La antigua Convergència se radicaliza y vota con Bildu en el 54 por ciento de las ocasiones

La formación independentista vota con Podemos en el Congreso en el 65 por ciento de las ocasiones y con el PP solo en ocho de cada cien

ABC
MADRIDActualizado:

Los votaciones del Congreso de los Diputados ponen de manifiesto que el PDECat, la antigua Convergència, ha completado su giro político hacia la izquierda. En la Cámara Baja ha retirado su apoyo a las iniciativas conservadoras -y cercanas a la burguesía catalana- para votar lo mismo que Podemos en el 65 por ciento de las votaciones completas que han tenido lugar en estos cuatro primeros meses de Gobierno. Una coincidencia mayor incluso que la registrada entre la antigua Convergència y su socio en la Generalitat, ERC, que se queda en el 58 por ciento. Bildu se une también a este bloque en el 54 por ciento de las ocasiones. Se excluyen de estos cálculos las votaciones del hemiciclo que se saldaron con unanimidad o fueron secretas.

La sincronía entre el PDECat y el PP -un aliado parlamentario antes habitual- se limita ahora al 8,7 por ciento de las votaciones, en un giro que sobrepasa la cuestión territorial y queda patente en todas las áreas, sanidad, justicia, infraestructuras e incluso economía. En este viraje se enmarca, por ejemplo, la reciente abstención del grupo catalán en la proposición no de ley para la derogación de la reforma laboral, pese a que esta regulación salió adelante con su voto a favor en la primera legislatura de Rajoy.

También hay que entender así su voto en contra de los últimos objetivos de estabilidad presupuestaria y deuda pública, que fueron apoyados por PP, PSOE, Ciudadanos y PNV: de impulsar la competitividad de la economía española a través de la Formación Profesional y la calidad en el trabajo o a favor de la reforma de las condiciones subcontratados. El listado se extiende hasta completar 30 votaciones entre las que rechina también su posición en los temas relacionados con los problemas de las nuevas generaciones. Así, por ejemplo, el grupo catalán se abstuvo en las medidas urgentes para impulsar el Sistema Nacional de Garantía Juvenil o ante las actuaciones a poner en marcha para paliar el preocupante aumento del consumo del alcohol en menores.

Coincidencias en economía

Para el portavoz popular en el Congreso, Rafael Hernando, todos estos posicionamientos son la prueba de que el PDECat «se ha situado en el extremismo al votar asiduamente con partidos antisistema como Podemos y Bildu, más incluso que con ERC. Es chocante», reflexiona. Fuentes del grupo catalán, en cambio, justifican este nuevo posicionamiento en que no se trata de «ser derechas o de izquierdas sino de hacer oposición» y achacan su gran coincidencia de voto con Podemos a que «ellos también hacen oposición».

Como rescoldo de la alianza que antes existía entre populares y convergentes es en materia económica donde han tenido lugar sus nimias coincidencias en esta legislatura. Es el caso de las iniciativas de adopción de medidas urgentes para prorrogar la participación del Estado en los bancos rescatados, el impulso de un pacto nacional sobre pensiones, las reformas urgentes del trabajo autónomo o el rechazo a la enmienda a la totalidad contra el proyecto de Ley de Contratos del Sector Público. También votaron juntos a favor de la reforma del Estatuto de Canarias.

Oscilación del PSOE

Y es que en la formación morada, el PDECat ha encontrado un nuevo socio de facto en este nuevo Parlamento fragmentado. Junto a ella, Bildu y ERC, la antigua Convergència forma parte de un escuadrón que se ha convertido ya en habitual en esta legislatura. A este grupo se une el PSOE según su conveniencia, hasta en un 30 por ciento de las ocasiones. Cuando todos ellos se unen, este bloque logra así la fuerza necesaria para que cualquier iniciativa salga adelante, pese a la oposición del Gobierno y el partido mayoritario.

La cercanía de posiciones entre el PSOE y los partidos independentistas queda patente también en las votaciones. Sin estas formaciones, los socialistas solo coinciden con Podemos en el 4,48 por ciento de las ocasiones. No en vano, el PSOE ha desarrollado en estos primeros cuatro meses de Ejecutivo una posición ambivalente en el Congreso, apoyando al PP en los decretos más importantes remitidos por Moncloa a la Cámara pero alentando e impulsando las proposiciones de ley más importantes de la oposición.

De momento, pese a este coqueteo con la izquierda radical y los independentistas, los socialistas han votado en más ocasiones del lado del PP formando un triángulo incontestable con Ciudadanos. Estos tres partidos han coincidido casi en la mitad de las votaciones, el 43 por ciento del total, mientras PP y PSOE solo han coincidido un 5,3 por ciento de las ocasiones, sin la formación naranja. Con una posición oscilante destaca también Ciudadanos. En su caso, entre el PP y el PSOE.

No en vano, al margen de las ocasiones en que han votado estos tres partidos juntos, la formación naranja ha votado independientemente con uno o con otro prácticamente el mismo número de veces. En el caso del PP el 17 por ciento del total y el 15 por ciento cuando se trata del PSOE. La próxima renovación del liderazgo de los socialistas en las primarias de mayo será una prueba de fuego para todas estas alianzas.