Roland Garros

Paula Badosa, la joya española

La catalana, que nació en Nueva York y que idolatra a Sharapova, alcanza la final júnior de Roland Garros con un estilo muy agresivo

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España, aunque no lo parezca, aún late en Roland Garros. Una joven de 17 años está en la final júnior, una joven de 17 años con muy buena pinta que ya suena en el circuito. Se llama Paula Badosa Gibert (15 de noviembre de 1997), nació en Nueva York porque sus padres trabajaron ahí durante 13 años como modelos (posee doble nacionalidad) y tiene un esperanzador futuro por delante. Le queda un paso para sumar su primer grande.

Es alta (180 centímetros), fuerte, una jugadora distinta a lo que suele salir de la escuela española. Ella misma, después de superar en un agónico partido a la checa Marketa Vondrousova, se presenta ante los desconocidos. «Estoy entrenándome en Barcelona. Antes lo hacía en Valencia, pero ahora he cambiado desde hace cinco meses. Nací en Estados Unidos, estuve siete años y empecé a jugar en España. ¡Y nada, aquí estoy!».

Aún le falta discurso, pero tiene poco de tímida. Justo después de su triunfo, acude a su encuentro con los medios y desvela las claves de un partido asfixiante. «Me estaba encontrando un poco mal, estaba mareada. Tenía frío y estábamos a 40 grados. Con ganas de vomitar también. Creo que influía un poco la tensión acumulada...». Había tanta que no sentenció hasta la séptima bola de partido.

Lleva cinco meses en Barcelona trabajando con el equipo de Xavier Budó, que es el entrenador de Carla Suárez, y Badosa está encantada con la experiencia. «Noto un cambio mental, físicamente también. Y de tenis también, ahora soy más agresiva, he cambiado alguna cosa técnica. Estoy muy a gusto con el equipo y me entienden, es muy importante para una mujer en el tenis». De hecho, escucha atenta todo lo que le dice la canaria, una referencia. «Es una cosa muy positiva estar con ella, compartir algunos momentos. Es un ejemplo para toda, me ayuda, me da consejos...».

Sin embargo, tiene claro en quién fijarse. «Sharapova, es fácil. Me gusta todo de ella. Es mi preferida, me gusta su juego, su estilo, todo. Me identifico un poco con ella y me gusta como es, su forma de ser...». Busca parecerse a una jugadora magnífica, Badosa está en camino.

Y aunque París sea tierra y ella esté en la final, Badosa quiere cemento. «Me identifico con el juego agresivo, diferente a las españolas. Me gusta dominar bastante el punto. Cuanto más rápido vaya el punto mejor. Prefiero pista rápida», desvela.

Está ahí, a las puertas del gran salto, con una destacable tercera ronda este año en Miami. «Creo que me falta madurar bastante, soy un poco júnior a veces. Físicamente ha de mejorar y de tenis puedo jugar contra todas, pero necesito más experiencia». En Roland Garros puede darse a conocer en un torneo que sólo tiene un precedente en el tenis español: Lourdes Domínguez-Lino ha sido la única campeona en júnior, en 1998. Su rival en la final será la rusa Anna Kalinskaya