«Txapote» y su pareja sentimental, «Amaia», a la espera de su primer juicio en España
«Txapote» y su pareja sentimental, «Amaia», a la espera de su primer juicio en España - EFE

Los asesinos de Miguel Ángel Blanco, cuatro horas de luz al día en la prisión

«Txapote», autor material del crimen del concejal saldría de la cárcel en 2059

Madrid Actualizado: Guardar
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El etarra que descerrajó dos disparos a sangre fría en la cabeza de Miguel Ángel Blanco, Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote», permanece recluido en su celda de la prisión de Huelva veinte horas al día. Solo. Condenado por varios asesinatos, uno de los terroristas más sanguinarios de la banda cumple el régimen penitenciario más duro que existe en la legislación española, el primer grado.

Arrestado el 22 de febrero de 2001 en la localidad francesa de Anglet, mientras comía un bocata en una terraza con vistas al mar, solo horas después de que ETA asesinara a dos obreros de la empresa Electra, el etarra que mató a Miguel Ángel Blanco no saldrá de prisión hasta el 26 de noviembre 2059. Así resulta del cálculo de vencimiento de las dos condenas firmes que pesan sobre el terrorista, que no se ha beneficiado de ninguna redención. Txapote, abanderado de la línea más dura de ETA, tampoco las quiere. El etarra aplica el antiguo libro de estilo de los presos y rechaza intentar acceder a beneficios penitenciarios.

García Gaztelu sólo salió de prisión el 26 de mayo de este año para visitar en un domicilio de Basauri a su padre, enfermo y con dificultades para moverse por su avanzada edad. El juez central de vigilancia penitenciaria, José Luis de Castro, le dio el permiso tras recibir un informe sobre la situación del progenitor del terrorista del Instituto de Medicina Legal, en contra de la opinión de la Fiscalía y de la Junta de Tratamiento de la prisión.

Txapote fue condenado a 450 años de cárcel y saldría en 2059.

Condenado a más de 450 años de cárcel por los asesinatos de Miguel Ángel Blanco; Fernando Buesa y su escolta, Jorge Diez Elorza; Fernando Mújica; Gregorio Ordóñez; José Luis López de Lacalle; y dos guardias civiles en Huesca, el que fuera jefe militar de ETA desde 1996 hasta su arresto en 2001 alcanzará las tres cuartas partes de la condena el 29 de noviembre de 2044, una frontera que permite a los presos acceder a un régimen flexible con ciertas dosis de libertad, siempre que los técnicos y el juez que vigilan su evolución consideren que lo merece.

En la misma prisión de Huelva y bajo el mismo régimen penitenciario está encarcelada la pareja sentimental y terrorista de Txapote, Irantzu Gallastegi Sodupe, la pistolera que abordó a Blanco en la estación de tren de Éibar, cuando el concejal de 29 años del PP acudía a trabajar tras comer con sus padres, en la vecina Ermua. La etarra también sale al patio de la prisión cuatro horas al día.

La terrorista del Donosti, sobre la que solo pesa una condena ejecutoria, tampoco ha accedido a ninguna redención de la condena y su fecha total de cumplimiento se alcanza el 13 de octubre de 2040. Txapote y Gallastegi, padres de dos hijos que concibieron encarcelados, no se ven en ningún momento a pesar de estar en la misma prisión, al residir en módulos diferentes. Su estancia en la misma cárcel busca evitar el coste de recursos que eran necesarios para juntarles cuando se reúnen con sus dos hijos, a lo que tienen derecho por el interés de los menores. Gallastegi, condenada a 50 años, cumpliría las tres cuartas partes de la pena el 15 de abril de 2033 y tiene una limitación máxima legal de 30 años.

El cómplice

Otro etarra que cumple condena por el salvaje asesinato es Ibón Muñoa, quien fuera concejal de Herri Batasuna en Éibar y que trabajaba a 150 metros de la empresa donde estaba empleado Blanco. La Audiencia Nacional condenó a Muñoa a 33 años por ser cómplice del secuestro y asesinato del concejal, al considerar probado que alojó en su domicilio a los tres terroristas del comando Donosti antes de cometer el crimen, a sabiendas de sus intenciones. Saldrá de prisión el 11 de octubre de 2020. También en primer grado, Muñoa cumple su pena en la prisión de Córdoba.

El último etarra que participó en el secuestro, José Luis Geresta Múgica, «Oker», se suicidó en marzo de 1999 disparándose un tiro en la sien en un descampado de Rentería. Estaba psicológicamente muy dañado y había vagado durante cinco días en un estado de «delirio persecutorio» tras la caída del comando Donosti y la detención de su amiga Nekane Txapartegi.