Alfonso Alonso y Pablo Casado, en la Convención de ayer
Alfonso Alonso y Pablo Casado, en la Convención de ayer - EFE

La proximidad de las elecciones obliga a Casado y Alonso al cierre de filas

El líder de los populares advierte en Vitoria de que el PP «no es federal»

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La tormenta en el PP vasco por las acusaciones de «tibieza» que le lanzó Cayetana Álvarez de Toledo se mantuvo ayer en el segundo escalafón del partido. Por arriba, los «jefes» sabían que con las elecciones a la vuelta de la esquina, las autonómicas y quizás las generales, no están para muchas bromas en el PP. Tocaba cierre de filas y llamamiento a la unidad, con algún que otro dardo envenenado por medio. «No tenemos tiempo para tonterías. No queremos polémicas ni polémicas, salimos de aquí y se acabó esa broma, vamos a trabajar todos juntos», avisó Alfonso Alonso, en la clausura de la Convención política del PP vasco.

En los pasillos del Palacio de Congresos Europa, las críticas hacia un lado y otro volaron con desparpajo. Desde la oposición interna en el PP vasco, que intenta asomar la cabeza como puede, acusaron a Alonso y los suyos de aprovechar la polémica con Álvarez de Toledo para «reafirmarse y atacar a Casado», mientras que el equipo de la actual dirección presumió de que gracias a los ataques de la portavoz del Congreso «el partido está ahora más unido que nunca».

Alonso y Casado escenificaron al detalle esa unidad buscada. Entraron juntos a la Convención, se intercambiaron mensajes de amistad personales, se expresaron su apoyo mutuo y se fueron a almorzar juntos, como hicieron, según desveló el líder del PP, la semana pasada en Madrid. Fue un encuentro «amigable», en el que se hablaron en absoluta confianza y reafirmaron su objetivo común: ganar las elecciones.

En la Convención, Casado colocó al PP vasco en un lugar de honor en la historia del partido. Confesó que si él está en política «es por el PP vasco». «Yo soy también del PP vasco, y si no fuera por vosotros yo no sería presidente. El PP no tiene explicación ni razón de ser sin el PP vasco». Con un discurso basado en las esencias de siempre del PP, y en los valores que han sido la seña de identidad de personas como Gregorio Ordóñez, María San Gil, Jaime Mayor Oreja, Antonio Basagoiti o Arantza Quiroga, se ganó al público de la Convención rápidamente. Los populares vascos salieron ayer un poco más casadistas.

Cuando se escapa una nota

El presidente de los populares no rehuyó el debate de fondo, el sentido del PP vasco hoy en día, cada vez con menos espacio político, y el perfil propio que quiere darle Alonso. «Cuando algunos se preguntan qué sentido tiene el PP cuando ya no existe ETA, yo les digo: no existe ETA porque existe el Partido Popular». Casado defendió que los populares vascos tengan su personalidad, pero dejó muy claro que el PP no es un partido «federal», sino «nacional». «La música suena igual, incluso cuando algún solista se le escapa una nota siempre hay un piano para intentar taparla», explicó.

La foralidad no es el problema. Lo dejó muy claro Casado, justo cuando en el PP vasco aún se rumiaban las palabras de Álvarez de Toledo en las que, según interpretaron, había criticado la defensa de los derechos históricos. Pero el líder del PP quitó importancia a las discrepancias, a los distintos puntos de vista que pueda haber. «La discrepancia no es disidencia. Quiero que en esa orquesta que suena bien, que no hay cacofonía, veamos cómo podemos enriquecernos. No veo ningún problema en que alguien hable más de la foralidad o de la Constitución, o que alguien sea más centralista. La unidad no es uniformidad».

Casado recordó que las diferencias internas han existido siempre en el PP, también en la etapa de Aznar y en la de Rajoy, quien resumió con un «¡joder, qué tropa!», famosa cita del conde de Romanones, los habituales enfrentamientos entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón.

«Claro que somos un partido que estamos unidos», subrayó. Pero Casado fue más allá y volvió a reclamar la unidad del centro-derecha con Ciudadanos y con Vox donde estos partidos no consiguieron representación. Es un punto en el que choca con el PP vasco, que deja fuera por completo a Vox de cualquier pacto en el presente y en el futuro.

El talante del anfitrión de la Convención fue totalmente conciliador. Alfonso Alonso recibió a Casado con los brazos abiertos: «Necesitamos estar unidos y trasladar ilusión». Admitió que no tenía claro si aquel era un acto preelectoral, pero por si acaso aseguró que el objetivo fundamental del PP vasco «es que Pablo Casado sea presidente del Gobierno».

En un momento emotivo, mostró a Casado un mapa de España con los nombres de todos los compañeros asesinados por ETA: «Hay gente que nos acusa de cosas, pero esta es nuestra base de todo. El PP es nuestra gente, esta es nuestra memoria, nuestro legado y nuestro compromiso».