Rafa Nadal
Rafa Nadal - Reuters
Masters 1.000 de París-Bercy

Rafa Nadal se retira del torneo de París-Bercy y pierde el número 1

El español sufre una lesión abdominal y se retira del Masters 1.000 parisino antes de estrenarse ante Verdasco. Djokovic, nuevo número 1

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Rafa Nadal quería defender su número 1 a toda costa. La amenaza de Novak Djokovic, imparable en este 2018 le obligaba a participar en el Masters 1.000 de París-Bercy una vez recuperado de la lesión en la rodilla que lo dejó fuera del US Open en semifinales. Sin embargo, y a pocos minutos de estrenarse contra Fernando Verdasco, el balear anunció que se retiraba del torneo.

Una lesión abdominal es la causa esta vez de su enésimo golpe de mala suerte.

No se sabe todavía el alcance de la lesión y si se podrá recuperar para la Copa de Maestros que comienza la próxima semana en Londres. No obstante, pueda o no pueda jugar, el lunes habrá nuevo número 1 pues Djokovic le arrebatará la plaza al no poder defender los puntos que ganó el año pasado al llegar a cuartos.

«Estos días me he sentido bien pero he comenzado a sentir unos dolores abdominales, sobre todo en el saque, y el médico me ha recomendado no jugar. Es duro jugar un partido sabiendo que no vas a poder disputar todo el torneo»,

Sin embargo, prefiere tomárselo con calma: «No me gusta retirarme de un torneo como este, pero es mejor así antes de que dejar que las cosas vayan a peor. Mi prioridad es estar sano, pero no ha sido posible este año a pesar de hacer un calendario muy conservador». Una idea que mantiene con su equipo porque el objetivo real es estar los máximos años posibles en el circuito.

Sobre la pérdida del número 1, el balear intentó quitar importancia y subrayar lo que sí ha hecho con brillantez: «Lo que es un milagro es estar en el uno hasta hoy habiendo jugado 9 torneos toda la temporada y solo siete completos, habiéndome retirado en dos de los cuatro Grand Slam (...) Estar donde estoy es una gran noticia, quiere decir que he hecho las cosas en la pista casi mejor imposible», comentó.

Se tuvo que retirar en cuartos de final del Abierto de Australia por un problema en el psoas-ilíaco que lo dejó en casa hasta abril, cuando regresó por la puerta grande a la Copa Davis en la eliminatoria contra Alemania en Valencia. Brilló en su tierra con los títulos de Montecarlo, Barcelona y Roma. Cayó en cuartos del Mutua Madrid Open con Dominic Thiem, pero al austriaco lo superó sin contemplaciones en Roland Garros para sumar su undécimo entorchado.

Pasó por Mallorca para preparar Wimbledon y solo un gran Djokovic en pista cubierta lo dejaron a un paso de la final. Recuperó Canadá, pero decidió descansar en Cincinnati para acometer el US Open, al que llegaba cargado de confianza. Pero la rodilla frustró el intento de la tercera corona en Nueva York. En semifinales, contra Juan Martín del Potro, otro adiós precipitado. Y después de dos meses de recuperación, quiso defender su número 1 en París, con solo 215 puntos de ventaja sobre Djokovic. Un dolor abdominal, con peligro de rotura si forzaba un poco más, se lo impiden. Otro golpe imposible de devolver.

«Es alguien que lo merece y que es muy bueno y que ha podido jugar muchos meses continuados y lo ha hecho muy bien», dijo el balear sobre Djokovic.

El serbio ha firmado una recuperación mental y física magistral. Comenzó el curso en el puesto 20, con varias derrotas en primeras rondas que alargaban su particular calvario. Pero el lunes se levantará en el uno después de ganar en Wimbledon y en Nueva York, además de Shanghái y Cincinnati. Un medio año impecable que recuerda al tenista intratable de 2011 y 2015, cuando todo lo que tocaba lo convertía en título. Vuelve a estar en ese modo arrollador capaz de deshacerse de Roger Federer en dos sets en la final norteamericana o de doblegar al propio Nadal en un partido a dos capítulos en Wimbledon.

Y no hay visos de que haya un freno porque la rabia con la que juega ha vuelto a complementarse de maravilla con la calidad de sus golpes. Se había sentado en el trono del tenis en 2011, 2012 y 2014 y lo recupera después de dos años de gris (noviembre de 2016) tras haberlo ganado todo, con su gran triunfo por fin en Roland Garros. Desde Marat Safin en el año 2000 nadie había acabado número 1 en un ascenso tan alto en una sola temporada.