Fátima Báñez, exministra de Empleo (dcha.) y Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, en el traspaso de carteras
Fátima Báñez, exministra de Empleo (dcha.) y Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, en el traspaso de carteras - EFE

La Seguridad Social ya tiene más deudas que activos

Sus finanzas entraron en números rojos a finales de 2017: el agujero llegó a superar los 8.600 millones

MadridActualizado:

Las apuradas cuentas de la Seguridad Social y el pronunciado y prolongado descuadre entre los ingresos por cotizaciones y los gastos por prestaciones han acabado pasando factura a sus finanzas en forma de abultados números rojos. Hasta ahora, incluso durante los peores momentos de la crisis económica -en los que se hundió el número de cotizantes-, las reservas de dinero de la Seguridad Social siempre eran mayores que sus pasivos financieros, sus deudas.

Durante los años de bonanza, la «hucha» de las pensiones engordó para hacer frente a eventuales momentos de dificultad. Aquello sirvió durante años. Pero las arcas, al final, no han aguantado la persistencia de ese déficit entre ingresos y gastos: desde finales de 2017, aquel equilibrio financiero de antaño ha acabado roto y la Seguridad Social ha incurrido en un agujero financiero. Sus reservas de capital son menores que las deudas que soporta. El diferencial es de unos -8.600 millones de euros.

El dato lo ha certificado el Banco de España. Ese descuadre entre capital (activos) y deudas financieras (pasivos) afloró en el último trimestre de 2017, se repitió en el primer trimestre de este 2018 y, dada la evolución financiera de la Seguridad Social, lo previsible es que ese agujero se siga agrandando. El motivo radica en su acusada falta de ahorro y en los préstamos a los que ha tenido que agarrarse para poder hacer frente al pago de pensiones.

Hasta el año pasado, la Seguridad Social tiró de su fondo de reserva, la conocida como «hucha de las pensiones». Pero esas reservas cada vez dan menos de sí. La crisis desplomó el empleo y, con él, los ingresos por cotizaciones sociales; sin embargo, el gasto por pago de pensiones aumenta de forma imparable. Cada vez hay más pensionistas y las pagas son más elevadas.

Préstamos encadenados

Con la «hucha» drásticamente mermada, la Seguridad Social ha pasado a capear la situación a base de préstamos recibidos directamente del Estado. El año pasado ese crédito ascendió a casi 10.200 millones de euros, y este ejercicio recibirá prestados otros 15.164 millones -la mitad de ellos ya los usó en junio para afrontar la «factura» de las pensiones de ese mes, que incluían la paga extra-.

Este dinero que recibe «al debe» va directamente a la casilla de los pasivos, de las deudas financieras de la Seguridad Social. Que el acreedor sea el Estado da cierta tranquilidad a la hora de evaluar el efecto de ese agujero financiero en el que ha incurrido la Seguridad Social. Pero el hecho de que los pasivos superen a los activos financieros es un dato desalentador en sí mismo. Entre otras cosas, porque la Seguridad Social no se enfrentó a este panorama ni en lo peor de la crisis económica, lo que pone en evidencia el preocupante -y creciente- desfase que se da entre los ingresos por cotizaciones y los gastos por prestaciones.

Ahorro fulminado

En 2009, tras comenzar la crisis, la Seguridad Social tenía un gran colchón monetario: sus pasivos -deudas- ascendían a 27.699 millones de euros, unos 17.169 de ellos por préstamos en sentido estricto. Pero esas deudas eran una nimiedad comparadas con el dinero que tenía en su poder la Seguridad Social, unas reservas que al acabar 2009 ascendían a 101.602 millones de euros.

Pero, desde entonces, la situación se ha deteriorado de forma ininterrumpida: el empleo cayó en picado, los ingresos por cotizaciones se desplomaron y hubo que echar mano de la «hucha de las pensiones» de forma recurrente. Para rematar, desde el año pasado la Seguridad Social tiene que pagar a crédito parte de la factura de las pensiones porque el margen de liquidez de este organismo se ha ido estrechando año tras año y la forma de capear la situación son esos préstamos que recibe de las arcas estatales desde el año pasado.

Hace nueve años, este organismo tenía guardados cuatro euros por cada uno que debía; a finales de 2017, sin embargo, las deudas superaban a los fondos en 8.631 millones de euros. En el primer trimestre del presente ejercicio, ese agujero financiero se mantenía, aunque su importe era levemente menor que tres meses antes. Fue un alivio escaso porque el descuadre entre activos y pasivos seguía siendo de órdago al acabar el mes de marzo: unos números rojos de 6.598 millones de euros, siempre según las cuentas certificadas por el Banco de España.

La «hucha de las pensiones» llegó a rozar los 67.000 millones, pero tras las continuas retiradas de dinero menguó drásticamente: su valor efectivo a 31 de diciembre de 2017 era de 8.085 millones

A falta de que se conozca el balance completo que deja el año, el panorama se antoja delicado. Hay que tener en cuenta que en junio la Seguridad Social tuvo que suscribir con el Estado otro préstamo de 7.500 millones para hacer frente a sus gastos, lo que elevó la deuda financiera que arrastra este organismo. Al cierre del primer trimestre del presente año -últimas cuentas certificadas por el Banco de España-, la Seguridad Social acumulaba unas deudas financieras (pasivos) de 42.882 millones. De ellos, 27.363 por préstamos suscritos a largo plazo, y el resto por otros tipos de pasivos financieros.

Por lo que respecta a sus reservas de capital (activos financieros), la Seguridad Social tenía en la misma fecha 36.284 millones de euros. Esta cifra incluye la parte relativa al Fondo de Reserva, la conocida popularmente como «hucha de las pensiones». Éste fondo llegó a rozar los 67.000 millones, pero tras las continuas retiradas de dinero menguó drásticamente: su valor efectivo a 31 de diciembre de 2017 era de 8.085 millones.

Balance en rojo

El deterioro de las arcas de la Seguridad Social que le ha conducido al agujero financiero se ha producido por la concurrencia de dos circunstancias simultáneas: la acusada y continua reducción de activos y la escalada de sus pasivos. Así, los pasivos del organismo se han disparado un 52% en cinco años. Al cierre de 2012 su deuda financiera era de 28.202 millones, 14.680 menos de los que debía en el primer trimestre del presente año.

Este fuerte aumento de los pasivos se ha producido especialmente desde mediados de 2016. Y, sobre todo, desde principios de 2017, a la par que la Seguridad Social se ha echado en brazos del dinero prestado del Estado. En solo doce meses, del primer trimestre de 2017 al primero de este 2018, las deudas financieras de la Seguridad Social han aumentado en unos 11.700 millones de euros.