El jefe del Ejecutivo comparece ante los medios tras el último Consejo de Ministros del año - EP

Sánchez realiza un balance triunfalista y evita hablar de las elecciones

El Gobierno termina el año con una subida de las pensiones

El presidente del Gobierno advierte de que «utilizará todos sus instrumentos» si las políticas de Vox en Andalucía suponen un recorte en «derechos y libertades»

MadridActualizado:

En siete meses España ha visto la luz y dejado atrás la oscuridad. A Pedro Sánchez le ha faltado adornar así su balance de fin de año, en el que se ha apropiado del legado económico del anterior Gobierno, ha atacado a la oposición y no ha dado ninguna muestra que apunte a un adelanto electoral: «España necesita estabilidad y no el desorden que propugnan algunos».

Tras la celebración del Consejo de Ministros el presidente del Gobierno ha comparecido ante los medios para glosar su acción de Gobierno, que ha adornado con el previsto anuncio para subir las pensiones. El Consejo de Ministros ha aprobado la subida del 1,6% para las pensiones, que será del 3% para las mínimas. Esa subida permitiría a las pensiones ganar poder adquisitivo, si se cumple la estimación del Gobierno de que la inflación no superará el 1,2%

«El Gobierno va a trabajar porque haya PGE», ha respondido Sánchez de diferente manera a los periodistas que le preguntaban sobre un posible adelanto electoral en caso de no aprobar las cuentas. No ha querido ni siquiera reconocer como otras veces que ese escenario le obligaría a acortar la legislatura ni dar su opinión. Ni tampoco ha querido contemplar la posibilidad de que las elecciones puedan ser en mayo junto a las europeas y las municipales y autonómicas.

Sánchez ha asegurado que «en siete meses España ha cambiado a mejor y en 2019 se va a consolidar ese cambio», insistiendo en su «vocación de agotar la legislatura». En materia económica ha proyectado que el paro bajará al 13% al final de 2019 y que el crecimiento económico será del 2,2%. Sin haber podido aplicar todavía su programa en profundidad, ni las anunciadas derogaciones de las leyes del PP, Sánchez ha pasado del pesimismo de hace siete meses sobre el futuro de España a un retrato amable y optimista: «Creo que estamos en la buena senda», ha dicho.

Sobre Andalucia, resignado ya a que el PSOE perderá el Gobierno por primera vez, Sánchez ha lanzado una contundente pero a la vez difusa advertencia respecto a las acciones del nuevo ejecutivo y el papel de Vox. Sánchez ha advertido de que actuará «si se produce ese Gobierno y recorta derechos y libertades». Sin más detalles, el presidente ha criticado la apuesta de Vox por derogar la ley de violencia de género, que va en lo opuesto a lo acordado por PP y Cs, y ha advertido de que «el Gobierno utilizará todos los instrumentos del Estado para reivindicar seguridad de las mujeres».

La necesidad que tienen PP y Ciudadanos de contar con Vox para lograr el Gobierno de la Junta de Andalucía está siendo explotada sin descanso por los socialistas para empujar a Pablo Casado y Albert Rivera a la derecha. Con el objetivo de tratar de ocupar el centro político. Hoy Sánchez ha dicho que considera el liderazgo de Casado en el PP más como una «involución» y no en términos de renovación. Y ha culpado exclusivamente a Casado de que las relaciones entre PP y PSOE no pasen por su mejor momento: «Dos no bailan si uno no quiere». Mientras, a Albert Rivera le ha acusado de «abrazar las tesis de la ultraderecha» porque «estar al mismo tiempo en el sentido común y con los extremistas no es posible» y ha dicho que espera que «los españoles tomen nota».

Sánchez rechaza cualquier comparación entre el apoyo de Vox a esa investidura y su entente con PDECat, ERC o Bildu para desbancar a Mariano Rajoy: «No es lo mismo sesión de investidura que moción de censura», ha argumentado para despachar esta cuestión.