Mariano Rajoy flanqueado por Fernando Martínez-Maillo y Rafael Hernando - EFE

Rajoy presiona a Sánchez y Rivera con elecciones el 27 de noviembre

El socialista, que sigue sin descartar su investidura, le dice «no» mientras que Ciudadanos ya anuncia que se abstendrá en la segunda votación

MadridActualizado:

Mariano Rajoy acabó ayer miércoles su primera ronda de contactos con un «no» de Pedro Sánchez, que ahora mismo deja la situación política más cerca de unas terceras elecciones que de la formación de un Gobierno. Consciente de ello, el presidente del Gobierno en funciones, tras comer con toda la cúpula del PP en un restaurante cercano al Congreso, dijo luego a los periodistas que su calendario es el siguiente: inicio del debate de investidura 2 de agosto, primera votación al día siguiente, 3, y segunda votación el 5. Si no resultara elegido, se abriría un plazo de dos meses para él o para otro candidato, que desembocaría en la convocatoria por el Rey de otras elecciones generales el 27 de noviembre.

Pero las negociaciones solo acaban de empezar. Ayer mismo, Rajoy entregó a los partidos un programa de investidura y de Gobierno, con guiños al PSOE y a Ciudadanos, abierto al diálogo y al pacto, y con la advertencia de que si no logra los apoyos suficientes se replantearía presentarse a la investidura. La reunión entre Rajoy y Sánchez solo se pareció a la de diciembre en el «no» del dirigente socialista, pero todo lo demás fue diferente: el ambiente resultó más cordial, duró 80 minutos frente a los 20 de la primera vez, y, sobre todo, el secretario general del PSOE no se cerró al diálogo. Ni siquiera el «no» de Sánchez fue el mismo que tras el 20-D. No es igual decir «no es no» que «a día de hoy, no», como hizo ayer Sánchez. El matiz es importante, y en Moncloa se agarran a él como a un clavo ardiendo. «Ha sido un no condicionado a que se logren apoyos y se demuestre que el Gobierno, aunque sea conservador, no es continuista», se analizaba ayer en La Moncloa.

Pero Sánchez no llegó a descartar unas terceras elecciones y ni siquiera descartó que vaya a presentar su candidatura si Rajoy fracasa en su investidura, espoleado por Francesc Homs (CDC)y por Podemos. «Hoy ha terminado la ronda de contactos, pero debe continuar en el futuro», remarcó Rajoy en la rueda de prensa. Fue especialmente claro: «Si yo tuviera la certeza total de que es imposible ser investido, abriría un periodo de reflexión con los demás para ver qué salida damos a la situación y cuál es la situación de cada uno».

Comida de tres horas

Después, Rajoy se fue a almorzar al cercano restaurante «La Ancha» junto con el núcleo duro del PP, encabezado por María Dolores de Cospedal y, a la salida, tres horas y media más tarde, mantuvo una charla informal con los periodistas a los que dijo que «la clave» es hacer «sumas razonables» para la investidura. «Va a ser una legislatura dificil», profetizó el presidente quien, por si acaso no sale elegido, ha encargado un calendario de investidura que desembocaría en unas terceras elecciones generales el domingo 27 de noviembre. Rajoy no quiere llegar a ese extremo. Dio a entender a los informadores de que si el Rey le encarga la investidura la aceptará, pero de manera «previa», si él ve que no suma, intentará una «reflexión» con PSOE y Ciudadanos para ver a adonde conduce esta situación de bloqueo.

La «clave» para que esta legislatura arranque es que haya «sumas razonables», dando a entender que la posible investidura de Pedro Sánchez, con los votos de todos los demás menos el PP, no lo es. Dijo que el líder socialista no le habló por la mañana a solas de que lo fuera a intentar y que tampoco le dijo que «a día de hoy» su posición sea el «no» y vaya a variar. «Me dijo que no apoyaría mi investidura y punto». «Va a ser una legislatura difícil», profetizó Rajoy a los periodistas. El jefe del Ejecutivo quiere que el apoyo a su investidura lo sea también a los Presupuestos Generales del Estado para 2017 y a las medidas para «cumplir con Bruselas». Y dio a entender que «el PP busca los votos y los otros (Sánchez y Rivera) están a ver quién se moja menos que el otro». «Es un problema de que la gente quiera estar en el sentido común o la nada».

Por su parte, Sánchez dio una de cal y una de arena. Por momentos parecía que entreabría la puerta a una abstención de los 85 diputados del PSOE, pero luego volvía a cerrarla. Así, el líder socialista comenzó diciendo que «a día de hoy el PSOE se reafirma en su voto contrario a la investidura del señor Rajoy», pero añadía que su partido «siempre estará en la solución» e instaba a respetar los plazos, porque ahora «es el tiempo de Rajoy», dando así a entender que podría intentarlo.

«Por coherencia, lo que no se le puede decir al PSOE es que es irresponsable por intentar formar un gobierno en el que cree y además ser irresponsable por votar en contra, como vamos a hacer, de un gobierno en el que no cree, porque va a poner en marcha políticas a las que el PSOE se opone», dijo.

En Ciudadanos ayer se quitaron presión de encima. El anuncio de Rivera de que se abstendrá en la segunda sesión de investidura de Mariano Rajoy es a todas luces insuficiente, pero en la dirección aseguraban ayer a ABC que «el sí no es una opción». Indican que ni siquiera votando afirmativamente sus votos serían decisivos, y que seguirían precisando de alguna fórmula de apoyo de los socialistas.

El presidente de Ciudadanos afrontó uno de sus tragos más amargos al tener que romper con su compromiso de rechazar una investidura de Rajoy. Pero de todas las fórmulas que podía adoptar escogió la que le vincula menos a Rajoy. Por lo que tampoco planteó ninguna contrapartida: «No tomamos esta decisión para sacar compromisos que no suman 176. No es una abstención para apoyar a Rajoy. Es para que no haya elecciones», aseguró flanqueado por toda su Ejecutiva.

En la dirección naranja la consigna para las próximas fechas es presionar a los socialistas porque, como recordaba ayer un dirigente, «si el PSOE hace el mismo gesto que nosotros hay legislatura». Rechazan de plano la posibilidad del voto a favor por que eso haga más digerible al PSOE la abstención «mínima y a última hora» que algunas voces reclamaban en Ferraz. Y criticaron que el PSOE pretenda «marcar su posición no por referencia a lo que proponga el futuro Gobierno sino a lo que haga Ciudadanos. Nosotros hemos hecho el tránsito que teníamos que hacer».