Rafa Nadal
Rafa Nadal - AFP
Tenis

Todas las lesiones de Rafa Nadal

El balear no jugará más en 2018 por un problema abdominal y otro en el tobillo, últimas dolencias que el tenista ha sufrido

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Rafa Nadal ha convivido siempre con el dolor. Lo ha aceptado porque es parte de su trabajo. Como también son las lesiones, frustrantes e incapacitantes y que le han hecho perder muchas oportunidades de ampliar palmarés. Hasta el momento, siempre se ha levantado con más fuerza de ellas. La última, tras la abdominal que lo obligó a darse de baja en París-Bercy, viene de la zona del tobillo, donde un cuerpo libre le impedía jugar con normalidad. Pero en quince años de carrera deportiva ha tenido que superar un buen puñado de golpes que no ha podido devolver más que con paciencia.

En 2003, antes incluso de llegar al circuito profesional, una fisura en el codo derecho le impidió debutar en su primer Grand Slam, Roland Garros, que convertirá con el tiempo en su paraíso particular. Tampoco jugó en París en 2004. Ni en Wimbledon, ni en los Juegos Olímpicos de Atenas debido a una fisura en el escafoides del pie izquierdo.

En 2005 le dieron un buen susto, pues estuvo a punto de colgar la raqueta antes incluso de alcanzar la élite. La inflamación en el pie izquierdo y las ya débiles rodillas debido a la tendinitis hacen peligrar su incipiente carrera.

Un año más tarde vuelve a estar de baja más tiempo del que le hubiera gustado. Los problemas en los pies continúan y se añaden los dolores de espalda que lo dejan sin participar en Australia. Una pérdida de fuerza acompañada de calambres en el brazo le impiden continuar en Cincinnati en 2007.

Las rodillas aparecen en 2008 para hacerle sufrir en la segunda parte de la temporada, donde no puede asistir a la Copa de Maestros. Ya había alcanzado el número después de jugar más de un centenar de partidos y ganar Monte Carlo, Barcelona, Hamburgo, Roland Garros, Queens, Wimbledon, Canadá y el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín.

También en 2009 sufre la tendinitis crónica de sus rodillas. Pierde por primera vez en Roland Garros, en cuartos contra Robin Soderling, y tampoco puede acudir a Wimbledon, donde defendía corona. Las articulaciones no frenan la ambición de Nadal en 2010 a pesar de tener que retirarse en cuartos del Abierto de Australia. Después gana Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Menos desgaste sufre en 2011, pero convive con el dolor.

Regresan los problemas de tendinitis y sufre el mayor de los reveses: no puede acudir a Londres 2012 donde era abanderado. Tampoco participa en Toronto, Cincinnati y el US Open. Pero del bajón, una resurreción extraordinaria en 2013: gana diez torneos, con Roland Garros y US Open y vuelve a lo más alto del ranking.

En la final del Abierto de Australia de 2014 la espalda lo paraliza y lo dej sin título ante Stan Wawrinka. Gana Roland Garros, pero la muñeca le impide competir en Toronto, Cincinnati y US Open. También fue operado del apéndice a finales de año. La carga de partidos y molestias en las piernas hacen de 2015 su peor año por resultados. La ansiedad también afecta su mente.

Por segundo año en su carrera, no puede terminar Roland Garros. Esta vez, en 2016, le vence la muñeca y se retira antes de disputar la segunda ronda. En 2017, otra vez el tendón rotuliano. Se retira de la Copa de Maestros aunque ganó Roland Garros, US Open, Hamburgo, Barcelona y Mutua Madrid Open).

Y en este 2018, con cinco títulos en su haber, otros tres parones: el psoas-ilíaco le impidió continuar el Abierto de Australia más allá de cuartos, y la rodilla lo hizo abandonar en las semifinales del US Open. Ahora, otro problema abdominal lo obligó a ceder el número 1 ante Novak Djokovic. Ahora, dice adiós al Masters Final de Londres por ese dolor abdominal y un problema en el tobillo que le hará pasar por el quirófano.