conocido este martes la realidad de Senegal a través de los testimonios de los cooperantes que trabajan en este país. Tras reunirse con ellos y escuchar sus experiencias, Doña Letizia les agradeció su labor, elogió la «capacidad de coordinar la ayuda prestada» por diversas entidades y constató que las mujeres son «el hilo conductor de la cooperación» en este país. Entre todos los relatos, la mayoría de ellos de naturaleza técnica o construidos con frías estadísticas, llamó la atención el sobrecogedor testimonio de la misionera franciscana sor Justina de Miguel Gil, directora del centro de acogida de niños huérfanos y abandonados de La Pouponnière.

«Esta noche la Policía nos ha llevado al centro otras dos niñas abandonadas, una de cinco días y la otra de diez», relató la misionera natural de Calatayud (Zaragoza) y que lleva en Senegal desde 1996. « La situación es muy compleja, sobre todo para las mujeres que no tienen medios para atender a los recién nacidos. Nos llegan niños de todas partes y la causa más importante es la pobreza», agregó.

En estos momentos, el centro de La Pouponnière no está recibiendo fondos de Cooperación española, aunque en el pasado sí le ha ayudado mucho y es posible que en el futuro vuelva a recibir. Y es que el secretario de Estado de Cooperación, Fernando García Casas, que acompaña a la Reina en este viaje a Senegal, manifestó esta mañana a la misionera su deseo de visitar La Pouponniére. El problema es que en el centro de acogida de niños se acuestan a las seis de la tarde, y era a partir de esa hora cuando García Casas podía visitarlo. Aún así, la misionera hizo una excepción para mostrarle La Pouponnière fuera de horario.

En estos momentos, el centro de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María se financia con una ayuda del Gobierno senegalés y con las donaciones de la Asociación de Amigos de La Pouponnière. Los periodistas españoles desplazados a Senegal animaron a la misionera a aprovechar esta visita para pedir más recursos y poder sacar adelante su nuevo proyecto, y la religiosa respondió: «Es que yo no suelo pedir; me dan». Aún así, aseguró que, si la Reina le preguntaba, «le contaré mi proyecto para niños discapacitados porque no hay nada parecido en Senegal y queremos ofrecer atención precoz a niños con parálisis cerebral». Y así fue. La misionera aprovechó su oportunidad para exponer su nuevo proyecto.

Sor Justina aún recuerda cuando recibió la visita de la Reina Doña Sofía en 2006. «En aquel momento, solo podíamos acoger a 40 o 50 niños y los hacíamos salir cuando cumplían ocho meses para poder acoger a los recién nacidos, que son mas frágiles». Cuando Doña Sofía descubrió la realidad de estos pequeños, «dijo que eso no era posible y que había que aumentar el número de niños y el tiempo que permanecieran en el centro». Ahora son 84 bebés los que atienden y permanecen hasta que cumplen un año en el centro, donde trabajan doce hermanas.

Preguntada sobre si Senegal ha cambiado desde sor Justina llegó, en 1996, la misionera responde que «el país ha evolucionado, ahora hay más carreteras, pero los pobres son cada día más pobres. En mi medio no encuentro mucho avance».

Las Hermanas Franciscanas Misioneras de María tienen otro centro en Senegal, dedicado a acoger a «chicas de de 18 a 22 años pobres y sin formación. Están dos años internas y las ayudamos a incorporarse en el mundo laboral».

Tras la reunión con cooperantes, la Reina visitó el Aula Cervantes, donde un grupo de estudiantes hizo una representación en su honor y en español, y posteriormente, Doña Letizia asistió al almuerzo que le ofreció la primera dama de Senegal, Marième Faye, en un hotel de la ciudad, cuyas puertas se llenaron de mujeres vestidas con los coloridos trajes regionales que, al son de la música africana, le brindaron la más calurosa de las acogidas.