Quim Torra, en un acto con consejeras en el Palacio de la Generalitat
Quim Torra, en un acto con consejeras en el Palacio de la Generalitat - EFE

El Govern gastó 550.000 euros en adoctrinar a periodistas y personalidades extranjeras

Diplocat definió un listado de 35 países europeos y americanos para colocar artículos firmados por un experto local, según el Tribunal de Cuentas

El Gobierno catalán no tuvo escrúpulos a la hora de desviar 100.000 euros de ayuda humanitaria a Eiopía, Líbano y Nicaragua para promocionar la indepenencia

MadridActualizado:

La Generalitat de Cataluña marcó una hoja de ruta desde que aprobó su Plan de Acción Exterior 2010-2015. El objetivo era convertir a Cataluña en un actor internacional de primer orden con un único objetivo: la independencia. Y no escatimó en gastos para explicar el «procés». Viajes internacionales, conferencias monotemáticas, contratación de lobbies, todo tipo de contactos con periodistas, políticos y parlamentarios de distintos países, subvenciones, asesoramientos, observadores para el referéndum ilegal del 1-O… Un conjunto de iniciativas que propició el despilfarro de 421 millones de euros durante 7 años. Detrás del órdago, una quimera: la creación de un nuevo Estado integrado en la Unión Europea.

Los gastos fueron asumidos tanto tanto por las llamadas «embajadas catalanas» como por Diplocat. Un derroche sin ningún control. En su obsesión por impulsar la autodeterminación, en sus cuentas se olvidaron de Cataluña, que sufría recortes en Educación y Sanidad, y fijaron su mirada al exterior. Así, las actividades organizadas en las distintas delegaciones bajo el epígrafe del derecho a decidir por al menos 275.925 euros. Entre ellas, la presentación en la Delegación de Francia del 20 de marzo de 2014 del libro «Catalonia calling. El món ho ha de saber» por parte de la directora de la revista Sapiens, Claudia Pujol.

En su página web asegura que «con motivo del tricentenario de la derrota catalana en 1714, se impulsó la campaña “El Mundo lo tiene que saber”, un proyecto dirigido a las personalidades internacionales con el objetivo de dar a conocer la supuesta nación catalana, su historia «y su derecho a decidir qué futuro quiere para sí misma». Con ella, trataron de conseguir aportaciones de particulares para enviar el libro a distintas personalidades extranjeras.

Otra de las medidas adoptadas por la Generalitat fueron una serie de visitas internacionales cuyo coste ascendió a 550.000 euros, dirigido a personalidades extranjeras y periodistas. Una de ellas fue con motivo del Día de Sant Jordi, festivida d a la que invitaron a periodistas de Alemania, Austria, Croacia, Escocia, Grecia, Irlanda, Portugal, Eslovenia, Estonia, Lituania, Chequia, Polonia y Estados Unidos a una estancia en Barcelona de tres días en abril de 2016. El programa incluía encuentros con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa Ada Colau; una sesión de trabajo con escritores catalanes y una visita a la sede de Ómnium Cultural, donde pudieron hablar con Jordi Cuixart. Otra invitación fue a seis periodistas de cuatro países suramericanos entre el 10 y 12 de septiembre de 2017 para que asistieran a la Diada y se reunieran con miembros del Gobierno catalán y representantes de las organizaciones civiles para explicar su posición frente al referéndum.

La Delegación en Reino Unido realizaba encuentros anuales desde 2013 con la prensa británica para explicar «el deseo de la mayoría del parlamento y del pueblo catalán de tener una consulta sobre el futuro del país» y «los objetivos soberanistas», pagando cenas de entre 2.000 y 3.000 euros. O el caso de un periodista de Radio France Internacionale que viajó con los gastos pagados a Barcelona para elaborar un reportaje que se emitió el 18 de junio de 2017 con el título «En Cataluña, un deseo de independencia plagado de obstáculos».

El lobby estadounidense Independent Diplomat, además de buscar mediación con miembros de la OTAN y de los ministerios de Asuntos Exteriores, se encargaba del desarrollo de una estrategia de internacionalización para obtener apoyo para el referéndum, la elaboración de artículos de opinión y su publicación en distintos diarios tanto europeos como norteamericanos. En esta línea, Diplocat encargó a expertos y académicos elaborar textos sobre economía, parlamentarismo, instituciones políticas y actualidad, e incluso de cómo percibía la opinión pública española el 1-O. Total: 105.833 euros.

Muchas de las noticias de los viajes de Artur Mas y Carles Puigdemont por el mundo –que supusieron 887.846 euros de la partida total de 1.053.077– fueron dopados. Desde 2013, la Generalitat definió a través de Diplocat un listado de 35 países europeos y americanos donde intentar colocar artículos buscando un experto del lugar para que redactara el texto. Así, publicaron 81 artículos en las principales cabeceras firmados por el presidente de la Generalitat o sus consejeros, junto con notas y convocatorias de prensa, entrevistas y reuniones por 86.068 euros. Diplocat también se dedicó a la «diplomacia digital», como reconocía en su propia memoria de actividad. Con este fin estrenó el 21 de abril de 2014 una web monotemática denominada «CataloniaVotes» (www.cataloniavotes.eu), que continúa anclada en el día 1 de octubre y anuncia que sus actividades se reactivarán pronto. El coste, 451.171 euros.

El último tuit

El último tuit desde @ThIsCatalonia es en inglés y está dedicado al ya expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Asegura que cierra Diplocat por aplicar el artículo 155. Esta página web en principio fue concebida para publicitar la consulta del 9-N de 2014, pero se mantuvo activa a la espera de la «consulta definitiva».

De todo el dispendio de dinero público, quizá el más sangrante detectado por el Tribunal de Cuentas sea el de fondos teóricamente dedicados a la cooperación al desarrollo. Los fondos que inicialmente estaban destinados a la reducción del paro juvenil en los centros urbanos de Etiopía (30.000€), el fomento de la equidad de género en Nicaragua (30.000€) y reconducir la crisis de refugiados en el Líbano (40.000€) realmente no llegaron a tal destino, sino que «se cargaba desde el primer momento al programa presupuestario de acción exterior de la Generalitat».

Nada, ni este tipo de ayudas, ha escapado a la voracidad de quienes desde las instituciones catalanas prefirieron apostar por divulgar las bondades de una república inexistente y, probablemente, inviable.